La fuerza de las palabras y la pasión y asombro que éstas provocan no sólo pueden encontrarse en la poesía, sino también en lo cotidiano, en las palabras que vamos descubriendo, encontrando y relacionando día a día, o al menos, esto es lo que Laura García Arroyo nos hace pensar mientras leemos su libro Funderelele y más hallazgos de la lengua.

El libro de esta escritora de origen madrileño (1975), a quien todos los sábados podemos ver en el programa La dichosa palabra de Canal 22, es un compendio de pequeños ensayos que giran en torno a palabras poco frecuentes que la susodicha ha ido encontrando a lo largo del tiempo.

Laura nos cuenta la historia de la palabra y la forma en que ella se relaciona con el término en cuestión, como si fuera un personaje cotidiano, exótico y fascinante que uno conoce durante algún viaje.

Y es que, para Laura García, las palabras transmiten mensajes y emociones, y para conocer qué es lo que están comunicando, es necesario detenerse a observarlas, pero no sólo eso, sino que terminamos construyendo una relación con las mismas la cual va creciendo “según lo que nos hace sentir al escucharlas, al decirlas, al recordarlas”, nos cuenta en su libro.

El origen de Funderelele surgió a través de su cuenta de Twitter en una especie de ejercicio lingüístico que se convirtió en hashtag, relacionado con la cantidad de palabras que comúnmente usamos en español vs la que se tiene registrada. Y es que resulta que normalmente usamos sólo 300 de las 3,000 palabras que se encuentran en un diccionario.

A partir de lo anterior comenzó a detenerse a buscar y encontrar palabras nuevas que no suelen usarse con frecuencia. Así pues, arropadas bajo el hashtag #PalabrasQuMeEncuentro, fueron surgiendo diversos términos que iban sorprendiendo a la escritora: “Algunas eran tecnicismos, vocabulario que sólo usarían los entendidos en un tema; otras ni si quiera aparecían en los diccionarios comunes; pero algunas resultaron ser joyas lingüísticas, conceptos muy cotidianos, palabras que solíamos sustituir con comodines o definiciones en nuestra comunicación habitual”.

Funderelele, palabra que da título al libro, es un utensilio de cocina similar a una cuchara, que incluye un mecanismo con el que se da forma de bola al helado. Y aunque es una de las palabras favoritas de Laura, reconoce que es difícil encontrar una etimología correcta: “No recuerdo la primera vez que la escuché ni quién la dijo. Ni siquiera si la oí o la leí, pero sí que me encandiló. Me sorprendió no conocer el nombre de algo tan común y me maravilló la forma tan simpática que había adoptado un instrumento que aportaba tanta felicidad”.

En el libro encontramos términos como “clinomanía”, deseo extremo e incontrolable de quedarse en la cama; “giste”, espuma de la cerveza; “petricor”, olor que produce la lluvia al caer sobre tierra seca; o “samuelear”, tratar de ver furtivamente o con disimulo un hombre las partes sexuales o muslos de una mujer.

Funderelele y más hallazgos de la lengua es un libro divertido y enriquecedor que contagia la pasión de Laura por las palabras a través de los mundos que evocan.