En plena temporada de los Oscar, la hija adoptiva de Woody Allen acusó al cineasta de haberla agredido sexualmente cuando era niña, rompiendo así un silencio de veinte años sobre viejos rumores que el director siempre negó.

Dyland Farrow, de 28 años, a quien Woody Allen había adoptado con la actriz Mia Farrow cuando ambos formaban pareja, señaló en una carta abierta publicada en un blog del diario The New York Times que abusó de ella a los siete años de edad en un desván de la casa familiar.

Según dijo, no pudo soportar que Allen hubiera recibido recientemente el Golden Globe por el conjunto de su obra ni sus últimas nominaciones a los premios Oscar. "Esta vez decidí no desmoronarme", apuntó.

"Cuando tenía siete años, Woody Allen me tomó de la mano y me condujo a un pequeño desván mal alumbrado del segundo piso de nuestra casa. Me dijo que me acostara sobre mi vientre y que jugara con un tren eléctrico de mi hermano. Y me agredió sexualmente", afirmó la joven en esta carta abierta difundida en la noche del sábado.

"El me hablaba mientras me lo hacía, murmuraba que yo era una buena niña, que esto era nuestro secreto, prometiéndome que iríamos a Paris y que yo sería una estrella del cine", añadió Dyland Farrow, que está casada y vive bajo otro nombre en el estado de Florida.

La joven afirmó haber hablado de ello en su momento con su madre.

"Hasta donde me da la memoria mi padre me hizo cosas que no me gustaban", agrega.

El entorno de Woody Allen, que el sábado por la noche asistió en Nueva York a un partido de básquetbol de los Nicks, no ha por el momento reaccionado.

Las acusaciones contra Allen se ventilaron por primera vez en 1992, cuando él y Farrow se encontraban en una feroz disputa por la guardia de sus cuatro hijos adoptivos.

Mia Farrow había ya descubierto que su marido mantenía una relación con Soon-Yi Previn, que la actriz había adoptado con una pareja anterior y que en aquel entonces tenía 20 años. Soon se casaría en 1997 con Woody Allen, con quien tiene dos hijos adoptivos.

Una investigación sobre estas acusaciones fue abierta en Connecticut (el estado en que la familia residía). Un fiscal estimó que existían "razones suficientes" para enjuiciar a Allen, pero renunció a hacerlo por estimar que la joven era "demasiado frágil", una decisión que hizo correr ríos de tinta.

Allen negó por entonces terminantemente haber agredido sexualmente a Dylan y acusó a Mia Farrow de haber "vergonzosamente manipulado a niños inocentes".

En 1994, un tribunal de Nueva York le negó al cineasta el derecho de visita de Dylan, que rechazaba a ver a su padre adoptivo.

Las acusaciones contra el director de "Annie Hall" y otras películas de culto reaparecieron el mes pasado, cuando Allen recibió el Golden Globe.

CRÍTICAS CONTRA HOLLYWOOD

"Estuve ausente del homenaje a Woody Allen. "Acaso mencionaron la parte en que una mujer confirma públicamente que fue agredida por él a los 7 años, antes o después de Annie Hall", escribió en Twitter Ronan Farrow, de 26 años, el hijo biológico del cineasta y de Mia Farrow, actualmente distanciado de su padre.

El caso Dylan enturbió su imagen, pero Allen, de 78 años, ha continuado con una carrera que inició hace más de cinco décadas y que comprende más de 40 filmes, 24 nominaciones a los Oscar (tres de ellas el mes pasado por su última obra, "Blue Jasmine"), cuatro Oscars y otros numerosos premios.

"Woody Allen nunca ha sido condenado por ningún crimen, y que haya eludido lo que él me hizo me atormentó durante toda mi juventud", añadió en la misiva Dyland Farrow, que acusa a Hollywood de haber cerrado sus ojos a estos hechos y haber continuado recompensando con premios al cineasta.

"Hollywood acrecentó mi tormento", agregó. "Todo el mundo, con excepción de algunos (mis héroes) cerró los ojos".

"Woody Allen es el vivo ejemplo de la manera en que nuestra sociedad desprecia a los sobrevivientes de agresiones y abusos sexuales", acusó la joven.

Dylan Farrow explica al periodista publicó su carta en su blog que decidió quebrar su silencio para aclarar lo sucedido y alentar a las víctimas. "Si no hablaba, lo hubiera lamentado en mi lecho de muerte", destacó.

erp