El mayor estudio de genoma completo de poblaciones originarias de México, hasta hora, ofrece información que permitirá avanzar en los estudios médicos y de poblaciones en nuestro país. El equipo de investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en colaboración con otros colegas del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), buscó marcadores genéticos que ofrecieran información de la infección por SARS-CoV-2, y encontraron que la proteína que tenemos no varía con respecto a las demás poblaciones del mundo, pero su regulación sí podría ser diferente; estos datos podrían ser aprovechados por otros grupos de investigación para combatir el virus.

En el pasado se habían analizado ciertos marcadores genéticos, es decir, sólo una fracción de variantes del genoma u otros relacionados con proteínas, es decir, menos del 2% del genoma. “Nosotros presentamos el gran mapa y detalles que nos llamaron la atención; hay variantes genéticas que tienen que ver con la tendencia a desarrollar obesidad (por ejemplo ) y es necesario estudiarlos (...) Si bien no se sabe todavía qué hacen estas variantes, los hallazgos son similares a un libro que se está abriendo”, dijo el doctor Juan Enrique Morett Sánchez, titular del estudio Whole genome variation in 27 Mexican indigenous populations, demographic and biomedical insights, publicado en la revista Plos One.

El proyecto analizó 100 genomas que resguardaba el Inmegen, todos de personas de pueblos originarios de norte a sur del territorio nacional, sin estar relacionadas familiarmente, y de adultos sanos mayores de 80 años. De estos fueron descartados 24 pues tenían más de 15% de genoma extranjero, entre ellos mayos, seris, mazahuas, nahuas, tacuates, mames, mayas y tzotziles.

Los demás genomas presentados tienen 97% de ancestría amerindia, es decir, de personas que casi no tienen en su genética mezcla de poblaciones europeas y corresponden a 27 pueblos originarios de los 70 que hay en el país, de acuerdo con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

De acuerdo con el bioquímico Morett Sánchez, hoy se cuenta con bastante información sobre el genoma europeo y anglosajón, y este nuevo estudio ayuda a completar el conocimiento de nuestro genoma, porque la mayoría de los actuales mexicanos tiene de 30 a 70% de ancestría amerindia o ibérica.

Tener estas “claves” genéticas es muy importante, explica el investigador: “El genoma es muy complejo de analizar, encontramos más de 44,000 variantes que solo están en los amerindios; es decir, ninguna otra población en el mundo las tiene, exclusive las nuestras, y lo más probable es que la gran mayoría serán específicas para nuestras poblaciones”.

Hallazgos

Estas variantes únicas explican cómo nuestros antepasados sobrevivieron a medida que viajaban y llegaban a nuevos ambientes, es decir, del Estrecho de Bering al sur del continente, por ejemplo. Aunque aún no se sabe con precisión qué hacen estas variantes, sí sabemos en términos generales que tienen que ver con nuestro sistema inmune; es decir, nos dan ‘ventajas’ inmunológicas”.

También encontraron variantes relacionadas con el manejo de fármacos, un aspecto clave para la medicina genómica porque hay medicamentos que para unas personas pueden ser tóxicos, a otras no hacerles efecto, mientras que algunas requieren dosis mayores o menores. “El cáncer, la diabetes y las enfermedades crónico-degenerativas tienen mucho que ver con nuestro componente genómico, entonces entenderlo y estudiarlo puede tener mucho que ver con la respuesta ante enfermedades, de ahí la importancia de entender la parte de información amerindia, la cual nos faltaba”, agregó el experto en evolución molecular.

Los estudios confirman que nuestros ancestros vienen de poblaciones que habitaron Siberia hace más de 20 mil años, y que hay una clara división y diversidad genética entre el norte, centro y sur del país. Se parecen o se acercan más entre sí los grupos del norte, después los del sur-sureste. Ambos se diferencian de los nahuas en el centro del país, un grupo diverso de seis millones de personas. Adicionalmente, se encontró un gran parecido entre los grupos del sur de México y los peruanos.

nelly.toche@eleconomista.mx