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Bienal de Pintura J. A. Monroy se consolida como “radiografía del acontecer”
Ricardo Duarte, coordinador de Artes Plásticas, Visuales y Digitales de Cultura UDG, de la Universidad de Guadalajara, y director de la Bienal, anunció la apertura de la convocatoria 2026 de la VIII Bienal de Pintural J. A. Monroy hasta junio 2026 y confió en superar en número la participación de artistas de la edición anterior.

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Desde hace 27 años, la Universidad de Guadalajara rinde homenaje a José Atanasio Monroy, un pintor jalisciense que, al igual que Rivera, Orozco y Siqueiros, aunque con menos fama, plasmó en los muros de edificios públicos su propia interpretación de la historia que le tocó vivir y compartir con sus coetáneos.
Al principio comenzó siendo un premio local de pintura para impulsar el talento de jóvenes de Jalisco, pero desde 2012 se convirtió en la Bienal de Pintura José Atanasio Monroy, y ya arriba a la VIII edición.
"José Atanasio Monroy fue un gran pintor de caballete, pero también con una gran presencia en el muralismo, con piezas en distintos espacios públicos en Guadalajara. Este certamen nace hace 27 años como un primer premio de pintura, que era anual y que solamente convocaba artistas de Jalisco. Yo recuerdo que por aquel entonces, en compañía de Valentina Arreola, sobrina del maestro Juan José Arreola, nos tocó ir a redactar la primer convocatoria para el premio, cuando se creó allá en Autlán. Y al paso del tiempo, de ser un concurso anual que convocaba solamente a pintores de Jalisco, se decidió que se convertiría en una bienal nacional de pintura", rememora Ricardo Duarte, coordinador de Artes Plásticas, Visuales y Digitales de Cultura UDG, de la Universidad de Guadalajara, y director de la Bienal, en conversación con El Economista.
A 16 años de la primera edición, la Bienal Nacional de Pintura J.A. Monroy se ha consolidado como uno de los espacios para impulsar la creación artística, la reflexión crítica y el desarrollo de las artes, además de un punto donde convergen y dialogan artistas emergentes con creadores consolidados, dice Duarte.
"La pintura ha sido este documento narrativo-visual de lo que acontece, desde el marco histórico-social, el político, el religioso, que recoge también toda la esencia de nuestra cultura y de nuestra identidad. De tal manera que la Bienal de Pintura José Artanasio Monroy, en su convocatoria no plantea una temática en específico, sino que fortalece la libertad de creación y de expresión, y obviamente se convierte en ese universo diverso, donde la visión de pensamiento crítico, de pensamiento universal tienen un buen puerto", amplía.
Retorno a lo figurativo
La Bienal es también un acontecimiento donde se mide el pulso de la labor pictórica desarrollada por millares de artistas en todo el país. Un documento vivo donde se aprecia a detalle las preocupaciones de la época, los diferentes lenguajes pictóricos intergeneracionales y las temáticas que están surgiendo en el trabajo artístico de los jóvenes creadores.
"La Bienal se ha convertido en esta radiografía de la circunstancia que guarda la pintura, pero también se ha convertido en este documento que narra el acontecer", aegura Duarte.
"En la edición número 7, que es la que antecede, recibimos 2,433 obras, de cerca de 1,400 artistas de todo el país; la gran mayoría, alrededor de 1,700 fueron de artistas emergentes y el resto de artistas consolidados que, conforman nuestras dos categorías", detalla el director.
Ricardo Duarte comparte que normalmente en el trabajo de los artistas que participan en el Bienal se observa un equiquilibrio entre lo abstracto y lo figurativo; no obstante, a raíz de la pandemia hay una vuelta a las técnicas tradicionales y las formas figurativas.
"Yo precibo como una necesidad de regresar al origen, a lo figurativo, y a las técnicas tradicionales, cuando hace poco había como una negación, todo era abstracto, todo era simbólico. Y después de la pandemia hay un corrimiento bien interesante hacia lo figurativo. De hecho, durante la pandemia los indicadores hablan de que mientras que las técnicas tradicionales se disparó su venta, no sucedió así con el arte conceptual. Entonces, también está este retorno y esta revaloración de lo técnico, de la cocina de la pintura", señala Duarte.
Explora la condición humana
La pandemia también resituó temas que tienen que ver con el sentido de la vida, la precariedad, la salud, el confinamiento, e incluso reflexiones sobre la condición humana, el recuerdo, la memoria.
"La pintura nos permite rememorar el pasado, interpretar el presente y avisorar el futuro. Imaginar mundos", reflexiona.
Ricardo Duarte explica la mecánica de la Bienal: un jurado, con gran trayectoria y reputación, califica fisicamente las obras y hace una selección de aproximadamente 60 piezas, de las que resultan 3 ganadoras por categoría: Consolidados y Emergentes. Las piezas no seleccionadas ni ganadoras se devuelven a sus propietarios. Con esta selección, más las 6 ganadoras se monta una exposición en el Centro Universitario de la Costa Sur, en Autlán de Navarro, para acompañar la ceremonia de premiación, que se realiza en el mes de octubre en Autlán de Navarro, Jalisco. Después, la exposición itinera por museos y salas del país durante dos años.
"Definitivamente la Bienal es un espacio donde se reafirma la posibilidad de libertad que tiene el arte y esta posibilidad también de análisis, de discusión sobre la condición humana", concluye el director.
La convocatoria de la VII Bienal Nacional de Pintura J. A. Monroy está abierta hasta el 22 de junio de 2026 y los premios para los ganadores en ambas categorías oscilan entre 50,000 y 150,000 pesos.
VIII Bienal de Pintura José Atanasio Monroy
Convocatoria abierta hasta el 22 de junio de 2026
Premios por categoría:
Consolidados
Primer lugar: 150,000 pesos
Segundo lugar: 100,000 pesos
Tercer lugar: 70,000 pesos
Emergentes
Primer lugar: 120,000 pesos
Segundo lugar: 80,000 pesos
Tercer lugar: 50,000 pesos
Consulta las bases en este link: https://bienaljamonroy.udg.mx/viii-bienal
¿Quién fue José Atanasio Monroy? (1909–2001)
José Atanasio Monroy nació en Ejutla, Jalisco, el 19 de abril de 1909. Fue un pintor academicista de caballete y también muralista, integrante de la corriente llamada “Romanticismo Folklorista”, preocupado por retratar los tipos populares mexicanos y el costumbrismo de su época.
A los 16 años se traslada a la Ciudad de México para estudiar en la Academia de San Carlos y posteriormente en la Escuela Libre de Pintura de Churubusco.
Sus murales más reconocidos se encuentran en edificios públicos a cargo de la Universidad de Guadalajara y en su natal Autlán, donde murió, lejos de los relectores, el 19 de febrero de 2001. Su obra se calcula en más de 3,000 piezas.

