Hace mes y medio no existía el Movimiento #YoSoy132. El día de hoy, este joven movimiento reunirá a tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República en un debate que en esencia será medularmente distinto que los organizados por el IFE. Hace un mes y medio, el dos me mayo, publicamos aquí en El Economista una serie de entrevistas a intelectuales a propósito de una inquietud: por qué en México no había una primavera cuyo impulso fuera similar al que desde 2010 ha llevado a la calle a los jóvenes árabes, chilenos y estadounidenses. La mayoría de los entrevistados coincidía en que las condiciones de atraso en educación y en falta de empleo eran en parte responsables del mutismo de los jóvenes y que no se veía en el horizonte cercano ni remoto un movimiento que fuera capaz de promover un cambio en la organización ciudadana. Veamos qué opinan ahora.

SALIENDO DE LA PARÁLISIS Y DEL HORROR

El Movimiento #Yosoy132 es lo mejor que desde el zapatismo y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), le ha sucedido a la nación , menciona en entrevista el poeta Javier Sicilia, quien asegura que la dignidad moral, su pronta capacidad de organización y de respuesta, la inventiva de su inteligencia y la altura ciudadana de este movimiento, hablan de que el corazón de los jóvenes no sólo está sano, sino también lleno de posibilidades para recuperar el presente y el futuro que un Estado corrompido y la delincuencia les está negando. Me llena de esperanza y de alegría. Veo en esos muchachos a mi Juanelo y siento que, al luchar por la nación, están reivindicando su nombre y el de miles de muchachos que está guerra imbécil y la mediocridad del poder han destrozado. Sé que si mi hijo estuviera vivo estaría al lado de ellos, sería uno de ellos. En cada uno de esos jóvenes veo a mi hijo, y caminaré, como hasta ahora lo he hecho, a su lado , comenta Sicilia.

Sin desentonar con ese entusiasmo la escritora Cristina Rivera Garza añade una justificación que propone una crítica social de fondo:

Para mí el 19 de mayo (día en que se viraliza el video de los 131 estudiantes de la Ibero que confirman haber protestado contra Enrique Peña Nieto) fue un día fundamental, y fue un día profundamente feliz, me da mucha alegría que esto esté ocurriendo en un país donde el horror nos había paralizado como sociedad civil; eso me parece crucial.¡Cómo iba a pasar en México si estamos en la parálisis del horror de una guerra absurda, ilegítima que nos ha sido impuesta en los últimos seis años! ¡Claro que el espectáculo del horror se establece para producir parálisis social! .

Con más cautela, Sicilia menciona un aspecto que no se puede obviar: Sin embargo, no han construido todavía una agenda poselectoral y una propuesta para salir del atolladero. Por desgracia está atrapado en la coyuntura electoral . Coincide con el poeta el escritor y periodista Sergio González Rodríguez: el Movimiento 132 parece adolecer de una visión auto-reflexiva que tenga alcances mayores que lo inmediato .

NO SE TRATA SOLO DE LAS ELECCIONES

La mayor crítica que los sectores más tradicionales de la población han hecho a este movimiento es la poca claridad de sus demandas. Sin embargo, los intelectuales tienen opiniones menos definitivas. Habla el escritor Álvaro Enrigue: Creo que la demanda de una defensoría del televidente es importante en la medida en que una mayoría escalofriante de los mexicanos tiene como única fuente de información política un duopolio televisivo que confunde sus intereses con los del gobierno. El resto de sus demandas no me quedan claras, creo que a ellos tampoco. Las cosas caerán en su lugar en diciembre. En todo caso el mensaje que están enviando, y que hasta ahora nadie había emitido de forma tan elocuente, es que hay una clase media en México mucho más sofisticada que los grupos en el gobierno y que esa clase media tiene un músculo político considerable. Que los más jóvenes muestren que sí están politizados, pero que simplemente no se sienten representados me hace pensar que las cosas podrían cambiar. No creo que haya que esperar a que estos chicos corran a formar partidos políticos, basta con que los partidos políticos entiendan por qué ya no representan a estos jóvenes y se adapten al nuevo entorno. El viejo estilo de hacer gobierno en México ya no alcanza para gobernar cómodamente en México , comenta el escritor.

