El 31 de diciembre de 2020 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el "Decreto para sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato".  

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, emitió el decreto asegurando que deberán modificarse "por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas, que permitan la producción y resulten seguras para la salud humana y la diversidad biocultural del país". Además, se tomó la decisión de no usar glifosato en ningún programa del gobierno federal; aun cuando la ciencia ha demostrado con estudios a lo largo de cuarenta años, que el glifosato no daña a la salud humana ni al medio ambiente.

De acuerdo con el documento publicado, la sustitución será por agroquímicos de baja toxicidad, productos biológicos u orgánicos, sin embargo, estas soluciones aún no existen, ni son sencillas de encontrar, por ello el retiro de esta sustancia en el país deberá ser gradual, de acuerdo con las expectativas del ejecutivo, se espera que en cuatro años se logre, pues el sector agropecuario depende mucho de él. 

Así fue como también se instruyó para que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) emita recomendaciones anuales durante el periodo de transición respecto a las cantidades de glifosato que se permitirá importar al país y para que lleve a cabo la investigación que nos permita sustituirlo. En este sentido, Cristian García de Paz, director ejecutivo de Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología (PROCCYT), asegura que esto coloca al país al borde de una grave crisis alimentaria. 

Dijo que de entrada no fue casualidad que la publicación del citado decreto se haya realizado en pleno 31 de diciembre por la tarde, a escasas horas de concluir el 2020: “Fue un albazo dogmático-político”, y agregó que el documento está plagado de errores y falsas premisas, caracterizado por la censura, pues en ningún punto toma en cuenta los cientos de comentarios que realizaron agricultores, investigadores y expertos en malezas durante la consulta pública en la página de la CONAMER. “A pesar de ello, tras meses de argumentos científicos expuestos, e intentos fallidos de diálogo con las autoridades, los funcionarios publicaron lo que quisieron”. 

Estableció que el decreto representa un claro desprecio no sólo a las mujeres y los hombres del campo, sino también a la comunidad científica, pues a pesar de que sus investigaciones han demostrado que el glifosato no causa daño a la salud ni al medio ambiente, ese trabajo desarrollado durante cuatro décadas simplemente se omitió. 

Por su parte, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal, Víctor Villalobos Arámbula, ha manifestado que en México vamos a seguir usando el glifosato como herbicida en la producción de productos básicos, porque no tenemos un compuesto que lo supere ni en salud humana, protección al medio ambiente y productividad.  

Asegura que hoy por hoy, el glifosato es el herbicida que reúne una serie de atributos y características que nos permite llevar a cabo la agricultura y combatir las malezas con un producto que ha sido probado por casi 40 años que ha estado en el mercado. Por ahora este paquete tecnológico ha sido fundamental para la agricultura del mundo. 

García de Paz concluyó que el glifosato es el herbicida más estudiado en términos de efectos en la salud humana y ambiental, y existen más de 800 estudios científicos que lo demuestran. En México, dijo, ese herbicida cuenta con registro de uso en más de 50 cultivos agrícolas desde 1975 y su sustitución será complicada. 

¿Qué es el glifosato? 

El glifosato es un herbicida sistémico, lo que significa que, al aplicarlo al follaje de la planta, se absorbe a través de los tejidos para matar a las plantas de hoja ancha, malezas y gramíneas.  

El glifosato funciona evitando que las plantas produzcan determinadas proteínas que son necesarias para el crecimiento. Cuando se usan de forma precisa los herbicidas ayudan a evitar que las malezas compitan con los cultivos por el agua, la luz solar y los nutrientes.  

En marzo de 2015 la IARC de la OMS emitió una declaración en la que clasificaba el glifosato como “probablemente carcinógeno para los seres humanos”, sin embargo, en mayo de 2016, la FAO y la OMS afirmaron que el glifosato es “poco probable que suponga un riesgo carcinogénico para los seres humanos” expuestos a él mediante la dieta, también mencionaron “hay poca evidencia respecto de la carcinogenicidad del glifosato en seres humanos para el linfoma no Hodgkin”. 

Nelly.toche@eleconomista.mx