El proyecto de la Tumba Tebana 39 (TT 39) es uno de los más valiosos ejemplos de rescate académico que se han emprendido en Tebas, la antigua capital del imperio egipcio, hoy situada al interior de Luxor.

“Como egipcios, nos sentimos muy orgullosos de esta colaboración y del apoyo brindado por el INAH y las autoridades culturales mexicanas”, expresó Yasser Morad, embajador de Egipto al entregar un reconocimiento a Diego Prieto, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En 2005, un grupo de especialistas mexicanos recibió la aprobación, por parte de las autoridades culturales egipcias, para el inicio de un proyecto de rescate e investigación, inédito, dentro del monumento arqueológico de aproximadamente tres mil 500 años de antigüedad.

Gabriela Arrache Vértiz, presidenta de la Sociedad Mexicana de Egiptología y directora del Proyecto TT 39, y Manuel Villarruel Vázquez, director de Arquitectura en dicho proyecto, quienes expusieron que la TT 39 es un monumento que perteneció a un noble llamado Puimra, coetáneo y colaborador cercano de Hatshepsut y Tutmés III, dos de los monarcas más importantes del llamado Imperio Nuevo —etapa de la historia egipcia que va de 1570 a 1198 a.C.—, por ello ubicó y diseñó su complejo funerario en espacios cercanos a las tumbas de dichos reyes, a manera de homenaje.

Puimra, quien es descrito en jeroglíficos como “aquel que está al frente de los nobles, Segundo Sacerdote de Amón Puimra”, fue un alto miembro del clero estatal del dios Amón, a la vez que arquitecto y tesorero de confianza de la corte. En su tumba se alojó también el cuerpo de su esposa, Senseneb, una connotada sacerdotisa dentro del clero femenino que existía en la sociedad egipcia.