Falleció Louise Burgueois. Pero es tentador decir que no se murió, que sólo se convirtió en un nuevo personaje, en una nueva encarnación. Es tentador decir que se refugió en el vientre gigantesco de Maman , la araña madre, su escultura más famosa. Una araña gigante que proyectaba su sombra sobre los caminantes de Nueva York.

Bourgeois tenía 98 años de edad y era una de esas personas que parecen haber tenido 100 años toda su vida. Su obra comenzó a ser celebrada en todo el mundo hace unos 15 años, aunque llevara toda la vida trabajando en sus formas abstractas cubistas y simbolistas.

La dibujante y escultora nació en París la Navidad de 1911, en una familia típicamente francesa: un padre que tenía un affair con la niñera y una madre pragmática y controlada. Rodeada de arte (sus padres coleccionaban y vendían tapices antiguos) y emociones complejas que le dieron para crear su obra durante toda su vida, Bourgeois decía que su infancia era su fuente de inspiración eterna.

De niña aprendí que las relaciones sólo pueden explicarse en términos simbólicos dice en el documental Spiderwoman de la BBC, el único registro íntimo que se tiene de su vida.

Sus trabajos más sobresalientes fueron sin duda alguna sus esculturas de arañas gigantes, medianas y enanas, pero también fue una de las pioneras de la instalación.

Una de sus piezas más importantes fue La destrucción del padre , una serie de esferas y figuras fálicas que conforman un cuarto que bien podría ser en interior de una boca o de una caverna. Según contaba la propia Bourgeois, la instalación nació cuando de niña se imaginó que destripaba a su padre y lo repartía como comida en la mesa familiar.

Tanto sus arañas como sus instalaciones como sus esculturas lidiaban con dos ejes temáticos: las relaciones interpersonales y el cuerpo como el recipiente de la identidad. Es famosísimo su interés por el falo como símbolo de poder y al mismo tiempo de vulnerabilidad: la castración como gesto de ternura.

Ya anciana, la escultora se convirtió en la influencia principal de artistas contemporáneos tan diversos como los ingleses Tracy Emin y Antony Gormley, el escritor norteamericano Paul Auster y la editora mexicana Vivian Abenshushan.

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