Este miércoles la ciudad de Puebla de Zaragoza fue anunciada como parte de las 55 ciudades de 27 países que a partir de ya se incorporan a la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje (Global Network Learning Cities) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con lo que la capital del estado de Puebla se convierte en la séptima urbe mexicana en formar parte de este círculo virtuoso global.

Durante el anuncio en Hamburgo, el director del Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida (UIL), David Atchoarena, señaló que: “Con una urgencia sin precedentes, la pandemia de Covid-19 ha subrayado la necesidad de construir sistemas educativos más resilientes para el futuro. Con más de la mitad de la humanidad viviendo en zonas urbanas, las ciudades deben estar en el centro de esta labor”.

Esta iniciativa, lanzada en 2013 por el UIL, agrupa hasta ahora a unas 230 ciudades de todas latitudes —sin distinción de magnitud, demografía y ubicación geográfica— para reconocer el trabajo ya desarrollado no solo de sus gobiernos sino de sus habitantes e iniciativa privada en favor de los distintos procesos de aprendizaje, incluidos aquellos que trascienden las escuelas, los llamados informales.

“Podríamos decir que cualquier ciudad es una Ciudad del Aprendizaje. Es decir, procesos de aprendizaje suceden en cualquier espacio. La diferencia es cuando uno trata de hacer del concepto de aprendizaje a lo largo de la vida una política pública, cuando no es un asunto nada más del gobierno sino de todos los actores sociales que participan, incluido el sector privado, la Academia, las ONG, etcétera”, explica Raúl Valdés Cotera, coordinador de políticas y estrategias y líder del Programa de la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO, en entrevista vía Zoom desde Hamburgo, Alemania.

Amplía que para la elegibilidad de una ciudad, la Unesco no solo considera al aprendizaje formal o escolar, sino los procesos de aprendizaje en familia, en comunidad, el uso de las nuevas tecnologías, aprendizajes en los espacios de trabajo, la mejora de competencias y de la calidad educativa; que tenga desarrollados espacios que permitan el aprendizaje: parques, museos y bibliotecas que sean accesibles principalmente para los grupos vulnerables; que priorice la inclusión educativa y dé voz a los que no trabajan o estudian, las personas con discapacidad y a los grupos indígenas, entre otros; pero, sobre todo, que haya demostrado una continuidad de estas prioridades a lo largo de las distintas administraciones.

El ingreso de Puebla, detalló el funcionario de origen mexicano, fue factible por esa combinación de proyectos cohesionados. En los últimos años, señala, las acciones desde los sectores que integran el ecosistema social poblano se han enfocado en programas y actividades para sectores vulnerables, como la Fábrica de Talentos, otros para incentivar la lectura y las unidades móviles de alfabetización; escuelas de ajedrez, foros de Ciudades del Aprendizaje de México y centros de desarrollo comunitario, entre otros.

La incorporación compromete a cada Ciudad del Aprendizaje a trazarse un plan de acción para alinear sus prioridades con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Para lograr estos objetivos, detalla Valdés Cotera, “Puebla ha implementado 32 actividades y programas de aprendizaje ajustables a lo largo de la vida, como el modelo de Barrios de Aprendizaje, otro que se llama Todos y Todas al Preescolar; la instalación de la Biblioteca de Parques y un Instituto Municipal del Aprendizaje. Es decir, tienen un plan que claramente considera los aspectos fundamentales de una Ciudad del Aprendizaje que define la Unesco”.

La Red, por su naturaleza, detona una interrelación entre las ciudades con las mejores prácticas de aprendizaje, mismas que a través de distintos foros y congresos comparten sus experiencias de desarrollo y las enriquecen.

“Se trata de una red dinámica, donde se pueden encontrar prácticas de todas las regiones del mundo, en contextos totalmente diferentes, que de alguna manera pueden aminorar el recorrido que uno tiene que hacer frente a cierta problemática. Además, hemos generado materiales que pueden ser de utilidad para la generación e implementación de políticas públicas. En buena medida, muchas ciudades lo hacen (buscan su inclusión) para mostrar sus prácticas y que se reconozca a nivel internacional lo que vienen haciendo, que sirva para otras. En ese sentido, creo que México tiene muy buenas prácticas que algunas veces no son debidamente promovidas a nivel internacional”, reconoce.

Las ventajas y compromisos adquiridos son totalmente formales. Cada ciudad está obligada a reportar sus avances a los dos años. Si el reporte da cuenta de que no ha habido avance o simplemente no se presenta reporte, la ciudad debe salir de la Red.

El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, expresó en su cuenta de Twitter: “Merecido honor a #Puebla, hoy reconocida por la @UNESCO como: “Ciudad del Aprendizaje”. ¡Muchas felicidades!

Ciudades del Aprendizaje en México:

  • Ciudad de México (8’918,653 habitantes) 2015
  • Atlixco, Puebla (134,364 habitantes) 2018
  • Huejotzingo, Puebla (63,457 habitantes) 2019
  • Mineral de la Reforma, Hidalgo (150,176 habitantes) 2019
  • Santiago, Nuevo León (42,407 habitantes)  2019
  • Tecamachalco, Estado de México (77,061 habitantes) 2019
  • Puebla, Puebla, (1’576,000 habitantes) 2020

¿Cómo se incorpora una Ciudad del Aprendizaje?

Para incorporarse, las ciudades realizan un proceso de postulación ante las oficinas de cada comisión de cada país ante la Unesco —en el caso mexicano, la Dirección General de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Educación Pública (SEP)—. Más adelante en el proceso, la Comisión Nacional de Cooperación con la Unesco (Conalmex) se encarga de elegir las ciudades que cumplen con los requisitos que solicita el organismo internacional. Las candidaturas deben de contar con la firma del alcalde en turno y el aval de la comisión nacional. Cada año es posible incorporar a un máximo de tres ciudades por país.

¿Qué estipula la Agenda 2030 para el aprendizaje?

Dentro de los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible 2030, en el número cuatro fracción siete se especifica que para el 2030 los Estados comprometidos deben: “garantizar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para el desarrollo sostenible y la adopción de estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible, entre otros medios”.

Para conocer más de la iniciativa, visitahttps://uil.unesco.org/

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

kg