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Revelan el México invisible
México invisible es una exposición fotográfica interesante (hay ángulos, hay uso de la luz, hay conceptos), pero sobre todo es un ejercicio de empatía que nos cae de perlas a todos.

Hay un México que todos los días vemos y que no quisiéramos ver escribió en 2010 el empresario y filántropo Manuel Arango. Un México de violencia, de políticos corruptos, de intereses creados. Un México pobre y triste.
Pero existe otro México, dice Arango. Ese México violento e inseguro no es en el que vive la mayoría de los mexicanos . Para el empresario, el otro México es el México invisible, que no sale en las noticias. Es el México en el que millones de ciudadanos trabajan, votan y se ayudan unos a otros. El México, dice Arango, por el que vale la pena luchar.
El texto se titula Un México invisible . Es inspirador y sentimental. Quizá miente un poco, porque lo cierto es que el día a día de trabajo y entrega de los mexicanos comunes convive de manera cotidiana y sin mucho escándalo con el de la pobreza, la violencia y la corrupción.
Uno puede ser un cínico y aceptar las cosas como son.
O uno puede querer cambiarlas. Mejor: uno puede cambiarlas.
Con ese ánimo, Gina Badenoch, fotógrafa, creó hace algunos años la asociación civil Ojos que sienten.
Impresionada por la exposición Diálogo en la oscuridad (aquella tan exitosa en el Museo Papalote donde se invitaba al público a vendarse los ojos y experimentar el mundo con los demás sentidos), investigó sobre los fotógrafos ciegos, esa maravillosa contradicción. Se dio cuenta que no sólo se trataba de un ejercicio estético interesante, sino de una actividad social trascendente: a través de la fotografía las personas con discapacidad visual pueden reclamar su lugar en el mundo, decir: Este soy y también siento y pienso y vivo .
En Ojos que sienten, Badenoch y su equipo dan talleres a fotógrafos ciegos y débiles visuales, arman talleres de sensibilización, exponen obra y trabajan por lo que llaman el fin de la ceguera mental que mantiene a los discapacitados visuales en las orillas de la sociedad.
Su obra no son sólo las fotografías, son las personas, tanto las que no ven como las que sí. Su obra es que todos seamos capaces de vernos los unos a los otros con respeto y amor.
Lo que nos regresa a la carta de Manuel Arango. ¿Quién puede saber mejor de invisibilidad que quien no ve y encima es discriminado? Ellos podrían quejarse, amargarse, ser cínicos con todo derecho. Pero no: han optado por la vía a la libertad. Han elegido crear.
FOTOGRAFÍAS COMO PUENTES
México invisible: imágenes a través de los sentidos se expone en el Museo Franz Mayer. No es la exposición que uno esperaría de un museo de diseño y artes decorativas, donde todo es preciosista e intocable.
En México invisible participan 35 fotógrafos con discapacidad visual, todos ellos iniciados en el arte de la cámara por Ojos que sienten.
Marco Antonio Martínez, uno de los fotógrafos con más imágenes en la exposición, explicó cómo se hace para tomar una foto cuando no se ve. Si es un retrato, charla con la persona y la toca para medirla. A través de la conversación no sólo se asegura de dónde está el objetivo sino que se da una idea de su personalidad y su estado de ánimo.
Si es un objeto, lo mueve y lo tienta hasta que se lo sabe de memoria. Los fotógrafos de México invisible no son dechados de técnica y usan cámaras digitales nada sofisticadas. Pero toman buenas fotos, oh sí.
No son sólo imágenes, son texturas, son sonidos y son historias. Son puentes entre los que vemos y los que no.
Uno casi puede oír el pregón de los gaseros en la placa El pan de cada día de Edgar Ángeles. Y puede sentir el sudor y los gritos de los jugadores de futbol en Determinación de Verenice Hernández, un plano cortado de dos piernas a punto de tirar un pase (el cómo de esa foto me evade: ¿se tiró al suelo a media cascarita?).
Del propio Marco Antonio Martínez rescato Empatía por su buen humor. Un grupo de personas paradas una al lado de la otra con los zapatos intercambiados: literalmente están en los zapatos del otro.
Museo Franz Mayer
- Av. Hidalgo 45, Centro.
- martes a domingo
- 10 am a 5:30 pm.
- entrada: 15 pesos
cmoreno@eleconomista.mx