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Un perro que duerme y otras obras conmovedoras
El cazador y la fábrica, en la Colección Jumex, despierta preguntas como ¿Qué pasa con nuestra esencia depredadora cuando nacemos como seres urbanos?

Entrando a la galería de la Fundación Jumex se le ve de inmediato. Duerme. Sin sino, como niños que duermen, respiran los dioses , escribió el poeta Hölderlin. Sería un dios si respirara. No respira; sin embargo, duerme; sus ojos cerrados, su pelaje que da ternura, su cola enroscada, todo habla de una inocencia muy cercana, suspendida por siempre, porque se trata de un perro disecado en el acto de dormir. No tiene título y no lo necesita. La escultura de Maurizio Cattelan de un perro dormido es la pieza más memorable de El cazador y la fábrica, la nueva exposición de la Colección Jumex.
Como el perro de Cattelan, la galería de la Colección Jumex parece un espacio suspendido es un universo alterno, un lugar donde el arte se encuentra protegido de su desordenado contexto urbano, aislado en el sueño de los dioses dentro de un capullo escondido en una fábrica. La galería Jumex no está, como la mayoría de las galerías de arte, en un barrio alto o de gran tradición cultural. Se encuentra casi en el corazón Ecatepec, en una zona en la que se combina el paisaje industrial (como la propia planta de los jugos Jumex dentro de la cual está la galería), el suburbano y algunos restos rurales.
Cerca hay una carpintería, un club de strippers y un antro gay, una forrajería y un hotel. En la calle pasan miles de autos, la mayoría camiones de transporte público que van a lugares ignotos como San Cristóbal y Tultitlán. El pavimento disparejo da cuenta de un crecimiento acelerado y mal planeado. ¿Éste es el entorno ideal para una galería de arte contemporáneo?
Sí, responden los curadores Magalí Arriola y Juan Gaitán y de ahí parte su concepto El cazador y la fábrica. Si no ideal, al menos sí interesante para hacer una investigación estética.
El cazador es una figura que necesita de la naturaleza para tener sentido. ¿Qué pasa con nuestra esencia depredadora cuando nacemos como seres urbanos? Nos convertimos en otra cosa: en seductores, en investigadores, en detectives. Cómo la naturaleza se esconde en medio de la poderosa ciudad y toma a los arrogantes tigres humanos por la cola. El arte como pesquisa en un contexto urbano: eso es El cazador y la fábrica.
Las piezas de la exposición van de lo cómico y lo conmovedor a lo irritante. Cómico: la video instalación El punto de menor resistencia de Peter Fischli y David Weiss. El Oso y la Rata (los dos artistas vestidos en botargas de peluche) protagonizan una aventura que involucra el robo de arte (son dos vividores la Rata y el Oso, piensan que poseer obras de arte los hará millonarios y respetables) y acaba con tremebundas reflexiones dignas de suicidio. El video va acompañado de dos muñecos de peluche los personajes acostados en medio de la galería, miran al techo, respiran y reflexionan.
Conmovedor: el perro dormido de Maurizio Cattelan.
Conmovedor: la instalación Doble ventana doble suspendida de Olafur Eliasson, que es simplemente la proyección de una ventana en un espacio cerrado; imaginen un mundo donde solo vivamos en interiores: necesitaremos proyectores de ventanas para sentirnos vivos.
Irritante: Murciélago y 1/2 hora de chingadazos , dos esculturas (o lo que sean) de Miguel Calderón y Abraham Cruzvillegas respectivamente, dos artistas muy de moda. La de Calderón es un murciélago al que le cuelgan unas luces navideñas, la de Cruzvillegas es una columna de plumas de gallo negras coronadas por una bolsa de tela. ¿Qué hacen aquí? Son arte porque los curadores dicen que lo son.
Visitar El cazador y la fábrica, con todo y la odisea que significa llegar (Vía Morelos 272, Santa María Tulpletac, Ecatepec) desde el DF, sirve para pensar los caminos del arte contemporáneo. Estar de acuerdo o no con las conclusiones curatoriales de la Colección es sólo parte del viaje (visita previa cita: info@lacoleccionjumex.com; www.lacoleccionjumex.org).
concepcion.moreno@eleconomista.mx