Nadie en la industria del séptimo arte en cualquier parte del mundo desdeñaría el palmarés de Nicolás Celis. Con apenas 34 años de edad y poco más de una década en activo, el nacido en Cuernavaca, Morelos, y cofundador en 2008 de Pimienta Films ha participado en la producción de cintas que son referencias de esta amplísima nueva época de oro del cine nacional.

Fue productor de línea de Heli (2013), con la que Amat Escalante fue elegido como mejor director en Cannes; productor ejecutivo de Desierto, de Jonás Cuarón, y Epitafio, de Rubén Imaz y Yulene Olaizola, ambas de 2015. Volvió a trabajar con Amat Escalante para La región salvaje (2016), que se llevó el León de Plata en Venecia a Mejor director y cinco Premios Ariel.

Pero quizás el más grande acierto hasta ahora en su carrera es la coproducción de Roma (2018) junto con Alfonso Cuarón y Gabriela Rodríguez, merecedora de más de 200 premios, entre ellos el León de Oro, dos Globos de Oro, tres Oscar y diez Ariel.

Ahora mismo Nicolás Celis alista sus maletas para acompañar como productor a la primera cinta de ficción de Tatiana Huezo, Noche de fuego, que tendrá su estreno mundial en la competencia Un certain regard (Una cierta mirada) en el Festival de Cannes, que se llevará a cabo del 6 al 17 de julio.

Estreno mundial en el gran aparador de Francia

“Estoy muy contento porque ya se ve la luz al final del túnel. Finalmente pasamos el embudo de distribución y exhibición del año pasado. Ir con Noche de fuego a su estreno en Cannes es un gran honor. No es la primera vez, pero llegar ahí es aún más competitivo porque cada vez se produce más a nivel mundial y los espacios no crecen proporcionalmente”, declara Celis en entrevista con El Economista.

Su carrera como productor y la de Tatiana Huezo están profundamente vinculadas. Noche de fuego es su tercer proyecto juntos. Celis produjo el primer largo documental de Huezo, El lugar más pequeño (2011), y repitió con Tempestad (2016), que mereció un Ariel y una mención en la Berlinale, también fue él quien convenció a la directora de rodar su primera ficción, basada en la novela Prayers for the stolen, de Jennifer Clement.

“Con este boom que tenemos de producción cinematográfica me parece que cada vez vamos por un camino más sólido. Las películas se planean años antes de que el público las vea. Pareciera que se necesita una bola de cristal porque dependen mucho del contexto en el que salen. Hay cintas que el público ve, pero se escribieron diez años atrás. Y ahora que salimos con Noche de fuego es el contexto perfecto”.

El público quiere ver películas personales, estima. Ve con buenos ojos este momento de replanteamiento del séptimo arte a todos los niveles, donde se debate entre la fórmula masiva y los temas pormenorizados, aquellos que abogan por la representación de las llamadas minorías y por la perspectiva multicultural al interior de las industrias.

“No tiene que ver con ser aburrido sino auténtico, que la gente pueda entrar a ver una película y se reconozca, que sienta que no está sola. En los negocios estables (como en Hollywood) el riesgo es menor si no cuestionas el estatus. Es muy difícil que las estructuras tan sólidas cambien. Pero han pasado cosas, como el #MeToo y las peleas de representación dentro de la industria. Por eso se está reinventando el negocio del cine y me parece importante que actores, estudios y agentes quieran hablarle a más gente. Ya se abrió la puerta y de nosotros depende que no se cierre”.

Retos: porcentaje de taquilla y descentralización

A propósito de la propuesta para una nueva ley de cinematografía, pendiente de someterse a Parlamento Abierto en el Senado, se le pregunta sobre qué políticas públicas o regulaciones estima pertinentes e incluso urgentes de considerar.

“La industria creció muchísimo en los últimos 20 años y hay cosas que se tienen que adaptar. Hay que trabajar el tema de la repartición del peso en taquilla, cuánto de cada peso le toca a los exhibidores, a los productores y a los distribuidores, porque ahora mismo el 60% del peso se lo queda el cine, cuando es el último eslabón de la cadena. Los productores son los primeros que invierten y los últimos que reciben”.

Son diversos los frentes en los que hay discutir las políticas sobre el séptimo arte, señala. “El año pasado se repetía mucho que la industria del cine es similar o superior a la del acero. No somos una industria que solamente vive de estímulos. Tenemos que descentralizar, que en cada estado haya comisiones de filmación y equipos creativos y técnicos locales. Ahora mismo es increíble, en el retorno a las actividades no hay gente disponible, todos los equipos están rentados y todos los foros están ocupados. Eso habla de que México es un gran lugar para hacer cine y que hay mucho por hacer”.

Noche de fuego

Escrita y dirigida por Tatiana Huezo

Año: 2021

Basada en la novela Prayers for the Stolen de Jennifer Clement

Producción: Nicolás Celis y Jim Stark

Algo del trabajo de Nicolás Celis:

  • Flores en el desierto (productor) – Dir. José Álvarez, 2009
  • Somos lo que hay (productor) – Dir. Jorge Michel Grau, 2010
  • El lugar más pequeño (productor) – Dir. Tatiana Huezo, 2011
  • Las sufragistas (productor ejecutivo) – Dir. Ana Cruz Navarro, 2012
  • Heli (productor de línea) – Dir. Amat Escalante, 2013
  • Llévate mis amores (coproductor) – Dir. Arturo González Villaseñor, 2014
  • Semana Santa (productor) – Dir. Alejandra Márquez Abella, 2015
  • Desierto (productor ejecutivo) – Dir. Jonás Cuarón, 2015
  • Epitafio (productor ejecutivo) – Dir. Rubén Imaz y Yulene Olaizola, 2015
  • Tempestad (productor) – Dir. Tatiana Huezo, 2016
  • La región salvaje (productor ejecutivo) – Dir. Amat Escalante, 2016
  • A morir a los desiertos (productor) – Dir. Marta Ferrer, 2017
  • Pájaros de verano (coproductor) – Dir. Cristina Gallego y Ciro Guerra, 2018
  • Roma (productor) – Dir. Alfonso Cuarón, 2018

Pequeña sinopsis de Noche de fuego

Una niña desaparece sin dejar rastro en un pueblo de la montaña. Tres amigas crecen juntas, habitan las casas de los que han huido y juegan a ser mujeres cuando nadie las ve, pero los ecos oscuros de la violencia que acecha se convierten en una amenaza ineludible.

El productor ve necesario discutir la distribución del peso en la taquilla mexicana, dado que los exhibidores se quedan hasta con el 60% de los ingresos, cuando son el último eslabón de la cadena productiva del séptimo arte, señala Celis.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx