La coincidencia me tiene aún turulato. Viajo a Torreón, invitado por More Barrett, directora del afamado Teatro Nazas y por los integrantes de su Patronato, el mismo día en que el INEGI anuncia el primer compendio de resultados de la Cuenta Satélite de Instituciones sin Fines de Lucro.

Vaya sobresalto. Bueno, son muchos los que me ocasiona y abordaré en otra entrega, pero entre ellos cito que sólo el 5.4% de las que se contabilizaron, alrededor de 40,000, pertenecen al sector de servicios culturales y deportivos.

En rápido paneo al robusto documento, no alcanzo a vislumbrar la desagregación que nos permita saber el porcentaje de las culturales. Pero sobre la base de las cifras del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte a 2008 en su sector 71, no pasarán del 2%. Gulp.

La onda expansiva del hallazgo nos coloca justamente en la focalización de una frontera abundante de actores y congestionada de complejidades normativas y hacendarias. Se trata de las asociaciones civiles que son transfronterizas: van de los fines sin lucro a la micro, pequeña o mediana empresa cultural. Y son a la vez un acervo aleccionador que demanda políticas específicas como parte del sector al que pertenecen. Para resolver gran parte de los pendientes se necesita la Cuenta Satélite en Cultura, así como programas de apoyo a la economía cultural.

Mi sobresalto acude a la historia del terruño visitado.

El Cine Nazas se erigió en 1952 con más de 2,000 butacas. Otras salas le acompañaron en esa comarca que forman Torreón, Gómez Palacio y Lerdo.

Para los años 80 eran mudos testigos de una industria que no volverá. En el año 2000, el entonces gobernador de Coahuila, Enrique Martínez y Martínez gestó alianza con un grupo de empresarios encabezados por Eduardo Tricio de Grupo Lala. Tras una espléndida intervención que preservó rasgos distintivos y añadió modernidad, el Teatro Nazas, como Asociación Civil dotada de un Patronato, abrió puertas en 2004. Desde entonces More Barrett da dirección a lo que definiremos como una empresa cultural socialmente responsable.

El Patronato que preside Josefina Reynoard Baumgarten, accedió escuchar mi propuesta de abordaje de la economía cultural y de dos de sus productos: el libro que fue coeditado por la UAM y la UANL, y el recién puesto en marcha Programa de Monitoreo ( http://economiacultural.xoc.uam.mx). En un desayuno en las instalaciones del diario El Siglo de Torreón, se dieron también cita los consejeros Luisa Fernanda Villegas Camil y Montserrrat Farrus.

Pero la generosidad y apertura de mis anfitriones no paró ahí. Acudieron al llamado Antonio Méndez Vigatá, Juan Antonio Madero Acuña, Luis Carlos Reyes García, Federico Obeso, Celia y Javier Iriarte Maisterrena, el primero Presidente y los otros consejeros del Patronato de la Camerata de Coahuila, así como Leopoldo López, Director de Comunicación y Vinculación con la Comunidad de Met-Mex Peñoles.

Se sumaron Rosario Ramos de Garza, Directora del Museo Arocena y Fernando Elías Murra Consejero del Patronato de dicho recinto; Jaime Alegre, Presidente del Patronato del Teatro Isauro Martínez y Ramón Iriarte Maisterrena, quien encabeza el Patronato del Museo del Algodón.

Nombrarlos proyecta el dinamismo de la región: Gretel de la Peña, Federico Sainz y Estela de Thomae, del Patronato del Museo Regional de la Laguna del INAH; Norma González Córdoba, Directora de Cultura del Municipio de Torreón y Blanca Maltos Regidora de Cultura. Por Gómez Palacio acudió Renata Chapa, Directora de Cultura del Municipio. Agrego a Federico Ramos, economista, artista plástico y quien por la noche presentó el libro Economía cultural para emprendedores; Alberto Alegre, empresario y Antonio González-Karg de Juambelz, Director de El Siglo.

Tras privilegiada visita, señalo los retos que despuntan para el Teatro Nazas.

Primero, la reorientación de su estructura jurídica, a efecto de operar como un consorcio que sea capaz de mantener la ventaja sobre quienes disputan el mercado del espectáculo en vivo. Segundo, afianzar la responsabilidad social. Tercero, que el Patronato impulse el viraje de la filantropía a la inversión. Cuatro, ser nodo de estudios sobre economía cultural y quinto, convertirse en un eje para la formación de emprendedores culturales.

Sin duda, pueden con eso y con más.

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