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Arte e Ideas

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Resistir una hoja volante a la vez

La riqueza gráfica de toda una generación tiene resonancias sociopolíticas

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Foto: CortesíaCortesía

El México posrevolucionario, disculpen lo confianzuda, era la onda. Un perol cultural donde ideas de izquierda y de derecha se enfrentaban cara a cara y la llegada de inmigrantes engrandecía el debate.

Sobre todo el discurso de izquierda, a veces reformistas, otras abiertamente comunistas, era rico, vibrante. Había una necesidad, paternalista, sin duda, de “liberar al pueblo”, de educar, compartir discursos, cambiar realidades. La lucha era la prioridad.

En ese contexto nació el Taller de Gráfica Popular, un colectivo de artistas de la estampa cuyas causas eran tan estéticas como revolucionarias.

El taller fue creado por Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins y Luis Arenal y poco a poco fue enriqueciéndose con otros artistas del grabado y la estampa. Inspirados por el arte de la Revolución Mexicana, los artistas del colectivo estaban convencidos que para cambiar al país el arte era un arma.

En el Museo Nacional de la Estampa se presenta Estampa (Munae) y lucha: Taller de Gráfica Popular (1937-2017), exposición que celebra ochenta años de la fundación del taller, ochenta años de resistir una hoja volante a la vez.

La exposición es fascinante. Carteles, folletos, volantes, el arte hecho para ser pasado de mano en mano. Paredes que gritan: mensajes dedicados a obreros, campesinos, hombres duros a punto de una cotidianidad férrea. Rostros embozados, protestas contra los movimientos totalitarios de Europa que llegaban a México, en especial el fascismo, imágenes de trabajadores oprimidos que rompían sus cadenas. Imágenes poderosas, también bellas.

La mayor parte de las piezas son políticas y ésa es claramente la intención de los creadores. Lo interesante del arte del grabado y la estampa es su facilidad de difundirse. Por eso su poderío. Son imágenes hechas para digerirse en una sola mirada. Anuncian mítines o protestas y luego pueden tirarse o pasarse al siguiente camarada.

La exposición del Munae es rica en discurso político, aun cuando no estoy segura de que esa fuera la intención de la curaduría. Me explico: creo que el discurso curatorial del recorrido quiere se aprecie el arte de las piezas más allá de su contenido ideológico. ¡Pero la ideología no puede ignorarse! Especialmente en estos días en que el país es un olla de grillos.

El Taller de Gráfica Popular sigue existiendo, pero su producción ya no es tan exuberante como aquella de sus años posrevolucionarios. La exposición de su ochenta aniversario sirve para recordar una época en la que la ideología contaba, importaba ser de izquierda o de derecha, importaba la lucha.

La estampa como resistencia, la estampa como libertad.

Museo Nacional de la Estampa.

Av. Hidalgo 39, Centro Histórico (dentro de la Plaza de la Santa Veracruz).

Martes a domingo, de 10 am a 6 pm.

Entrada: $45.

concepcion.moreno@eleconomista.mx

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