El 2020 marcó un antes y un después en la industria del arte. Lo tradicional es relevado. Lo establecido es cuestionado. La pandemia no impactó una temporada, cambió definitivamente el sistema de comercialización, forzó un éxodo al mundo digital a sus principales actores, artistas, galeristas y coleccionistas.

¿Cuáles son los retos? ¿Quiénes están preparados? ¿Cómo funciona esta global y virtual industria?

El artista

No hace mucho creaba para exponer su obra, individualmente o colectivamente, en una galería, recinto cultural, feria, bienal, museo, etcétera.

El éxito de una exposición en físico está en la convocatoria. Mediante el modelo tradicional de exposiciones, se construía lentamente reputación, admiradores, coleccionistas; nombre y trayectoria tardaban años.

Curadores, críticos y directores de museos poco a poco iban respaldando la obra… sin embargo, esto empieza a ser un recuerdo nostálgico.

Si el artista no puede exponer en un lugar por la pandemia, naturalmente optará por las plataformas digitales. El gran tema es la competencia internacional, no compite con talento local, regional o nacional, sino con el mundo.

Hoy en día las obras son exhibidas digitalmente instantes después de ser concluidas, pero este fenómeno es la punta del iceberg.

¿Requiere el artista trayectoria para destacar? anteriormente el buen curriculum se componía principalmente de exposiciones y el respaldo de líderes en la industria. Hoy, el creador forma su propia comunidad digital, a muchos de sus seguidores no les importa el CV o la trayectoria, sino la persona, su vida y propuesta artística. Ya no es necesario tocar puertas en galerías, hacer fila en museos, ahorrar dinero para ferias… el creador, aislado, se construye trayectoria y reputación.

Internet no solo permite mostrar obra, sino acceder a exposiciones y subastas.

Enviar obra a una exposición o subasta es un gasto que normalmente paga el artista, sin garantía de venta. Ahora el estándar es enviar fotografías, si no se vende, no hay gasto; si se vende, el coleccionista paga el envío desde el taller. La digitalización eliminó gastos y brindó la oportunidad de no mover obra.

Las redes sociales permiten utilizar hashtags, etiquetas que permiten filtrar y encontrar, son una herramienta que multiplica el exposure.

El principal reto del artista es la internacionalización y la creación de una marca personal. Es impresionante ver artistas con grandes trayectorias sin comunidades digitales, mientras que nuevos, con poca o nula trayectoria, tienen miles de seguidores que los difunden y les compran.

La democratización del arte no está en el precio, sino en la oferta mundial. ¿Qué busca un artista? Crear. Exponer. Ventas. Reconocimiento. Trascendencia. El camino es online.

La galería

El coleccionismo de arte es un deporte de contacto. Exhibir físicamente no se compara con exhibir digitalmente, cualquier artista, galerista, coleccionista, curador, etcétera, lo sabe; pero las circunstancias orillan a optar por la exposición digital.

Aunado a esto, los beneficios de exponer en digital son enormes y tangibles:

  1. Galería en físico. No es indispensable. No se eliminan gastos, se transfieren a estrategias digitales.
  2. Bodega. No se requiere, el artista asume el gasto y la logística de resguardo.
  3. Exposición. La galería se internacionaliza.
  4. Talento mundial. El portafolio de artistas puede constituirse de creadores de cualquier parte.
  5. Comercialización internacional. Ventas en cualquier país; esto implica conocer permisos de exportación e importación, impuestos, envíos internacionales.
  6. Penetración de mercados. ¿Campaña local con habituales coleccionistas o en principales mercados del mundo con coleccionistas nuevos? obviamente la segunda.
  7. Alianzas internacionales. La sinergia con otras organizaciones se daba cercano a la galería, hoy se pueden poner a disposición catálogos de arte con interioristas y arquitectos de cualquier país.
  8. Pagos. PayPal, por ejemplo, permite recibir dinero inmediatamente, protegiendo al coleccionista, y la plataforma no libera el dinero hasta que la obra fue recibida.
  9. Posicionamiento. ¿Cuántas galerías conocíamos anteriormente? seguramente las de nuestra ciudad, y quizá las más famosas del mundo… Hoy el posicionamiento es internacional, no local.
  10. Prestigio. Potencial de lograr un prestigio de marca en el mundo, ser admiradas por artistas emergentes, en el camino y consolidados; enamorar a coleccionistas de otros países y culturas.

¿Qué busca una galería? Talento. Promocionar. Exhibir. Comercializar. Posicionamiento. El camino es online.

La pandemia transformó el sistema de comercialización y obligó a guardar los guantes. Fotos: Héctor Díaz Gallery

El coleccionista

Los más favorecidos de esta nueva realidad son los coleccionistas. Según el reporte de 2019 de la plataforma de venta Artsy, los dos principales motivadores de compra de arte son decoración e inspiración.

Mediante una oferta de arte increíble jamás vista, ahora cualquier persona puede descubrir, comparar y comprar en todo el mundo.

¿Qué busca un coleccionista? Descubrir. Decorar. Inspiración. Coleccionar. Inversión. Estatus. El camino es online.

*El autor es fundador de Héctor Díaz Gallery.