Buscar
Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

Ricardo Martínez, sencillez azul cobalto

El Museo de la Ciudad de México presenta la más importante retrospectiva de este artista. Reúne óleos, bocetos y documentos.

main image

Apenas la primer magna retrospectiva de Ricardo Martínez (México DF, 1918 – 2009). La primera, a pesar de que murió hace dos años y su obra es vasta, importante y hermosa.

Hace más de una década Martínez tuvo el honor de ser expuesto en el Palacio de Bellas Artes, pero como dice Zarina Martínez, su hija, aquella no incluía todo el trabajo ni toda la dedicación de esta retrospectiva que comienza mañana en el Museo de la Ciudad de México.

Sin embargo el establishment cultural mexicano todavía tiene deudas con este gran artista. Apenas la deuda se salda con la retrospectiva y también con la próxima apertura, en 2012, del Centro Cultural Ricardo Martínez en la Avenida Juárez, del Centro histórico de esta ciudad.

En el Museo de la Ciudad de México podemos recorrer la obra casi completa de Ricardo Martínez (faltarán menos de una docena de pinturas), pintor de trazos limpios, de figuras humanas monumentales y de colores al mismo tiempo que brillantes, muy melancólicos.

Si usted no conoce la obra de Martínez, esta es una oportunidad de oro. No sería raro si no le conoce, a diferencia de otros personajes del arte mexicano, siempre prefirió cierto bajo perfil, cierta discreción, cierta necesidad de privacidad para trabajar y para vivir.

Martínez fue un hombre de una época gloriosa de la cultura mexicana. Se codeó con grandes como Juan Soriano (su gran amigo), José Gorostiza y Alfonso Reyes, a quienes les ilustró libros. Una enorme cronología recibe al visitante y pone en contexto la rica vida de Martínez.

Sin sombreros ni sarapes

El recorrido se abre con una enorme placa de color azul cobalto sobre la que aparece el nombre del artista. La selección no es accidental: ese azul era el preferido de Martínez, un color protagónico en sus obras. A lo largo de la muestra una y otra vez, hasta el final, nos encontramos con ese color intenso, apenas mezclado con negro.

La curaduría sigue un estricto orden cronológico, se trata de conocer todas las etapas del trabajo de un artista que se mantuvo a lo largo de larga vida (murió a los 90 años), un artista autodidacta que se enseñó a dibujar a partir de libros de historia del arte y catálogos.

En la primera sala podemos conocer sus obras tempranas, entre ellas un hermoso retrato de su esposa, Zarina Lacy. Un acierto es incluir en cada sala algunos bocetos de las obras presentadas porque es posible así apreciar la buena técnica de Martínez, a pesar de nunca haber tenido una educación artística formal. Además, cada boceto habla de un creador temperamental, que no copiaba directamente del boceto, sino que hacía grandes cambios la hora de pintar en el lienzo,

Como señala Cristina Faessler, directora del museo, en ninguna de las pinturas de Martínez hay sombreros, sandías ni sarapes, y sin embargo hay en ellas algo indiscutiblemente mexicano. Martínez dedicó décadas de su vida a investigar la estética precolombina, cosa que sin duda está embebida en sus obras a partir de la década de los 50, cuando comenzó a lograr el estilo que lo haría conocido.

Para conocer este estilo hay que ver obras emblemáticas como El brujo , quizá la pintura más famosa de Martínez, donde una figura humana inmensa formada por sombras nos mira, como convocándonos a unirnos a él en un rito atávico.

La última sala es interesantísima. Es la primera vez que se muestran al público las obras de los últimos años de Ricardo Martínez.

A medida que pasaron las década de trabajo, Martínez fue volviéndose un artista cada vez más simple, con un trazo limpio, con colores cada vez más intensos. Alcanzar esa sencillez le llevó toda la vida.

Museo de la Ciudad de México

Pino Suárez 30, Centro. Martes a domingo de 10 de la mañana a 5 de la tarde.

cmoreno@eleconomista.com.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete