En el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2020 y ante la pregunta ¿Cuáles medidas estructurales para el desarrollo de ciencia requiere nuestro país?, la ideologización, estigmatización, control, pérdida de libertad e incluso el acoso, fueron los calificativos empleados para describir el panorama científico mexicano actual.

Aunque los recortes, fuga de cerebros, precarización laboral, temas de género y otros problemas vienen de mucho atrás, los panelistas invitados al programa académico de la FIL Pensamiento coincidieron en que hoy parece que en lugar de poder avanzar en el rezago, se tienen que contener una ola de efectos negativos  que el gobierno federal ha propiciado en los últimos años.

El panorama es hostil y así lo plantearon los especialistas. “Es indispensable que un Estado y una sociedad reconozca el papel central que juega la investigación científica en el mundo contemporáneo, tenemos que reconocer que ésta representa una fuerza económica y social con posibilidades de comprender mejor el mundo que nos rodea”, dijo el doctor Antonio Lazcano Araujo, miembro de El Colegio Nacional, y agregó que esto solamente se logra con libertad académica, “significa que haya una visión de la ciencia que no dependa de vaivenes sexenales y con el apoyo del Estado en términos económicos y administrativos, que no se dependa de los caprichos de gobiernos en turno”.

El especialista en biología evolutiva reconoció que todos los investigadores y científicos tienen preferencias ideológicas y una actitud política, pero dijo que esto no se puede traducir en una visión ideologizada del quehacer científico.

Por su parte Lourdes Morales Canales, coordinadora de la Red Nacional de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción, dijo que hay cinco líneas sumamente preocupantes sobre lo que ha pasado en esta administración en materia de ciencia, tecnología e innovación (CTI), entre ellas la pérdida de interlocución, un presupuesto que no cumple  con el 1% del PIB establecido en la ley para este rubro y donde apenas se llega a los 246,000 millones de pesos; además de la decisión sin evidencia suficiente de extinguir los 109 fideicomisos de los cuales 65 estaban vinculados a CTI, con un monto no muy significativo para el erario pero sí para las labores sustantivas de los centros públicos; por otro lado, dijo que se les ha llamado ladrones y corruptos a quienes han tratado de defender estas herramientas.

“Tenemos un escenario donde las políticas públicas y las decisiones que se están tomando están completamente desconectadas del sector científico, de nada sirven proyectos que no son tomados en cuenta”.

En su momento, el  doctor José Roldán Xopa, profesor investigador de la División de Administración Pública del CIDE, consideró que en la medida en que podamos definir de la mejor manera qué es el derecho del desarrollo de la investigación y los espacios que desde la academia se tienen institucionalmente, se podrían establecer las funciones que tiene el Estado respecto a este derecho.

En este sentido, recordó que la investigación científica forma parte del contexto constitucional mexicano y de una libertad, es decir, se trata de una elección de vida y de investigar un ámbito, cualquiera que sea. “No es una decisión caprichosa y se requiere de un espacio para que se lleven a cabo las confrontaciones con distintas formas de entender la ciencia, esto lo debe garantizar el Estado en forma libre ( ...) Esta idea de acotar los temas de la investigación científica a una lista determinada por el gobierno es no entender el contexto en el que se desarrolla la ciencia y se limita un derecho constitucional”.

Por último Lorena Ruano, internacionalista del CIDE, dijo que el sector científico requiere de medidas claras, que no cambien de la noche a la mañana, para ello se requiere de una política de Estado más allá de los sexenios y de presupuestos anuales. “En la idea de una política de Estado algunas de las medidas que se habían construido eran los fideicomisos, que contaban con una visión de largo aliento”.

Esto genera otra reflexión sobre el tema financiero, “sin recursos no vamos a llegar muy lejos, nunca se ha cumplido la meta del 1%, no tenemos si quiera el .4% y con la anulación de fideicomisos podríamos hablar de la mitad del recurso, esto pone en muchas dificultades al sector”.

Nuevamente el tema de la libertad se hizo presente: “hoy el sector está bastante castigado, dijo, y sufre problemas estructurales. “El ambiente de acoso, recortes presupuestales, amenazas a la catedra y expresión, es el ambiente que vivimos hoy en día y no abona al cambio”, concluyó la investigadora.

nelly.toche@eleconomista.mx