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Arte e Ideas

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“Se debe escribir desde el pensamiento”

Adán Brand reflexiona con El Economista tras recibir el galardón.

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Con Animalaria, Adán Brand, de 34 años, ganador del Premio de Poesía Joaquín Xirau Icaza 2019, ha publicado su primer poemario. Con él ha sido anunciado ganador de la séptima edición del reconocimiento otorgado por el Colegio de México y la Fundación Colmex.

¿Cómo recibiste la notificación como ganador del premio por Animalaria?

Me sorprendió muchísimo. Había enviado por sugerencia de amigos, pero publiqué sin intenciones de mandar a certamen.

¿Qué podrías decir de tu libro como merecedor del reconocimiento?

Es un libro que no va con la corriente de los libros jóvenes que se hacen ahora. No es, en absoluto, experimental, no corre y no está pensado desde un inicio. Es, en cambio, una recopilación de 12 años de trabajo. Son poemas que fui haciendo por diversas circunstancias, dirigidos a diversas personas. Recopilé los poemas más significativos y los dividí en cuatro secciones: una está relaciona con la infancia, con dudas de fe. La segunda parte habla sobre animalitos que, me parece, pueden ser ventanas o espejos de nosotros mismos, de las relaciones con el entorno. La tercera parte es un poema largo que le escribí a un amigo en el 2008. Él murió de cáncer. La última parte es un cajón de sastre, cosas que no tenían unidad o un punto en común, pero me parecían significativas.

¿Cuáles fueron las motivaciones para publicar este compendio de 12 años?

Tenía el temor de que, si no los publicaba en algún momento, iban a terminar perdiéndose. Me tardé en publicar el primer libro porque, hace unos años, hablando con mi tutor de poesía, Antonio del Toro, le comentaba sobre la urgencia que tenía de publicar ya mi libro. Él me dijo que si estaba verdaderamente interesado en la literatura, no corriera, le diera tiempo al tiempo y sacara un producto digno.

¿Cuál es la propuesta de Adán Brand que crees que ha convencido al jurado?

El riesgo fue decir que voy contracorriente, casi no experimento en cuestiones sintácticas o morfológicas y que la apuesta fuerte está en la cuestión semántica o de sentido, en la profundidad de los textos. También creo que se mantiene una voz y un ritmo, que, a pesar de que son poemas en verso libre, canten y sigan sonando a poesía.

¿Cuál crees que es el momento de la poesía en México?

En cuestiones de mercado, entiendo que la poesía no se vende, que los editores pierden en cuestión económica pero ganan en prestigio. Si no se vende, es porque no se lee.

En lo personal me ha sido un tanto difícil. Casi no frecuento círculos literarios y no sé si por ahí esté el asunto. Incluso creo que si hubiera intentado publicar este libro en una editorial de prestigio, jamás hubiera sucedido.

¿Cuál es la opinión para poder mejorar el consumo o difusión de la poesía en el país?

Empezar desde el nivel básico, con poemas o libros que estén de acuerdo con la edad de los lectores.

A mí me pusieron a leer a Sor Juana y Don Quijote en la prepa. Creo que son errores garrafales. No eran lecturas para ese momento. Ahora voy a las librerías y disfruto de sentarme en el área infantil y leer los poemarios. Pienso que puede llegar a los niños de seis o siete años, para que ellos puedan relacionarse con las metáforas, con las imágenes literarias de una manera distinta y empiecen a entender cómo interpretar la poesía y a aumentar la complejidad de los textos que leen. Creo que eso debe ser: ir de acuerdo con la etapa de cada niño.

El jurado premia a un poeta que rechaza las modas

Adán Brand, místico y etólogo, creador de una poesía escrita en tiempo lento

Este jueves, en la sede de El Colegio de México, el libro Animalaria, primer poemario publicado por el joven bardo aguascalentense Adán Brand, fue reconocido como ganador de la séptima edición del Premio de Poesía Joaquín Xirau Icaza, que organiza dicha institución académica junto con la Fundación Colmex, para jóvenes poetas con libros publicados en el último año.

La decisión fue unánime de entre 23 trabajos aspirantes, constató la directora de la Fundación Colmex, Mónica Stettner, quien fue la encargada de dar lectura al fallo.

“Animalaria destacó por su propuesta poética, su honda musicalidad en el verso, la unidad de su estructura, la tensión de su lenguaje que le permite explorar y cuestionar el sentimiento de pertenencia frente al mundo. Dicha exploración va en pos de la mesura humana contrastada con un bestiario que traza parábolas memorables”, refirió sobre el texto firmado por el jurado de esta séptima edición, el cual fue integrado por los escritores Mariana Bernárdez, Juan Villoro y Adolfo Castañón.

Lo que dijo el jurado

Cada miembro del jurado tomó la palabra para hacer referencia al trabajo del ganador, publicado en 2018 por la editorial Eximia. Juan Villoro fue el primero en turno.

“Animalaria refiere la crisis de una creencia. Si (Ramón) López Velarde hablaba de las funestas dualidades que le permitían ser fiel al credo pero no a los mandamientos, Brand cava con mayor hondura. Su circunstancia no es la del pecador arrepentido sino la del místico que cree, sin que sirva de algo: el exiliado de Dios que constata la inutilidad de las iglesias, pero todavía apela a lo inefable y convoca a su misterio”, leyó el escritor.

Agregó que el autor premiado “se burla también de la condición del poeta como sufriente ejemplar (...), pero al final vuelve a ser alguien de umbral que dice ambigüedades, asegura que el tiempo volvió ridículo su primer amor, pero evoca, en forma inolvidable, aquel ‘te amo’ dicho en la calle, con un vaso de fruta entre las manos”.

El escritor destacó que el joven poeta “cuestiona el consuelo trascendente de la fe, escucha el minucioso himno de la naturaleza, rechaza las modas, las marcas, el consumo cultural; ajeno a la voz ondulada del poeta, prefiere el tono sosegado de la tertulia (...). Nos convida para hablar de esto y de lo otro, como diría Xirau; es decir, de cosas importantes que una voz confiable vuelve próximas”.

Por su parte, Mariana Bernárdez destacó que Adán Brand “vuelve a una poesía escrita en tempo lento que se demora en la caricia de la mirada, que se aleja de la velocidad de su crispación y que se detiene para repasar, registrar, resguardar lo que más tarde ha de ser materia poética”. Dijo que el lector se topará con poemas que se inscriben en esa tradición que reflexiona en torno al quehacer poético y se limitó a leer fragmentos de varios de los poemas contenidos en Animalaria”.

Adolfo Castañón, por último, añadió que el poeta en cuestión “es un etólogo, incluso, de los hormigueros, tribus y etnias urbanas de su generación. No le cuesta trabajo, cito, atravesar la reja de la infancia e ingresar a esas raíces de cantera y agua bautismal que le dieron nombre; tampoco le cuesta trabajo pasar de una época a otra, de un creer al otro, hablar de esto y de lo otro, como diría (Ramón) Xirau. Pero no sólo de dientes para afuera sino paseándose cómodamente por las modas sintácticas y, en cierto modo, burlándose de ellas. De hecho, en algunos momentos, de muy gozosa lectura de este manuscrito, me pareció estar contemplando una especie de pasarela estilística en la que el autor iba dejando, sin una queja, el pellejo y la sombra”.

ricardo.quiroga@eleconomista.com

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