En un mundo indefinido, es decir, cualquier rincón de cualquier ciudad, se da el encuentro de un hombre, su esencia femenina y un pianista.

Orgasmos del cosmos es la historia de un hombre llegando a un extraño café que parece inspirado por David Lynch a principios del siglo XX, ahí se genera un estado alterado de conciencia, producto del incesante divagar en su mente de teorías físicas y filosóficas del espacio y tiempo que no lo dejan descansar, en el lugar ya lo espera un pianista que, de manera virtuosa y a la vez extraña, se conecta con sus pensamientos y los traduce en música.

Posteriormente es abordado por una sensual mujer que completa el cuadro al enunciar poéticamente conceptos muy concisos y profundos sobre el amor y la realidad.

Probablemente esta “oda a la física cuántica” genera una herramienta de divulgación científica sin igual, a los filósofos y científicos probablemente les haga mucho sentido lo expuesto en esta obra y se relacionaran con el lenguaje muy fácilmente, obteniendo un gusto pocas veces llevado al teatro; sin embargo, quienes no estén tan cercanos a este lenguaje, a través de la danza, la música, la iluminación, la capacidad histriónica y otros elementos, seguramente disfrutarán al mismo nivel de esta obra y los llevará incluso a más preguntas, “hay varias maneras de tocar al público”, explica en entrevista Josafat Aguilar Rodríguez, productor de la compañía la Giralda e iluminador.

Orgasmos del cosmos es escrita, interpretada y dirigida por Kaveh Parmas, así que prácticamente esta obra es un deseo personal llevado al escenario. Un tipo iraní, que vivió en Austria y ha viajado por el mundo, llegó a México ya con una pasión desbordada por el teatro y la física cuántica, esta mezcla de factores incluso lo llevó a visitar el proyecto del Gran Colisionador de Hadrones, lugar reservado sólo para unos cuantos.

Esto es un proceso creativo donde Parmas, obsesionado con la física cuántica, trata de responder la pregunta fáustica ¿qué es lo que mantiene unido al mundo? Él asume que el Eros y su parte femenina son elementos fundamentales para dar respuesta a algunas de las preguntas primigenias de la humanidad. Otro elemento es el “horror vacui”, reflexionar sobre el vacío como ausencia de materia y el miedo a ello.

“Un verdadero reto”, asegura Josafat, “aterrizar las ideas de un hombre que piensa en distintos idiomas y que quiere utilizar datos científicos como base de este trabajo escénico parecía complicado, pero fue muy interesante lograr esa comunicación”.

Además se contó con otro apasionado de la física: Ernesto Gómez Santana, un músico virtuoso de oído absoluto. “Él se convierte en el móvil y catalizador donde se montan los actores para que dramáticamente sean digeribles los conceptos y preceptos de pronto complejos de la física”.

Sobre la presencia femenina, a cargo de Itzhel Razo, este elemento en la obra, además de lo ya mencionado, trata de reivindicar el papel femenino en la ciencia, “existe una escena que hace alusión a este momento en donde la esposa de Albert Einstein acepta no estar en los créditos en la creación de distintas teorías, por no poner en juego una pensión vitalicia, la escena hace una ruptura de ese momento”.

Presentada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a través de su Coordinación Nacional de Teatro, en conjunto con La Giralda. Esta obra ofrecerá temporada del 24 de enero al 24 de febrero en el Teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque. Jueves y viernes a las 20:00 hrs, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 hrs.

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