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Diez años después, el Estado vuelve a comprar libros para bibliotecas
La Secretaría de Cultura y el FCE adquirirán títulos de editoriales medianas y pequeñas. Es la primera convocatoria de este tipo en una década y ocurre mientras el gobierno impulsa también una tasa cero de IVA para librerías.

Se trata de la primera ocasión en una década en que se anuncia una política de adquisición masiva de ejemplares físicos para incorporarlos a la red de bibliotecas del Estado.
La Secretaría de Cultura federal y el Fondo de Cultura Económica (FCE) abrieron este lunes una convocatoria dirigida a sellos independientes y grupos editoriales nacionales para la adquisición de libros de sus catálogos para ser incorporados a los acervos de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, con una bolsa total de 50 millones de pesos.
Se trata de la primera ocasión en una década en que se anuncia una política de adquisición masiva de ejemplares físicos para incorporarlos a la red de bibliotecas del Estado.
La ocasión próxima anterior sucedió precisamente en el año 2016, pero con sendas diferencias: entonces la bolsa fue de 300 millones de pesos, se enfocó en la adquisición de ejemplares de las grandes cadenas editoriales, pero es necesario señalar que la medida coincidió con el año en que el extinto Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) transicionó a la vigente Secretaría de Cultura, periodo en el que el sector recibió el segundo presupuesto nominal más alto de la última década.
La particularidad de la convocatoria del presente año, de acuerdo con lo que ha anunciado Cultura federal, es que la adquisición buscará beneficiar la liquidez de las editoriales mexicanas independientes, medianas y pequeñas.
Los detalles de la convocatoria

La selección contempla temas como Historia de México, literatura infantil y juvenil, literatura mexicana, divulgación científica y libros en alguna de las 68 lenguas mexicanas, en versiones bilingües.
El registro de propuestas estará abierto del 28 de septiembre al 7 de octubre de 2026 y serán elegibles aquellas editoriales nacionales que cuenten con al menos 200 ejemplares disponibles de cada título postulado. No se establece un límite en el número de títulos que puede proponer cada participante.
La selección contempla temas como Historia de México, literatura infantil y juvenil, literatura mexicana, divulgación científica y libros en alguna de las 68 lenguas mexicanas, en versiones bilingües.
Los títulos, según indica la convocatoria, serán revisados por una comisión “imparcial y plural” de la Secretaría de Cultura. Los resultados se publicarán el 30 de octubre, mientras que la entrega de los ejemplares seleccionados está prevista entre el 6 y el 13 de noviembre. El proceso de adquisición y contratación estará a cargo del FCE.
“Queremos trabajar de la mano con las editoriales mexicanas, ampliar y diversificar los acervos de nuestras bibliotecas públicas y acercar más lecturas a más personas en todo el país”, señaló la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.
Los 50 millones de pesos anunciados hoy adquieren relevancia frente a un mercado editorial que busca recuperar circulación y liquidez después de años aciagos, a decir de librerías y editoriales independientes, y como este diario ha consignado, dada la asimetría fiscal en la cadena productiva del libro y la falta de un reglamento para garantizar el apego al plazo de 36 meses sobre el precio único de los libros.
La Secretaría de Cultura anunció que los 50 millones provendrían de su presupuesto de 2026 y que para 2027 también se ha planteado fortalecer las ferias estatales del libro.
La otra apuesta: tasa cero para librerías

Ambas medidas forman parte de una estrategia que intenta atender distintos eslabones de una cadena cuya recuperación no depende de una sola política.
La convocatoria forma parte de un paquete más amplio de medidas cuyo componente fiscal es la propuesta para aplicar tasa cero de IVA a librerías y distribuidores. La iniciativa fue incorporada al Paquete Económico 2027 y todavía debe ser discutida y, en su caso, aprobada por el Congreso. El gobierno estima que podría representar un beneficio de entre 200 y 250 millones de pesos anuales para el sector.
El planteamiento contempla que los ingresos provenientes de la venta de libros, periódicos y revistas representen al menos 90% de los ingresos totales del contribuyente, situación que ha generado comentarios por parte del sector librero independiente, dado que, para tener buena liquidez, muchos estos negocios han diversificado su fuente de ingresos en servicios adicionales como el de cafetería, entre otros.
Así, mientras la tasa cero busca mejorar las condiciones fiscales de la distribución y venta, la compra de 50 millones de pesos anunciada hoy opera directamente sobre la circulación de los libros y su llegada a las bibliotecas públicas. Ambas medidas forman parte de una estrategia que intenta atender distintos eslabones de una cadena cuya recuperación no depende de una sola política.
