Este fin de semana la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) interpretará una de las obras maestras de la música del siglo XX, el Réquiem de guerra del genio británico Benjamin Britten (1913-1976). Es una pieza plena de simbolismos, cargada de un deseo de reconciliación entre los hombres; así es como fue planteada en sus orígenes esta pieza de profunda raigambre pacifista. Algo que el melómano no se puede perder.

Al lado de la OFCM participan la soprano Lourdes Ambriz, el tenor Gerardo Reynoso, y el barítono Jesús Suaste. A ellos los acompañarán los coros Filarmónico Universitario, de la Escuela Nacional de Música y el de Niños y Jóvenes Cantores de la ENAM-UNAM. Todos ellos bajo la dirección del maestro José Areán.

La ejecución de esta obra de singular belleza, creatividad musical y contenido relevante, tendrá lugar en el Centro Cultural Ollin Yoliztli.

Comenta el director José Areán que esta presentación se da en ocasión de las fiestas mexicanas de los días de Muertos y también como deseo de paz debido al ambiente de violencia que se observa en el país.

Refiere José Areán en entrevista con este medio que Britten, como un buen pacifista, reflexiona al respecto de este terrible fenómeno que es la guerra. Nosotros como artistas también lo estamos haciendo a través de su obra .

Agrega Areán que se trata sobre todo de recordar. Esta es una labor de los artistas. Es una labor recordarnos nuestra humanidad. Nuestra humanidad, porque lo que nos convierte en seres humanos son los valores que la mayoría tiene .

Aunque el maestro Areán habla de 80 mil muertos en el marco de la guerra contra el narcotráfico , la verdad es que no sabemos exactamente la cifra. Lo seguro es que no todos son civiles, que no todos son narcotraficantes, y que no todos fueron muertos por el Ejército Mexicano.

En fin, dice Areán que para nosotros lo básico es el lado artístico . Porque tocar este Réquiem de guerra es todo un acontecimiento, sobre todo en vísperas del aniversario 100 del nacimiento de Benjamin Britten, un músico excepcional.

ANTECEDENTES

El Requiem de guerra (estrenado en 1962) tiene su origen en el encargo que hicieran a Benjamin Britten, en 1961, de una Misa de difuntos (Missa pro defunctis) para la reconsagración de la Catedral de Coventry (Inglaterra), recinto que fue destruido en la segunda Guerra Mundial durante los bombardeos de 1940 por parte de la Luftwaffe alemana.

Naturalmente que esta petición no fue fortuita, porque más allá de ser Britten uno de los mejores músicos, él había desarrollado también un activo pacifismo. Incluso por esta actitud debió dejar Inglaterra, aunque al regresar fue sometido a juicio, en el que alegó ser objetor de conciencia .

Esta obra no es sólo una Missa pro defunctis, sino que le fueron intercalados poemas del soldado Wilfred Owen (1893-1918), un militar y poeta que murió muy joven, una semana antes que terminara el conflicto bélico. En efecto, la madrugada del 4 de noviembre fue ametrallado mientras trataba de cruzar el canal de Sambre-Oise. Por cierto, el concierto de la OFCM que ofrecerá el domingo 4 de noviembre coincide con esta última fecha.

Quien acuda a este sitio podrá disfrutar también la Ofrenda de Muertos 2012, en la que la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México le rinde homenaje a cinco grandes músicos.

  • Réquiem de guerra
  • Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli.
  • Dirección: Anillo Periférico 5141
  • 3 de noviembre a las 18:00 hrs.
  • 4 de noviembre a las 12:30 hrs.