Antes de la llegada de Julio Scherer al periódico Excélsior el periodismo era elitista, no confrontaba y estaba en una zona de confort , comenta el director académico de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, el maestro Enrique Mandujano.

Bueno, antes de que fuera director del diario, que se dio en los días previos a la matanza del 2 de octubre de 1968, pues Scherer García había ingresado al diario como mandadero 19 años antes.

Así, Excélsior fue el único diario que se atrevió a poner en duda la versión oficial de que los estudiantes reprimidos y asesinados buscaban sabotear los Juegos Olímpicos que se celebrarían en unas semanas más en México.

Julio Scherer murió a causa de una infección generalizada, tras una prologada enfermedad, poco antes de cumplir 89 años. Su nombre ha quedado como el máximo referente en México del periodismo, la información y la libertad de expresión.

En palabras de expertos en periodismo y comunicación, Scherer dejó el legado de hacer esas preguntas críticas que tanto hacen falta en el periodismo para entender la realidad y sentó las bases para un nuevo periodismo de investigación y con un estilo elegante, más allá de la inmediatez.

De acuerdo con Erick Fernández, profesor e investigador de política y comunicación de la Universidad Iberoamericana, Scherer queda como referente para las viejas y nuevas generaciones de periodistas debido a la seriedad y dignidad con que ejercía la actividad reporteril, siempre anteponiendo la realidad ante los intereses políticos.

Su periodismo atrevido y de profundidad creó y deja un nuevo lenguaje periodístico a las nuevas generaciones y marcó una generación con bases y cimientos para entender la realidad . Por eso es considerado el mejor periodista mexicano de la segunda mitad del siglo pasado y de lo que va del actual; además de su amigo y colega Vicente Leñero, quien el pasado 3 de diciembre también falleció.

Ante de la llegada de Scherer a Excélsior el periodismo era elitista, no confrontaba y estaba en una zona de confort , comenta Enrique Mandujano, quien también dice que el legado e importancia de la figura de Scherer es el periodismo de investigación, que antes de él no se practicaba en México.

Surge la necesidad en el periodismo de revelar lo que se tenía oculto, los abusos de poder y deficiencias gubernamentales; hubo deseo de buscar, explicar los hechos y señalar a los responsables , continúa el académico.

Así como Scherer era crítico con el poder, también tuvo una relación muy cercana con éste. Incluso nunca negó el apoyo que recibía y el trato preferencial que le daban Díaz Ordaz, Carlos Salinas o López Portillo , sin embargo, fue transparente y estuvo al margen de esa línea. Sin duda, con él surgió una nueva forma de informar y relacionar a la sociedad con la información , asegura Enrique Mandujano.

Trayectoria

Julio Scherer García (1926-2015) se formó en el periodismo, pero estudió Derecho y Filosofía en la UNAM. Antes de la mayoría de edad entró a trabajar a Excélsior como mandadero de la redacción, pero a los 23 ya era reportero de ese diario y lo hizo hasta 1976; cubrió la fuente política, fue jefe de información y auxiliar de la Dirección.

En 1968, a la edad de 42 años, asumió la dirección de periódico, el más importante del país en ese entonces. Desde ese momento sentó las bases de un periodismo crítico y confrontaba a los presidentes en turno.

Luego de la maniobra orquestada por Luis Echeverría, el 6 de julio de 1976 salió de Excélsior con varios de sus amigos y colegas; cinco meses después, junto con Vicente Leñero fundó el semanario Proceso, medio del que fue director general hasta noviembre de 1996.

En su carrera periodística fue distinguido con varios premios, entre ellos el premio Nuevo Periodismo 2001 en la modalidad de Homenaje, otorgado por Cemex y la de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano; en el 2002 le fue otorgado el Premio Nacional de Periodismo, y en el 2006 fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Guadalajara.

En total escribió 22 libros entre 1965 y el 2013, y nunca dejó la actividad reporteril.

En los últimos años realizó varias entrevistas: en el 2001 tuvo un encuentro insólito con el subcomandante Marcos; en el 2008 entrevistó a Sandra Ávila Beltrán, La reina del Pacífico; en el 2010 a Ismael el Mayo Zambada y en el 2013 a otro narco: Rafael Caro Quintero.

diana.salado@eleconomista.mx