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Sólo una pareja sexy evita que un espía ruso llegue a la Casa Blanca
Dominika Egorova y su amante, el agente de la CIA Nate Nash, deben encontrar a un agente ruso a punto de ser nombrado para un alto cargo en el gobierno de EU.

Foto: The Washington Post.
Jason Matthews encontró la fórmula que lo está convirtiendo en uno de los autores de novelas de espionaje más leídos de América: para dar vida a los elementos característicos de seducción y violencia de James Bond, ha añadido toques de las pericias que aprendió en sus 33 años como oficial de operaciones de la CIA. Las escenas de sexo en sus libros son buenas, pero los pasajes de vigilancia son sublimes.
The Kremlin’s Candidate es la tercera novela de Matthew en la que aparece Dominika Egorova, la super espía rusa que comenzó su carrera como una seductora entrenada, como se describe en la magnífica novela debut Red Sparrow. Es una especie de muñeca barbie rusa que puede seducir, combatir y plantear geoestrategias, todo al mismo tiempo.
Lo que subyace a la trama y los personajes a veces extravagantes de Matthews es su atención al detalle. Él conoce el argot ruso y explica los defectos de los condones rusos. Matthew suelta el nombre que los operativos del GRU (el servicio de inteligencia militar ruso) usa para su sede (El Acquarium) y el apodo de Putin en la KGB (The Pale Moth).
La novela comienza con el presidente ruso planeando el asesinato encubierto de un alto funcionario estadounidense con la intención de reemplazarlo por un topo que la inteligencia rusa ha cultivado durante más de quince años.
El desafío más interesante es en sí es el personaje de Vladimir Putin. Nunca sabremos si la descripción de del presidente ruso es exacta, gracias a dios. Pero éste es un libro que nos convence, con un guiño, de que tiene los detalles correctos.