Pachuca.-Las claves para comprender el origen prehispánico de los grupos otomíes, así como el nacimiento de uno de los mitos mesoamericanos del Cerro Coatepec, vinculado con la fundación de la urbe mexica de Tenochtitlan podrían encontrase en la zona Arqueológica Pañhú, ubicada en la localidad de la mesilla, en Hidalgo.

De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), este sitio junto con otros de la región como Zethé, El Cerrito, Zidada y Taxangú, forma parte de la tradición cultural xajay, que se desarrolló durante cinco siglos, aproximadamente, de 450 d.C. a 950 d.C., y cuya población tuvo autonomía ante la expansión de Teotihuacan.

En dicha zona, que forma parte de una serie de trabajos de investigación del INAH, se han registrado varios hallazgos, uno de los más importantes ha sido una excavación al interior en la estructura principal, que debió ser realizada hacia 650 d.C., en busca de la ofrenda fundacional del sitio, misma que se hallaba en el interior, informó el doctor Fernando López Aguilar, director del Proyecto Especial Pañhú.

"Lo que se hizo en ese momento, 650 d.C., fue una desacralización, mediante las destrucción de parte de la estructura antigua y se llevaron materiales de la ofrenda colocada en 450 d.C., que debió contener pequeñas esculturas del dios o dioses tutelares, posiblemente Xiuhtecuhtli. Posteriormente, derrumbaron el templo de esa pirámide más temprana y realizaron varios rituales, colocando otras ofrendas, previo a la construcción de un nuevo edificio", detalló.

Con ayuda de un equipo del Instituto de Geofísica de la UNAM, los arqueólogos del Proyecto Especial Pañhú esperan determinar, mediante una tomografía, que alcance el nivel del desplante del edificio, si algunos materiales de la ofrenda fundacional se encuentran todavía in situ, lo cual brindará información certera sobre la filiación cultural de los grupos que llegaron a esta región.

No obstante, comentó Fernando López Aguilar, las investigaciones llevadas a cabo en torno a los sitios xajay señalan que estos asentamientos provienen de un desarrollo del periodo Preclásico (500 a.C.û 300 d.C.), llamado Chupícuaro, cuyos antecedentes más cercanos a Pañhú están a 35 kilómetros al sureste, en lo que hoy es el estado de Querétaro.

"Se piensa que la población otomí de esta región viene de los teotihuacanos. Lo que estamos encontrado a partir de la arqueología y de la etnografía, es que este origen también puede incluir población del área de San Juan del Río en Querétaro y Acambay-Jilotepec, Estado de México, con nexos en la tradición Chupícuaro", subrayó.

El arqueólogo añadió que los estudios han indicado que el nombre original de esta región en el occidente de Hidalgo, fue Teotlalpan, "La tierra de los dioses" en náhuatl, debido a que aquí se encuentra el Cerro Hualtepec que, mediante los trabajos del Proyecto Valle del Mezquital, lo han identificado como el mítico Cerro Coatepec, señalado en fuentes históricas.

Aunque esta documentación vincula al Cerro Coatepec con la fundación de la ciudad mexica de Tenochtitlan, López Aguilar apuntó que en realidad se trata de un mito mucho más antiguo a la presencia de este grupo en la Cuenca de México, en los siglos XIV-XV de nuestra era.

"Una de nuestras hipótesis es que los teotihuacanos entraron hacia este rumbo pensando en ese cerro sagrado, al igual que los xajay, que provenían de la tradición Chupícuaro. De manera que se suscitó un conflicto por el dominio de este lugar", explicó López Aguilar.

Por su parte, Sabrina Farías Pelayo, jefa de los trabajos de campo en la zona, indicó que además de la Estructura principal y el Tecpan, los trabajos arqueológicos se enfocan en la fachada sur de la plaza que delimita el acceso al centro ceremonial.

Lo anterior, a fin de que en próximas fechas el sitio cuente con una unidad de interpretación temática donde se recreará la experiencia del paisaje ritual de Pañhú.

Asimismo a través de simulaciones por computadora, el visitante conocerá las orientaciones de la arquitectura del asentamiento con respecto a un calendario que ya ha sido definido por los arqueólogos y que corresponde a los días 13 de abril, así como a los días 21 de marzo, junio, septiembre y diciembre.

BVC