La vasta región silvestre del Monumento Nacional Organ Pipe Cactus, ubicada al extremo sur del estado de Arizona, en Estados Unidos, en el punto limítrofe con el estado mexicano de Sonora, un espacio rico en flora del desierto, declarado en 1976 como Reserva de la Biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y considerada como sitio sagrado por el pueblo indígena tohono o'odham (gente del desierto), ha sido transgredida y dañada por la imposición de los postes de acero que constituyen el nuevo muro fronterizo promovido por el presidente estadounidense Donald Trump.

Durante los meses en que los sistemas de salud de que los países en ambos lados de la frontera han enfrentado la propagación de la enfermedad Covid-19, la construcción de la valla de al menos nueve metros de altura no ha parado en esta región de Arizona e incluso, a partir de abril, aceleró su ritmo hasta haber completado 24 de los casi 70 kilómetros de cercado sobre la reserva. El despliegue de maquinaria, las explosiones con dinamita para ablandar la arcilla, los trabajos de excavación para la instalación de los postes y la tala de cactus aún más antiguos que la división fronteriza han erosionado sobremanera el paisaje natural.

La denuncia fue hecha este domingo 17 de mayo, a través del sitio Business Insider, por el periodista Weston Pippen, quien realizó un recorrido por esta zona, otrora territorio del pueblo tohono o'odham que se extendía desde Phoenix hacia el sur, por el desierto de Sonora, hasta toparse con el Mar de Cortés, adonde los jóvenes de las tribus hacían peregrinaciones anuales para conseguir la sal marina. Y, más que una simple tarea periódica, se trataba una ceremonia ritual que comenzó a menguar desde la división fronteriza en 1853. Aunque la manda continuó hasta nuestro tiempo, el pueblo originario ha sido objeto de hostigamientos por parte de la Patrulla Fronteriza, según lo denuncia el reportero. El pueblo tohono o'odham quedó menguado por esta división política de la que es ajeno. Dos mil de los 34,000 herederos de este linaje originario viven del lado mexicano.

Organ Pipe es una de las 56 regiones declaradas como Reserva Internacional de la Biosfera en Estados Unidos. Veintitrés especies animales amenazadas y en peligro de extinción habitan en esta región, la cual también es un corredor para la migración del jaguar y el berrendo de Sonora. El levantamiento de la valla y la instalación de torres con reflectores de alta potencia tendrán un impacto todavía incierto para las especies.

La región sagrada fue uno de los puntos por los que había tráfico mayúsculo de drogas y paso de constantes caravanas de migrantes durante la segunda mitad del siglo XX. Para evitar una mayor destrucción de la flora en la zona, los tohono o'odham permitieron a las autoridades federales la construcción de una valla de unos cuatro metros de altura sobre la línea fronteriza, pero no consintieron la instalación de controles de tráfico y, mucho menos se les consultó para agravar el daño de la vida silvestre y animal con este nuevo muro.

En el verano pasado, el Servicio de Parques Nacionales en el país vecino realizó una inspección de la Reserva de la Biosfera y halló 22 sitios arqueológicos con innumerables artefactos, como puntas de flecha, cuchillos, fragmentos de cerámica, rocas agrietadas por el fuego y huesos que son pruebas de asentamientos de tribus antecesoras de los tohono o'odham, de hace unos 10,500 años. Todos fueron retirados de la tierra para permitir la inexorable construcción del muro.

(Con información de Business Insider).

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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