“Nos encontramos justo a la mitad de la primera curva global. El número actual de personas que se han infectado en cada país es relativamente bajo. Cuando se suele hablar de una segunda curva, regularmente se piensa que la primera, por sí misma, descenderá a un nivel bastante bajo y algunos meses después podría repuntar. Esa puede ser una realidad para muchos países en cierta cantidad de tiempo. Pero también debemos estar conscientes de que la enfermedad puede repuntar en cualquier momento. No podemos hacer simples suposiciones de que la curva va en descenso en este momento y seguirá descendiendo, de manera que tendremos algunos meses para estar listos para la siguiente ola. Podemos tener una segunda cúspide en esta misma curva”, dijo el doctor Michael J. Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en teleconferencia la mañana de este lunes.

Explicó que este paradigma ha sido aprendido de los casos de pandemias en el pasado, como la gripe española de hace un siglo, donde hubo un repunte que no necesariamente correspondía a una segunda curva en elevación. Dijo que pensar y, por ello, postergar los posibles repuntes potenciados por las susceptibilidades que puedan generar la estaciones más frías, en el caso del hemisferio norte, podría ser peligroso, puesto que se descarta la posibilidad de una escalada de contagios en cualquier momento.

“Justo ahora los países en Europa, en América del Norte y en el sureste de Asia (aquellos que inician con sus programas de relajamiento de medidas de resguardo) deben de continuar con la implementación de políticas de salud y medidas de distanciamiento social, realizando pruebas y planteando estrategias integrales para asegurarse de que continuamos en una trayectoria en descenso y de que no tenemos un segundo repunte inmediato”, señaló.

Maria Van Kerkhove, secretaria técnica del Programa de Emergencias Epidemiológicas, agregó que en este momento no existe suficiente información sobre el comportamiento del virus a lo largo de las estaciones. En cambio, sí compartió que una de las dificultades de la llegada de las estaciones más frías, como se observa en el hemisferio sur, que en este momento está por entrar en invierno, es que coexiste la circulación de influenza y Covid-19, y eso complica el estudio y rastreo de casos de pandemia, porque, si no se cuenta con un sistema de rastreo efectivo, es fácil confundir un padecimiento con el otro.

“En este momento no tenemos la información para saber de qué manera este virus se va a comportar a lo largo de los años. Lo que sabemos, y tenemos que estar preparados para ello, es que el virus puede resurgir a la primera oportunidad”, explicó la especialista.

En los países de América Latina, agregó Michael J. Ryan, donde se ha llegado a la cúspide o bien todavía se registra el ascenso, a pesar de que algunos de ellos, como Brasil, han relajado las medidas de resguardo y distanciamiento, lo ideal sería que sus gobiernos tengan la capacidad de reforzar sus programas de identificación de casos de contagio y de rastreo de contactos, para que las personas puedan ser aisladas y sus contactos sean puestos en cuarentena de manera efectiva.

“Lo he dicho muchas veces: este virus es bastante riesgoso. Tiene una combinación muy peligrosa: se puede mover muy rápido y al mismo tiempo es un asesino. Esa es la razón de por qué podemos ver más de 300,000 fallecimientos. Se ha observado en muchos países que después de alcanzar cierto número de casos se empieza a mover como un incendio forestal, de manera exponencial. Pasó en China, en muchos países europeos y lo está haciendo ahora en Brasil”, agregó Tedros Adhanom, director general de la OMS.