Apenas los primeros días de mayo el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) comunicó sobre una onda de calor que afectó a 19 entidades de la República Mexicana provocando en algunas regiones temperaturas superiores a 40 grados Celsius. Este fenómeno parece estar cada vez más presente, incluso en zonas que antes no padecían de calores intensos, por lo que la población debe estar atenta a sus efectos.

El doctor José Luis Bravo Cabrera, especialista en cambio climático y radiación solar, del Centro de Ciencias de la Atmósfera, aseguró que este fenómeno estará cada vez más presente, se piensa que además de frecuentes serán más intensos los lapsos de calentamientos extremos. A pesar de que no hay estudios sobre golpes de calor y temperaturas extremas de 1950 a la fecha, los registros meteorológicos lo prevén .

Dijo que la tendencia es ligeramente creciente, aunque no necesariamente veremos el incremento de temperatura por año, pensemos que en 50 años aproximadamente la temperatura ha aumentado .6 grados .

Una ola de calor se trata de una sensación agobiante y a menudo agotadora para cualquier ser vivo que no está acostumbrado a un ambiente particularmente caluroso, sin embargo, la definición puede variar de una región a otra debido a las condiciones climáticas donde la ola de calor se presenta, es decir, las temperaturas desde las que se considera una onda de calor en una región de clima templado son distintas en una zona de clima seco, con efectos similares.

Para la Ciudad de México, explicó Bravo, las temperaturas de 35 a 37 grados centígrados se consideran una ola de calor, pero cabe destacar que no serían extremas para ciudades como Mérida o Hermosillo, donde llegan a más de 40 grados.

Dijo que en la ciudad también es frecuente que se presenten las llamadas islas de calor, esto es un fenómeno estudiado desde hace mucho tiempo, depende de las condiciones meteorológicas, combinadas con falta de circulación de aire; éste se queda estancado y empieza a calentarse con la radiación solar ocasionada por tanto edificio y el color del pavimento, que absorbe más radiación, así, el calor se queda acumulado y durante la noche no da tiempo de que se disipe, el resultado de esto es un calentamiento mayor en las ciudades que en los alrededores, donde fluye el aire y existen pastos y áreas verdes .

Consecuencias

En muchas ocasiones las ondas de calor ocurren en zonas geográficas que combinan temperaturas altas y elevados niveles de humedad, pero, por supuesto, también en lugares secos. Aquí también el tema del cambio climático ha sido discutido y considerado como un elemento que propicia y agrava las ondas de calor.

Muchas personas sufren trastornos como consecuencia de la pérdida de sal a través de la sudoración excesiva, una respuesta natural del cuerpo para refrescarse. Sin embargo, hay que saber que los trastornos ocurren cuando las personas se exponen al calor durante mucho tiempo de tal forma que éste supera las condiciones idóneas para su edad y complexión física.

Algunos de los padecimientos comunes son: estrés por calor, quemaduras solares, deshidratación, síncope y golpe de calor; asimismo, los alimentos se descomponen con más facilidad y la gente se enferma del estómago.

Pero este fenómeno, cambiante y aleatorio, también puede ocasionar la muerte; en mayo del 2015 en India más de 1,700 personas murieron por temperaturas mayores a 43 grados centígrados, en agosto del 2003, una intensa onda de calor ocasionó la muerte de 50,000 personas en Europa y en EU este fenómeno causa más muertes anuales que tornados, huracanes, inundaciones, terremotos y otros fenómenos naturales.

En México no se recuerda un evento de esa naturaleza, expresó el especialista. Agregó que las condiciones meteorológicas apuntan a que va a empezar la temporada de lluvias, y las ondas de calor se vuelven mínimas .

El Servicio Meteorológico Nacional, perteneciente a la Conagua, es la autoridad facultada para pronunciar alertas basadas en índices de calor, también emite un parte informativo diario, los cuales se pueden seguir a través de sus redes sociales o la página del SMN.

nelly.toche@eleconomista.mx