Muy pocas culturas en el mundo han conseguido cuatro reconocimientos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); en México, sólo una: la totonaca, cuyo centro radica en Papantla, Veracruz.

La antigua ciudad de Tajín fue declarada Patrimonio Mundial en 1992; la ceremonia ritual de los voladores se convirtió en patrimonio cultural inmaterial para la humanidad en el 2009; en el 2012, el Centro de las Artes Indígenas (Xtaxkgakget Makgkaxtlawana), situado en el Parque Takilhsukut, fue incluido en la lista de mejores prácticas para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y, en el 2015, El Tajín quedó bajo la protección especial de la ONU al recibir el Escudo Azul.

Este jueves, la UNESCO refrendó el reconocimiento para el Centro de las Artes Indígenas (CAI), en una visita donde el representante del organismo en México, Frédéric Vacheron, enalteció el trabajo del centro y confirmó su compromiso para seguir colaborando en beneficio de la salvaguardia del patrimonio.

Vacheron aseguró: “El modelo Tajín es ejemplo de gestión y referencia para otros proyectos porque no sólo supieron reunir el valor cultural sino también ponerlo al servicio del buen vivir”.

La visita estuvo acompañada por  el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, y Xóchitl Arbesú Lago, secretaria de Turismo del estado, quienes fueron recibidos por los miembros del consejo totonaco de organizaciones y comunidades, dirigidos por el abuelo Gerardo Cruz Espinoza. De igual modo, acudieron Salomón Bazbaz Lapidus y Humberto García García, fundador y director del CAI, respectivamente. (Con información de UNESCO México)

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