Por su parte, el director teatral, investigador y docente Rubén Ortiz coincide con Enrigue: El movimiento ha comenzado con unas demandas, no con otras. Hay que analizar cómo y porqué fueron éstas. En otro momento será legítimo preguntarse por las maneras en que esto va a tener consecuencias. Pero ese punto nos involucra a todos. Hemos sido atravesados por el acontecimiento y tendríamos que responder como ciudadanos. No podemos hacer como los amloístas que tratan a Sicilia como a un político más y le increpan un montón de tonterías. El movimiento estudiantil (¿será lícito que use este término tan del 68?) no puede hacerse cargo de todo. No se le puede pedir a este acontecimiento convertirse en historia sin que se pierda a sí mismo. Es lo que los "analistas políticos" no pueden digerir. Allí tenemos, por poner el ejemplo más revelador, la estulticia de Enrique Krauze pidiéndole al #YoSoy132 convertirse en partido político; ¡asesorado por él! Pedirle al movimiento convertirse en historia es síntoma de angustia, es querer coptarlo por principio de cuentas .

LAS DEMANDAS DE FONDO

En cuanto a la profundidad de las demandas también hay dos posturas: las que leen de un modo entusiasta y las que leen con pronóstico reservado. Para una escritora como Cristna Rivera Garza las demandas no han sido bien comprendidas por la opinión pública: El 19 de mayo fue un día crucial porque ese día la relación entre la pantalla y la calle quedó establecida de una manera políticamente relevante; a mí no me parece nada sorpresivo que un medio en el que se están adiestrando las nuevas generaciones –Internet-, que es un medio horizontal, con un sentido de la jerarquía mucho más flexible, donde estás continuamente creando con otros, sea ahí desde donde se están elaborando otra serie de críticas ante medios que son verticales y rígidos. Ahora, cualquiera que llegue a la presidencia tendrá que vérselas con una sociedad civil alerta y no paralítica e incapaz de expresar el rechazo o aversión al horror que han sido los seis años calderonistas que hemos vivido. Ahora bien, la demanda de los jóvenes es a la producción de la información. No es: quiero ver un canal x o y o a tal o cual locutor, ¡no!, estamos hablando de las estructuras básicas de las sociedades modernas; esa demanda se dirige al corazón de las relaciones de producción del capitalismo contemporáneo, que es posindustrial. La demanda es producir los medios que le corresponde a nuestras sociedades , comenta la autora.

Con una postura menos entusiasta, Sergio González Rodríguez responde a pregunta expresa sobre tres demandas urgentes para una agenda que emane de la sociedad civil, opina: Restaurar el Estado de Derecho, es decir, el principio de legalidad en el Estado mexicano, cuya carencia soslayan los tres poderes de la Federación, la Suprema Corte de Justicia y las clases dirigentes del país. El gobierno, cualquiera que sea el partido que llegue al poder en las elecciones de 2012, debería comprometerse con este objetivo fundamental más allá de la "eficacia", la "honestidad", el "pacto de la sociedad civil por la democracia", eslóganes respectivos de los tres principales candidatos. Las políticas públicas (seguridad, empleo, educación, combate a monopolios, etcétera) jamás serán eficaces sin la restauración del imperio o supremacía de la Ley en México. Lo demás es simulación y ganas de continuar un estado de cosas que beneficia a pocos a costa de la mayoría .

Añade una demanda más Javier Sicilia: La búsqueda de la paz. No es un asunto de inseguridad, como pretenden los candidatos, sino de guerra: el ejército y la marina en las calles, los 60,000 muertos, los 20,000 o más desaparecidos, los cientos de miles de huérfanos y viudas, la inseguridad, la impunidad, los descuartizados, los decapitados que no cesan de aparecer, la balcanización de zonas enteras del país, hablan de una guerra atroz que corre el riesgo de normalizarse y de hacernos perder, en nombre de la seguridad y de la mano dura, las libertades y la democracia. Sin paz, no hay democracia real .