Pintora, poeta y poderosa figura en su tiempo, una mujer hermosa, así fue Nahui Olin, artista que comienza a despertar la atención mediática del mundo como hace años lo hiciera Frida Kahlo.

Libros, investigaciones, una magna exposición en el MUNAL y hasta una película (que protagonizará Irene Azuela) se planea de Nahui, lo que podría provocar el mismo efecto que la “Fridamanía”… con todo y su Barbie.

“La verdad es que ha sido un exceso todo lo que hicieron con Frida Kahlo. A mí, en lo particular, no me gustaría que pasara lo mismo con Nahui”, señaló en entrevista la periodista Adriana Malvido, quien presentó una reedición de Nahui Olin, la mujer del Sol (Editorial Cirque), con fotos inéditas y prólogo de Elena Poniatowska.

Pero Nahui tiene todo para convertirse en un fenómeno ante su talento. Adriana Malvido la rescata en un libro memorable, imprescindible, que confirma la vigencia de una mujer a quien (las buenas conciencias) le habían hecho pagar su osadía, su libertad, su arte y su belleza cuando la etiquetaron de “loca”, como a Camille Claudel, Juana de Arco o Frida Kahlo.

Además de todo, tuvo una vida dolorosa con un fin trágico, pero con amores al nivel de Kahlo, Tina Modotti o Dolores del Río.

“Creo que el personaje ha crecido mucho en los últimos años porque en realidad había estado oculta durante mucho tiempo. Ella muere en el 78 y no es hasta 1992 que se comienza a hablar de ella”, explicó.

Sin embargo, hasta ahora, los dueños de los derechos de Nahui no han aparecido.

“Tiene familia y descendientes. Ella no tuvo hijos, pero afortunadamente todos han disfrutado que emergiera Nahui del olvido”, opinó la entrevistada.

Sin embargo, Malvido aseguró que todo el tema de los derechos sí se ha complicado. “Cuando hice el libro hace 25 años le hablaba a los coleccionistas por teléfono y me daban la autorización y ya. Ahora, es impresionante, complicado y un camino tortuoso y muy caro”.

Sobre el tema polémico de la muñeca que se hizo de Frida Kahlo, Adriana Malvido opinó:

“Representa todo lo contrario a lo que era Frida; no me alarmo, ni soy purista, pero la muñeca traiciona el espíritu trasgresor y rebelde de la artista”.

La diosa de ojos verdes

Nahui Olin deslumbró a Diego Rivera y al fotógrafo Edward Weston y fue una artista especial, rebelde, enigmática y trasgresora.

“Me parece fantástico que en esta época resurja la vida de Nahui; porque la propuesta de ella es a la libertad, al amor, al cuerpo y la pasión por la vida y ella viene a aportar mucho en México”, explicó Malvido.

“La atención ha llegado a varias universidades en los estudios de género, en clases de historia, su obra se incluye en antologías de poesía y cuando hice el libro en los noventas una persona que entreviste me dijo: ‘¿Crees qué México esté preparado para un personaje como ella?’ y es que Nahui es muy trasgresora y diferente a toda una generación”, comentó.

Pero como Frida, Nahui también convivió con la tragedia, de hecho, terminó su vida entre gatos, en el abandono y la miseria.

“Lo que hice fue reunir las piezas del gran personaje que fue Carmen Mondragón (nombre real de Nahui). Fue pintora, poeta, musa, modelo y una mujer fuerte, atrevida y adelantada para su época”, dijo.

Adriana Malvido analiza en el libro la “locura” que vivió Nahui durante los últimos años de vida.

“La tacharon de loca y dijeron que murió en la miseria. Pero creo que es más fácil decir que alguien está loco cuando trasgrede las costumbres en lugar de estudiar lo que proponía la artista. Pero ahora, todo eso comienza a cambiar y se está revalorando a una gran artista y poderosa mujer”.

¿Quién era?

Nahui Olin es un nombre azteca que designa el poder con el que el sol hace girar a los planetas, el movimiento renovador de los ciclos del cosmos. Con el mismo nombre se conoció también a Carmen Mondragón (1893-1978), pintora, poeta, musa y modelo, una de las mujeres mexicanas de las primeras décadas del siglo XX que marcaron su época con una huella imborrable.

Por su espíritu apasionado, creativo y rebelde, se conserva en la memoria colectiva junto con la historia de sus amores y sus ya legendarios ojos verdes. Su belleza deslumbra en los murales de Diego Rivera; su sensualidad respira en la obra de su amante el pintor Dr. Atl, su mirada de fuego vibra en las fotografías de Edward Weston.

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