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Un nuevo básico en el cine nacional: la emoción
La cinta busca alejarse de la comedia y del “cine de autor”.

La gran promesa de Jorge Ramírez Suárez fue filmada en Alemania, Bosnia, Estados Unidos y Durango y la música fue grabada en Londres con un presupuesto cercano a los 2 millones de dólares y es un ejemplo de cómo se puede financiar una película mexicana.
“El Eficine me dio casi 20 millones de pesos, tengo inversión privada de una empresa mexicana con oficinas en Miami; Christian Tomé, empresario de Durango confió en nosotros, también los alemanes y muchas personas más”, señaló en entrevista el director mexicano Jorge Ramírez-Suárez.
La película fue producida por Beanca Films (México) y coproducida por Blindspot Capital y Cinetopia (Alemania), Henkel y fue filmada en cuatro países; financiada 95% por México y 5% por Alemania.
“A veces veo películas que dicen que su presupuesto fue alto y yo las veo y digo: ‘¿Pues dónde está?’. El cine mexicano debe de aprender que el dinero de una producción se vea en la pantalla y exprimirlo al máximo. En el caso de La Gran Promesa todo está en la pantalla”, agregó.
La historia de La Gran Promesa trata de un fotorreportero que se “roba” a su hija antes que se la quiten en Estados Unidos y no la vuelve a ver en más de 20 años mientras él se esconde en Bosnia.
En el caso de la empresa Henkel, lleva 10 años apoyando al cine mexicano: “Cuando fue modificado el artículo 226 (actualmente es el 189) de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), las empresas pueden contribuir hasta con 10% o hasta 20 millones de su pago tributario al crecimiento de la industria cinematográfica nacional, a cambio de obtener créditos fiscales”. Pero Ramírez Suárez explicó que tampoco le sobró el dinero para su película.
“No es que me sobrara el dinero, sufríamos a veces. Por eso, cuando escuché que Alfonso Cuarón con Roma ensayaba cuatro días para una escena de 30 segundos... yo pensaba ‘me hubiera gustado hacer eso’ pero no todos podemos hacerlo”.
Sobre los riesgos de filmar una película mexicana en cuatro países, el director señaló: “Siempre es arriesgado hacer una película, cueste 10 millones o más, al final de cuentas lo importante es hacer buen cine y que conecte con el público. Yo no hago películas para ganar premios. Yo hago películas que me emocionen y que espero hagan lo mismo con los espectadores”.
El director mexicano dijo que en México está de moda hacer comedias que buscan hacer dinero y cine de autor que sólo quiere premios.
“Las primeras las escriben rápido y las hacen al vapor, y las de autor, algunas son genuinas y auténticas, pero hay otras que sólo quieren premios; pero en medio hay un desierto y hay mucha gente que quiere ver este tipo de películas como La Gran Promesa”.
Sin embargo, pese a su alto presupuesto y calidad, La Gran Promesa se enfrenta al eterno problema del cine mexicano: la distribución y exhibición comercial.
“El problema es que no vamos a tener la publicidad suficiente: yo distribuyo la película con Nueva Era y Beanca Films. Yo sé que a la película le iría muy bien en números con más apoyo y publicidad, pero la verdad no sé cómo le va a ir, es una incógnita, porque no sabemos qué tanta gente vaya a ir al cine la primera semana. Espero que el público le dé una oportunidad y vea una película conmovedora que los va a emocionar”.
La gran promesa es un viaje interesante por la vida de un fotógrafo de guerra que deja todo por proteger a su hija mientras huye de las autoridades y de un exmilitar que quiere venganza mientras una hija busca a su padre ausente.
La película es emotiva, los escenarios bellos, con una fotografía impecable y cuenta con elementos de producción muy valiosos que seguramente encontrará a su público. Se estrena el 5 de octubre.