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Arte e Ideas

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Eduardo Berliner y el "espesor" de la memoria

Labor Gallery presenta "A espessura dos dias", la primera exposición individual en México del artista brasileño que, con museografía de Tatiana Bilbao y curaduría de Pamela Echeverría, revela cómo Berliner convierte la memoria y el residuo diario en una experiencia táctil.

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Eduardo Berliner.

Nelly Toche

¿En qué momento la rutina se vuelve lo suficientemente densa para ser trasladada al lienzo? Para Eduardo Berliner (Río de Janeiro, 1978), no se trata de eventos extraordinarios, sino de la acumulación de ellos. "El título de la muestra –A espessura dos dias– trata sobre la compresión temporal", explica el artista. "Es ese extraño racimo de recuerdos donde las memorias se sobreponen y entrelazan".

A partir del 2 de febrero y hasta el 22 de marzo de 2026, la Galería Labor se transforma en un refugio para esta exploración sensorial. Bajo la curaduría de Pamela Echeverría, quien ha seguido de cerca el proceso de Berliner desde su estudio en Río hasta sus recientes exposiciones en Nueva York, la muestra ofrece una visión sin filtros de un creador que considera la pintura como un ejercicio de vida, sin las urgencias del mercado.

Aunque la crítica lo sitúa como uno de los pilares de la pintura brasileña contemporánea, Berliner se desmarca de las etiquetas. Para él, estas clasificaciones son externas y carecen de la urgencia que dicta el pincel. Su enfoque es de largo aliento: entiende la pintura como una labor "para toda la vida", una visión que explica por qué ha preferido esperar a que su lenguaje estuviera plenamente consolidado antes de presentarse individualmente en una de las capitales artísticas más vibrantes del continente.

Una arquitectura de la mirada: el factor Bilbao

Uno de los aspectos más distintivos de esta exposición es la colaboración con el despacho de Tatiana Bilbao. La museografía no es un mero soporte, sino una respuesta activa a la poética del brasileño.

El diseño busca reducir la escala del espacio para forzar una intimidad casi física. Según Berliner, esta estructura funciona en dos niveles: El nivel objetivo, que crea distancias de retroceso específicas para cada obra, permitiendo que piezas de diferentes formatos y materiales coexistan armónicamente; y el nivel lúdico, ese que a través de ventanas y vanos, se generan "encuentros visuales improbables", donde una naturaleza muerta puede dialogar con una abstracción a través de una abertura en el muro.

"Fue un placer trabajar en la distribución de las obras. El proyecto permite que las pinturas 'respiren' mientras oscilan entre la intimidad y la observación del mundo exterior", detalla Berliner a El Economista.

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"Una naturaleza muerta puede dialogar con una abstracción". Foto: Cortesía

El dibujo como órgano de absorción

Aunque es su primera individual en el país, Berliner no es un extraño en tierras mexicanas. Hace un año, el artista recorrió la ciudad con un cuaderno de notas que hoy es parte fundamental de su ADN creativo. Para él, dibujar es un acto de deglución: "Cuando dibujo, incorporo, absorbo. Lo que registro pasa a formar parte de mí de manera inconsciente y altera cómo codifico mis puntos de partida más íntimos".

Esta conexión se traduce en lienzos donde la viscosidad del empaste funciona como una metáfora del "acontecer diario". El acto de pintar, para Berliner, es una forma de "excavar" en la realidad para entender qué habita dentro de sí mismo y cómo actuar sobre el mundo.

Pero el proceso de Berliner no es lineal; es un ecosistema de medios. Para el artista carioca, el paso del dibujo al óleo no es una traducción, sino una transformación material. Sus obras recientes en Labor demuestran una "honestidad procesual", donde conviven el papel, la tela y diversos soportes, permitiendo que el error y el hallazgo fortuito se integren en la composición final. Esta heterogeneidad es, en sus palabras, la única forma de mantener la complejidad de un mundo que no se deja reducir a una sola técnica.

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"Pintar es una forma de excavar en la realidad". Foto: Cortesía

Entre el sueño y la historia

A menudo calificado como surrealista, Berliner prefiere definirse a través de la intuición y el contacto directo con el material. Aunque no se considera un académico de la Historia del Arte, confiesa que su pincel dialoga con figuras que le han afectado profundamente, como la frescura de las naturalezas muertas de Édouard Manet, la carnalidad cruda de la carcasa de conejo de Soutine y el abismo emocional de las pinturas negras de Goya.

En un mundo de consumo visual acelerado, las piezas de Berliner exigen un tiempo de "sedimentación". El artista confía en la capacidad del espectador mexicano para descifrar los guiños y rastros que deja en el lienzo. No busca entregar una narrativa cerrada o un concepto masticado; por el contrario, su pintura ofrece pistas visuales para que cada visitante reconstruya su propio relato, convirtiendo el acto de observar en una extensión del propio proceso de "excavación" que el artista inició en su estudio de Río de Janeiro.

A espessura dos dias

  • Eduardo Berliner
  • Labor Gallery (Gral. Francisco Ramírez 5, Ampliación Daniel Garza, Miguel Hidalgo, Ciudad de México)
  • Fechas: del 2 de febrero al 22 de marzo de 2026
  • Horarios: de lunes a jueves, de 11:00 a 18:00 h; viernes y sábado, de 11:00 a 15:00 horas
  • Entrada: Libre
Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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