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El cine en América Latina está cambiando la noción de éxito
Del modelo que privilegia los estrenos solemnes y las alfombras glamurosas, los agentes de la industria fílmica ahora están pensando en un ecosistema vivo con audiencias híbridas, donde el mismo espectador que ve un clásico francés en una sala puede estar en pijama viendo un corto barrial en su celular, exponen especialistas reunidos en Medellín, en Alternativa Film Fest 2026.

Foto: Nelly Toche
¿Sabemos dónde mueren las películas latinoamericanas? Históricamente, en el olvido. Tras un estreno solemne en un festival y quizá tres semanas en salas poco concurridas, el 80% de nuestro cine desaparece en el "cielo de las películas": ese lugar donde están disponibles digitalmente, pero nadie las ve, porque tampoco sabemos que existen en muchos casos. A la par, hemos sido educados para creer que la plataforma de streaming es el último suspiro de una película, el cierre de un ciclo.
Sin embargo, el diálogo en el Alternativa Film Fest 2026 (Festival Alternativa), celebrado en Medellín, Colombia, no solo abordó la crisis de visibilidad del cine regional, sino que propuso un cambio radical en la mentalidad de los creadores y consumidores. Bajo la premisa de que "el orden de los factores transforma el producto", expertos de MUBI, Retina Latina y Pijama discutieron cómo el entorno digital ha dejado de ser el "cementerio de las películas" para convertirse en el primer frente de batalla por las audiencias.
El engagement como éxito
Ricardo Pacheco Serrano, director de Distribución de MUBI Latam, fue enfático al señalar que las métricas tradicionales de tiempo de visionado son insuficientes para medir la salud de una obra en el sur global. En un ecosistema fragmentado, el éxito se redefine a través de la sustancia y la identidad. "Si este salón al 100% habló, comentó algo y debatió tras ver una película, para nosotros es un éxito", afirmó. Para la plataforma, generar conversación es más valioso que una visualización masiva pero pasiva.
El especialista destacó que MUBI actúa como pionero al apostar por óperas primas y directores latinoamericanos emergentes, basándose en la curaduría humana y el potencial futuro, incluso cuando existe el riesgo de que el contenido no tenga un resultado analítico inmediato.
Los públicos como punto de partida
Para Yenny Chaverra Gallego, coordinadora de Retina Latina, la industria debe abandonar la fijación con la ruta tradicional (Festival → Agente → Sala → Plataforma). En sus diez años de experiencia, ha aprendido que los públicos digitales no son seres "desmaterializados", sino ciudadanos con necesidades de expresión. "Hay que alterar el orden de los factores para que el producto evolucione. Los públicos son lo primero en el ecosistema, no lo último", sostuvo.
Chaverra instó a los cineastas a realizar procesos de autorreflexión desde el desarrollo: "¿Estoy entablando un diálogo o haciendo un soliloquio?". En Retina Latina, muchos cortometrajes de procesos comunitarios y barriales han encontrado su mayor éxito directamente en lo digital, facilitando incluso ventas internacionales inesperadas tras ser descubiertos en la plataforma por programadores de otros países.
El mito del "Cielo de las películas"
Yira Vilaro, vicepresidente de Adquisiciones de Pijama, compartió una revelación potente proveniente de los fundadores Pablo y Juan de Dios Larraín: incluso cineastas consagrados tienen "miles de películas que la gente no ha visto". Esta realidad impulsó la creación de Pijama como una decisión activa de autonomía, no como un último recurso ante el rechazo.
Vilaro planteó la necesidad de crear espacios físicos con activaciones, screenings, fiestas, para que lo digital no sea una experiencia aislada. "La experiencia de cine es comunitaria y física; se debe salir del espacio digital para reencontrarse con la gente".
Dijo que a diferencia de los modelos de los grandes streamers, Pijama busca atraer al público joven —el que habita plataformas como Letterboxd— mediante un modelo abierto y democrático donde el cineasta es dueño de su estrategia de promoción.
La convivencia con las salas
Uno de los puntos más celebrados por los presentes del Alternativa Film Festival, fue la ruptura del tabú sobre las ventanas de exhibición. El éxito de títulos como La sustancia en la plataforma MUBI, demostró que el público no teme la simultaneidad. "A la gente no le importó que la película fuera a estar en una plataforma; igual la quisieron ir a ver a una sala", se analizó en el panel.
Pacheco recordó que, aunque él mismo proviene de la "maquinaria" de las grandes cadenas y estudios, el reto actual es contraprogramar y abrir la mente de los exhibidores. Hoy, los distribuidores independientes están logrando resultados en taquilla que rivalizan con los majors, demostrando que la curaduría de prestigio es un "producto confiable" para las salas, por eso ellos apuestan por estos espacios de cambio para la proyección del cine.
Un futuro de intersecciones
El panel concluyó con un llamado a la deconstrucción del público solemne. Las audiencias hoy son híbridas: el mismo espectador que ve un clásico francés en una sala puede estar en pijama viendo un corto barrial en su celular.
Para los cineastas presentes, el mensaje fue claro: la estrategia digital no empieza cuando se agotan las salas, sino que se gesta desde la creación. El futuro del cine latinoamericano depende de reconocer que el espectador es un agente activo que busca, por encima de todo, una conexión humana que atraviese cualquier pantalla.
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El cine como motor de justicia social
Hoy el Festival Alternativa 2026 busca consolidarse no sólo como un espacio de exhibición, sino como un laboratorio donde la industria tecnológica, el activismo social y el cine de autor converjan.
En entrevista para El Economista, Eduardo Abud, representante de comunicación en inDrive Latam, compañía impulsora del festival, explicó por qué una plataforma de movilidad global decide invertir en un festival de cine independiente en lugar de limitarse a iniciativas de "un solo uso". "Para nosotros, el acceso al arte, la cultura y la educación es parte de una movilización social integral. No solo nos movemos físicamente; buscamos que las sociedades se muevan hacia la justicia social", señaló Abud.
La decisión de inDrive de utilizar el cine como vehículo principal responde a su capacidad para sensibilizar de manera directa. Según Abud, la narrativa audiovisual permite mostrar de forma más clara temas de género, desigualdades y problemáticas sociales que forman parte del ADN de la compañía, la cual opera bajo un modelo de negociación abierta y precios justos.


