Poseedor de una tenacidad y convicción juvenil que lo llevaron a renunciar a la certeza de los números –en cálculos y ganancias- de la ingeniería para abrazar a la inestabilidad de las letras, en las cuales felizmente ha logrado excepcional maestría, Vicente Leñero formaliza su entrada a la Academia Mexicana de la Lengua este jueves 12 de mayo, en ceremonia a realizarse en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes en punto de las 19:00 horas.

Vicente Leñero, uno de los escritores fundamentales y más completos de las letras mexicanas sin duda, ocupará la silla número XXVIII de la Academia de la Lengua, su pluma abarca los más amplios ámbitos de la escritura porque es autor de novelas, cuentos, dramas, memorias, reportajes y guiones para cine y televisión, todo ello, convencido, como lo ha manifestado en algunas entrevistas, de que independientemente del medio, el escritor está siempre presente.

Para Vicente Leñero, la escritura es una aventura inmensa, enorme, por ese mar tormentoso de las letras , como apuntó en entrevista para el sitio Club de lectores.

Vicente Leñero estudió ingeniería, en parte fascinado por las matemáticas y en parte convencido de que la escritura no daba para vivir. En la ingeniería desarrolló una carrera importante y parte de su experiencia la plasmó en su obra de teatro Los Albañiles.

Simultáneamente a la ingeniería y movido por su amor a la escritura, Leñero cursó también la carrera de periodismo, convirtiéndose en referencia obligada del periodismo actual. Si bien ha reconocido que su interés por el periodismo se fundó más en el interés por la escritura que en la investigación, Vicente Leñero fue destacado miembro del equipo del diario Excélsior bajo la dirección de Julio Scherer García, junto con el cual fundó la revista Proceso siendo su sub-director.

Su trabajo periodístico se reúne en el libro Talacha periodística (1983) y el reportaje Asesinato, el doble crimen de los Flores Muñoz. En este ámbito, es co-autor junto con Carlos Marín de Manual de periodismo, texto infaltable en las escuelas de periodismo.

Su copiosa labor como guionista de cine, al cual según él mismo afirma, llegó por casualidad, le llevó a ser reconocido con la Medalla Salvador Toscano 2008, que otorga la Cineteca Nacional, la Fundación Carmen Toscano y la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Vicente Leñero, (Guadalajara, Jalisco, 1933). Estudió ingeniería en la UNAM y periodismo en la Escuela Carlos Septién García. Como periodista ha sido director de Revista de Revistas, fundador y subdirector de Proceso. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores desde 1994. Ha obtenido los premios Biblioteca Breve en 1963 por Los albañiles; Premio Mazatlán de Literatura 1987, por Puros cuentos; Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón 1992 por su trayectoria como dramaturgo; Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 1997; Premio Xavier Villaurrutia 2000, por La inocencia de este mundo y el Premio Nacional de Literatura y Lingüística 2001.

Es autor de las novelas La voz adolorida (1961); Estudio Q (1965); A fuerza de palabras (1967); El garabato (1967); Redil de ovejas (1973); Los periodistas, (2006). El evangelio de Lucas Gavilán (1979); La gota de agua (2002) y La vida que se va (2007) Sus cuentos están reunidos en las colecciones Puros cuentos (1986); Sentimiento de culpa. Relatos de la imaginación y la realidad (2005); Gente así, (2008), entre otros.

Como dramaturgo ha publicado Los albañiles (1964); Pueblo rechazado (1969); El juicio: el jurado de León Toral y la Madre Conchita (1972) entre otras. Es autor del guíón para las películas El crimen del padre amaro, El callejón de los milagros y co-guionista para La ley de Herodes, entre muchas otras.

Academia Mexicana de la Lengua

Fundada con el nombre original de la Academia Mexicana Correspondiente de la Española, la Academia Mexicana de la Lengua inició sus trabajos en 1875 con el objetivo de contribuir en la construcción de la identidad lingüística de los mexicanos.

A lo largo del siglo XIX surgieron en el México independiente varios intentos de crear una academia de la lengua propia que entre sus objetivos tuviera conservar y restituir la pureza del español, reimprimir y hacer circular las obras de autores clásicos, redactar diccionarios de voces hispanomexicanas y diccionarios y gramáticas de las lenguas habladas en territorio nacional, conformar atlas del uso del idioma, seleccionar obras útiles para el estudio de la poesía y la elocuencia, auxiliar en el uso y estilo de la lengua a quienes lo requirieran, establecer premios y corregir el uso anárquico de la ortografía.

Como parte de estas preocupaciones surgió en 1835 la Academia de la Lengua; en 1865 aparecen las secciones dedicadas a la filología y la literatura de la Academia Imperial y en 1870 las de la Academia Nacional de Ciencias y Literatura, sin embargo la existencia de estás instituciones se truncó debido a la inestabilidad política del país.

Finalmente, las sesiones preparatoria e inaugural de la Academia Mexicana Correspondiente de la Española se celebraron los días 13 de abril y 11 de septiembre de 1875, respectivamente, y en la sesión del 25 de septiembre del mismo año se completó la elección de la primera Mesa Directiva. Inició la publicación de sus memorias el año de 1876.

En 2001, la corporación cambió su nombre por el de Academia Mexicana de la Lengua, y desde ese año opera su sitio de internet: www.academia.org.mx el cual ofrece información institucional y obras de consulta lingüística en línea, de acceso gratuito.

Actualmente la Academia Mexicana de la Lengua está formada por 36 miembros en activo y puede además elegir cinco miembros honorarios más.

La Academia ha contado entre sus miembros a con los más ilustres escritores, lingüistas y estudiosos del país: filólogos, gramáticos, filósofos, ensayistas, poetas y novelistas, así como comunicólogos y jurisconsultos, dramaturgos e historiadores, humanistas y científicos han ocupado un lugar en la corporación.

Entre los trabajos y publicaciones de la Academia Mexicana de la Lengua destacan el Índice de mexicanismos (1997); el Diccionario breve de mexicanismos (2001); el Refranero mexicano (2004).

La Academia Mexicana de la Lengua participa en los trabajos que realizan en conjunto todas la academias americanas y la española, de esta manera ha participado en la realización de la vigésimo segunda edición del Diccionario usual (2001); del Diccionario panhispánico de dudas (2005); del Diccionario del estudiante (2005) y su edición especial para Latinoamérica, el Diccionario práctico del estudiante (2007), y del Diccionario esencial de la lengua española (2006).

También coeditó junto con la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española la edición conmemorativa de la obra de Cervantes, que incluyó, dentro del apartado La lengua de Cervantes y el Quijote , el estudio Oralidad, escritura, lectura de la académica mexicana doña Margit Frenk.