La narrativa de Ana María Matute se puede dividir en dos apartados. Aquella cuyo cariz se afinca en lo histórico real aunque con tintes maravillosos y aquella otra en donde refulge el fantástico del mundo infantil en donde con una imaginación desbordada crea otras realidades posibles.

Si usted quiere saber por dónde empezar la lectura de esta escritora fundamental para las letras españolas del siglo XX, que ha publicado una treintena de libros, le recomendamos tomar los dos caminos de su estilística: como española que ha visto casi un siglo pasar, un siglo duro por lo demás, buena parte de su narrativa se nutre de la política y la sociedad de la posguerra española; novelas intensas y apasionantes como la trilogía de Los Mercaderes, Pequeño Teatro o Primera memoria son ejemplos fundamentales.

Aunque vale decir que en el campo infantil y juvenil es donde al parecer ha escrito sus mejores obras. A juicio de buena parte de la crítica internacional, el Olvidado Rey Gudú es una de las grandes novelas del siglo XX, una novela en la que mezcla con maestría la fábula, la leyenda, el presente, la realidad y el pasado. Aranmanoth es otra gran novela del tipo.