Hasta hace pocos años, la educación médica, sobre todo para cirugía, era con la práctica directa: ver y, en una oportunidad, trabajar en el paciente vivo, algunas clases se hacían en animales, pero el verdadero aprendizaje era sobre todo en el paciente. El conocimiento de la cirugía a través de simuladores de alta tecnología se inició a principios de este siglo y ha revolucionado la manera en que los médicos se forman y logran, desde las primeras experiencias en pacientes vivos, mayores casos de éxito.

Hoy, el Centro de Educación Médica por Simuladores, hospedado en el hospital ABC de Observatorio, cuenta con la más alta tecnología para estas prácticas y representa la oportunidad para que médicos residentes, internistas y especialistas que aquí se forman, incluso de otras instituciones y estados de la República, acudan sin costo.

“Todas las mejoras en enseñanza se reducen a dar atención de calidad al paciente y la seguridad de que se trabaja con excelencia, estos conceptos siempre van de la mano con una buena educación”, platica el doctor Octavio Ruiz Speare, director del centro y especialista en trasplante, mientras recorremos el centro.

Lo que se busca es una enseñanza moderna, explica el especialista, implica crear un ambiente muy semejante a la realidad sin poner en riesgo la vida de las personas. “Aquí el médico practica destrezas que probablemente en otra circunstancia le llevaría mucho más tiempo. La ventaja es que el médico las practica las veces que quiere, pero además se autoevalúa, observa sus errores y los corrige con cierto asesoramiento”, explica.

El doctor Ruiz asegura que esta autocorrección es muy importante en educación médica, “pues nadie va a saber mejor si en verdad se tiene dominada la técnica que uno mismo”, esto no se compara con ningún examen o prueba que alguien más pudiera evaluar.

El centro involucra la atención de todas las especialidades y, de entrada, los 180 médicos residentes y 1,700 médicos especialistas que aquí colaboran practican en estas salas. Anestesia, cirugía, obstetricia, pediatría, terapia intensiva, cardiología, urgencias, ortopedia, por mencionar algunas, se pueden practicar aquí, pues se tienen los diversos escenarios clínicos.

Se cuenta con maniquíes inteligentes, incluyendo bebés y una persona embarazada, que se conectan a un sistema o software que les permite incluso respirar, que el corazón tenga latidos, hablar, convulsionar, “incluso se le puede reventar un pulmón, desangrarse, amputarle un miembro, es lo más sofisticado que existe hasta ahora en el mundo”, explica el doctor Francisco Valdez, coordinador del centro de simuladores y quien también nos acompaña en el recorrido.

“La gran ventaja de estos espacios es que se permite que los residentes o internos se desenvuelvan sin presión de un profesor encima de ellos y sin prisa”, dice el doctor Ruiz, así los tutores observan desde una cámara de Gesell y toda la práctica se graba, se puede corregir sobre la marcha, pero también posteriormente se revisa con los tutores y se observan los errores, los médicos de enseñanza también pueden manipular desde la sala los procesos patológicos o complicaciones que se les pueden presentar a los médicos que están en entrenamiento, logrando situaciones cada vez más reales y complejas.

“Algo que se practica muchas veces hará que los médicos estén aptos para tomar decisiones. Estas prácticas aceleran la confianza en los médicos, incluso en una segunda ocasión después de haber tomado la clase y entendido un procedimiento muchos médicos ya les están enseñando a sus compañeros, en ese momento sabemos que ya lo aprendieron, éste es un modelo educativo fabuloso”, destaca el especialista.

También se cuenta con una sala de cirugía virtual que tiene aparatos que asemejan a todo tipo de cirugías y que desarrollan destrezas psicomotoras, “por supuesto que es muy importante el conocimiento, pero otra parte igual de importante son las habilidades”, explica el doctor Valdez. Lo ideal es que aquí los residentes lleguen, lo practiquen, lo aprendan y se espera que la enseñanza sea demostrable, esa productividad ya se está evaluando mediante un proceso de investigación que parece tener buen pronóstico.

Aquí se tiene tecnología de punta como el URO mentor, para simular cistoscopias o biopsias, con referencias de punciones, cortes y texturas, o el ANGIO mentor, único en Latinoamérica y que sirve para poder recrear prótesis endovasculares, desde las renales hasta las cerebrales, es decir, no se queda sólo en la experiencia visual.

“Esto es bastante útil, adquieres experiencia y mucha práctica y destreza previa a un paciente, todos los residentes del hospital general estamos viniendo a estas prácticas y tenemos la oportunidad de trabajar en estas salas. Se parece mucho a la sensación de un paciente real, pues son aparatos de la más alta tecnología, las texturas son muy parecidas a las de un paciente, pero con la comodidad de que aquí no lastimas a nadie”, platica el doctor Edson David Rodriguez Valle, del área de urología del hospital general, mientras realiza sus prácticas.

Aquí también se imparte el Curso Avanzado de Apoyo Vital en Trauma, para atender a un paciente por prioridades, desde aquí se coordinan prácticamente todos los cursos del país, aquí se han formado los centros y los profesores de este curso para toda la República, en total 55,000 médicos han pasado y se tienen 30 años de experiencia.

Otra práctica en la que se ha puesto mucho énfasis en este centro, está relacionada con sismos, se desarrolla el escenario y se entrena al equipo completo en una sala de operaciones en medio de una intervención, “se tiene que saber quién debe llevar el liderazgo inmediato y los demás inmediatamente obedecer el cambio de mando, que el líder sea capacitado y logre evaluar la situación en menos de 10 segundos, esto a nivel nacional no se sabe, uno se imaginaría que el cirujano conserva el liderazgo, pero está comprobado que debe existir un cambio de mando en este caso hacia el anestesiólogo para lograr el control de crisis”, explica el doctor Ruiz.

Al terminar el recorrido, el especialista, quien probablemente tiene el récord del médico con mayor número de trasplantes realizados en nuestro país, invitó a sus colegas a seguir invirtiendo en la práctica y destrezas. “Lo ideal de este centro es que los médicos de alta especialidad se vengan a actualizar y evaluar por competencias (...) Estos aparatos también tienen la cualidad de que pueden calcular la fuerza y delicadeza con la que metes un aparato, cuántos movimientos, los accidentes que se tienen, la computadora calibra todo eso y te da números y puedes ver cómo bajamos nuestros tiempos y, sobre todo, los errores”, concluye el especialista, por ello el centro está abierto sin costo para todo médico, administrativo, farmacéutico y especialistas de la salud en general que así lo deseen.

nelly.toche@eleconomista.mx