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Seductoras y llenas de miedo
La obra "Cinco mujeres usando el mismo vestido", es un éxito en cartelera que conjuga talento, belleza, ingenio y comicidad, además del impulso del twitter. Es una comedia ácida, con momentos de mucho humor.

Talento, belleza, ingenio y comicidad, además del impulso del twitter, son los ingredientes que hacen del montaje de la obra teatral "Cinco mujeres usando el mismo vestido" original del dramaturgo estadounidense Allan Ball (American Beauty, Six Feeth Hunder) todo un éxito al registrar llenos totales en todas sus funciones desde el día de su estreno hace casi un mes en México.
La obra es una comedia ácida, con momentos de mucho humor en la que cinco mujeres de muy distintos credos, intereses y fisonomías personifican -en dos niveles: el inmediato y el profundo (las unifica en apariencia un vestido horrendo)- a las damas de compañía de una mujer de nombre misterioso, cuerpo envidiable pero invisible: Tracy.
La trama consiste en desvelar qué ha llevado a esas cinco mujeres de vestidos pomposos, cursis y llamativos a refugiarse en la recámara de Meredith, la hermana joven y rebelde de Tracy, quien también es una dama de compañía. La lista la completan Trisha (coqueta salvaje), Fran (linda y mocha), Gina (frustrada y con un matrimonio fracasado) y Mindy (gay, feminista y muy femenina). Todas huyen, literalmente, de la fiesta matrimonial.
¡Y tuve razón!
La actriz a quien se debe este montaje a la mexicana es Griselda Contreras, ella interpreta a Gina. Luego de producir por su cuenta obras para teatro, pensó que era tiempo de buscar más apoyo, y un equipo:
Me puse a buscar un texto comercial, famoso pero inteligente, quise encontrar ese equilibrio. Preguntando, y en Internet, me encontré con varios textos, compré algunos por Amazon y cuando leí 'Cinco mujeres' me encantó. Sentí que tenía potencial. Yo no sabía que era de Allan Ball. Y ya cuando me enteré dije: ¡o sea, güey, es Allan Ball!, pues sí tengo razón , relata la simpática y muy risueña actriz.
Me puse a hacer la traducción en diciembre de 2007 , cuenta y luego con una sonrisa acepta: sí, soy una obsesiva del trabajo . La traducción es clara aunque una mayor tropicalización a lo chilango le hubiera sentado bastante bien.
Le llevé al maestro Raúl Quintanilla el proyecto (Quintanilla es escueto pero preciso en los trazos de las actrices). A los dos meses me habló para decirme que le había encantado y tenía ganas de hacerlo. Total que pasaban seis. Hasta que ya un día me habló para decirme que tenía el elenco y me citó un lunes para la lectura, día en que supe qué papel me tocaría interpretar , apunta.
La actriz confiesa que Gina le pareció el personaje más interesante pero jamás imaginó que le tocaría interpretarlo: porque el texto plantea a una Gina gorda, o sea una mujer graaaande -la actriz coloca sus manos muy por delante de su cintura aludiendo a una panzota-, una mujer con peso -ella ríe-. Y yo no estoy gorda. ¡Dime que sí y te mato! , amenaza con una sonrisa.
Ninguno de los personajes se considera una verdadera amiga de Tracy, aunque todas tienen un pasado con la novia recién casada, y, además, la envidian. En realidad la envidian porque como nunca aparece, Tracy se mantiene en el nivel de la idea. Pero en escena vemos a cinco mujeres que trascienden la idea para desnudar su alma a ritmo de stripteasse, esa cadencia que tan bien dominan las mujeres incluso para contar un chiste, y gracias al texto de Allan Ball ese paso está cargado de un patetismo que resulta cómico, verosímil y cargado de humor. Para muestra un botón que es también un deleite: la joven y guapa actriz Lucía Leyba (Meredith, quien para muestra de su rebeldía se quita el vestido en un lapso de la obra y fuma mota en su habitación) mira hacia la ventana (al fondo del escenario) y alzándose la playera le grita a su madre ¡Mamá, estas son mis tetas! El público ríe a carcajadas.
Estamos incómodas y con miedo
Paola Nuñez, la más sexy del reparto (sin demeritar la belleza de ninguna, entre ellas las magníficas Ceci Ponce y Erika de la Rosa), interpreta a Trisha, una especia de femme fatale que en fondo busca a su príncipe azul. Su mirada sobre la obra es también pertinaz e inteligente:
La obra es como una metáfora de mujeres incómodas en una sociedad que las reprime y que no se sienten bien en la fiesta que es la metáfora de la sociedad. Por eso nos refugiamos (los personajes) en un cuarto en donde nos identificamos con los mismos problemas, a pesar de que ellas son muy distintas se parecen en lo solas o insatisfechas que se sienten y en que no encajan en la fiesta , acota con un acento histriónico que le sale natural.
Trisha es una de esas mujeres liberales pero está a nada de amargarse. Las mujeres estamos en peligro de eso. Hemos llegado a una independencia, a una liberación que es peligrosa porque nos estamos dando cuenta que como consecuencia hay mucha soledad. De pronto ya tenemos el rol de hombres y no sabemos cómo encajar ahí y los hombres tampoco saben qué hacer con eso.
Esta generación de mujeres entre veintitardíos y 35 está pasando por este momento de conflicto. A mí, que soy de esa generación, se me hace bien interesante experimentarlo, creo que ya vendrá un ajuste de géneros en el futuro , dice.
Cagados de miedo
Esta habitación peligrosa (¡imagínese en ese lugar a cinco mujeres incómodas cuchicheando durante horas sobre los temas más peregrinos hasta los más polémicos, que espantarán a las buenas conciencias ) es también un terreno simbólico: ahí se desvela la mierda que esas mujeres llevan por debajo de sus vestidos color pastel.
El planteamiento de Allan Ball es que aparentemente no sucede nada pero las cinco estamos destruidas: adentro está la mierda , comenta Griselda Contreras. A ella la parece riquísimo como actriz tener la posibilidad de explorar lo terrible. Gina se siente humillada y sola y tiene que irse a comprar ropa interior para seducir (a Tony Valentine, ex prometido de Tracy, que también fue invitado a la fiesta y que, además y para sorpresa de todos, tiene un pasado con cada una de las damas de compañía) y que ni siquiera la voltea a ver, eso es bien triste , dice la traductora.
Paola Nuñez coincide con esta visión: Son personajes cagados de miedo. En eso me identifico con Trisha, yo también me estoy muriendo de miedo, le tengo mucho miedo al compromiso, al matrimonio.
Este miedo nos hace crear una estrategia. Todas estas mujeres traen una máscara, de repente se abren y se vuelven a cerrar. Es un jueguito de seducción (muy de las mujeres) que sabes que sin eso estás totalmente vulnerable. En la obra se muestra todo el miedo que tenemos los seres humanos para relacionarnos: ¡esas viejas se están relacionando pero al mismo tiempo no, y Trisha cuando está con este güey que le encanta no tiene la capacidad de abrirse! Cada vez tenemos más miedo a relacionarnos. Por eso tienen tanto éxito las redes sociales, que son un armazón en donde nadie te ve en tu esencia , advierte la guapa actriz.
aflores@eleconomista.com.mx
Cinco mujeres usando el mismo vestido
Con: Paola Nuñez, Griselda Contreras, Cecilia Ponce, Marimar Vega (alterna Lucía Leyba), Erika de la Rosa y Fernando Alonso
Telón de Asfalto (Perpetua #4 Col. San José Insurgentes)
V 8:30, S 8 y D 6 pm
$400
Boletos en taquilla.