1. The tree of life (El árbol de la vida) de Terrence Malick

Quién podía anticipar que en una película producida en el cine de hoy, tan constreñido por cuestiones comerciales y presupuestales, cabría la historia del universo, de nuestro sistema solar y las preguntas añejas sobre la vida después de la muerte, la felicidad y el dolor humano; todas reducidas al microcosmos de una familia texana durante un verano. Brad Pitt y Jessica Chastain son ambos lados del espectro paternal, pero el resto es el tiempo de la infancia. Evocativa, conmovedora, y sacando provecho de la inefable capacidad de Malick para contar una historia y detrás de ella decir mil cosas más.

2. Miss Bala de Gerardo Naranjo

Laura (Stephanie Sigman), una chica de origen humilde, aspira a un concurso de belleza local, asiste con su amiga a un antro y el mundo se le viene encima. Bueno, no el mundo, se le viene encima México del 2011 en su particular versión fronteriza. Con extraordinaria solvencia Naranjo captura el zeitgeist de la violencia, el narco, la política y el desgraciado papel que le queda a los demás, ciudadanos colaterales, apenas capaces de reaccionar como canicas en un pinball perverso. Igualmente inteligente y perturbadora.

3. Winter’s bone (Invierno profundo) de Debra Granik

La cinta se monta, como True Grit sobre los hombros de su joven protagonista Ree (Jennifer Lawrence: extraordinaria) quien debe sacar adelante a sus hermanitos en la peor pobreza imaginable. Todo, mientras intenta averiguar qué diablos pasó con su padre entre clanes de oscuros pactos, odios ancestrales y venganzas juradas. Terrorífica y heroica. Una de esas cintas que se cuelan desde Sundance para sacudirnos en lo más hondo.

4. Un prophète (El profeta) de Jacques Audiard

Se ha elaborado mucho sobre el papel formativo (o deformativo) de las prisiones. Nunca más que en esta antihistoria de formación del genial Audiard. Malik, un joven árabe (Tahar Rahim: impresionante), entra a la cárcel francesa por agresión y pronto se ve reclutado (a la fuerza) por la mafia corsa. Lo que sigue es su propio crecimiento como persona, como hombre y como criminal. Audiard va lejos, explorando el doble filo de su maduración en los oscuros abismos detrás de la doble moral francesa y la lealtad del mundo del crimen. El final es de absoluto delirio.

5. True Grit (Temple de acero) de Joel y Ethan Coen

Los Coen construyen un western metafísico muy en su estilo, cuando una jovencita (Hailee Steinfeld: luminosa) contrata a un matón (Jeff Bridges) para vengarse de los asesinos de su padre. La cinta oscila entre el humor renegrido y la épica, y nos conmueve. Steinfeld, a pesar de su corta edad, tiene la capacidad de matizar el dolor, la ilusión, la inocencia y la inteligencia como motor de su resolución de justicia. Por cierto, uno de los mejores trabajos de uno de los genios de la cinematografía moderna: Roger Deakins.

6. The King’s Speech (El discurso del Rey) de Tom Hooper

Aunque la deplorable ceremonia del Oscar nos arruinó el final, la cinta de Hooper es mucho más que esas palabras recitadas por el Rey (Colin Firth) frente al micrófono a una nación al borde de la guerra. Hooper refleja con elegancia las sutiles emociones que transitan detrás de los ojos de sus personajes, así como la aciaga vigencia que cobra el peso de la monarquía en los hombros de un hombre y una nación. Pero la cinta es tanto del Rey, como del conmovedor maestro/médico que lo busca curar (Geoffrey Rush en el papel de su carrera). Y esos son sólo algunos de los enormes aciertos de esta magnífica cinta llena de detalles que sólo se aprecian en una segunda visita.

7. Presunto Culpable de Roberto Hernández y Geoffrey Smith

La película más comentada del año nace de una auténtica polémica y conflicto de derechos. Un documental que abarrota las salas de nuestro país ya es noticia, pero uno que desenmascara el podrido sistema judicial del país, lo es más. Hernández y Smith se toman sus licencias con la secuencia narrativa y aderezan la emoción detrás de algunos momentos, pero también son capaces de construir el mejor thriller del año a partir de la complejidad obtusa de un expediente judicial. Una lección que indigna y nos convierte, aunque sea un poco, a una causa indispensable para quienes pretendemos vivir un rato más en este país.

8. Somewhere de Sophia Coppola

Pocas veces se consigue retratar la soledad absoluta del ser humano como lo hace Coppola con este actor hospedado en un lujoso hotel angelino. Es hasta más de media cinta en que caemos en cuenta que se trata de una de las mayores superestrellas del cine de su tiempo, un indolente autómata de la fama, que empieza a descubrir sus emociones y humanidad cuando se ve obligado a convivir con su hija unos días. La Coppola que ya ha mostrado su talento para explorar la psique de la soledad (Lost in translation es un monumento), acierta de nuevo, si acaso para recordarnos que detrás de todo el oropel del mundo, también habitan seres humanos.

9. Gigante de Adrián Biniez

Un guardia de seguridad de un supermercado (Horacio Camandule) se enamora de la chica que trapea los pasillos (Leonor Svarcas). La espía a través de las cámaras del sistema de seguridad, la sigue en las calles. No es el maniático asesino que nos ha enseñado a esperar la televisión estadounidense, sino un tímido y buen hombre encerrado en la rutina, que ha descubierto la luz en la ilusión de algo más. Pausada y deliciosamente simple.

10. Inside Job (Trabajo confidencial) de Charles Ferguson

Si el gobierno secreto que rige los destinos del mundo está en Wall Street, no fue capaz de detener el micrófono o la cámara de Ferguson para desenmascararlo. El director empieza explorando quién tuvo la culpa de la crisis mundial reciente, y termina apuntando el dedo a más de la mitad de los personajes que ocupan el gobierno del cambio estadounidense. Brutal e impactante, un documental que apenas nos deja respirar. Después de Inside job, no veremos el mundo, ni los encabezados (financieros o no) con los mismos ojos.

11. La nana de Sebastián Silva

Esta cinta chilena explora los complejos entresijos morales y sentimentales entre una familia y su servidumbre, y lo hace sin sensiblerías ni ánimo de denuncia social. Al contrario, se vale del sentido del humor, y de su formidable actriz, Catalina Saavedra, para proyectar a Raquel como una mujer hosca, afectuosa y profundamente desconfiada ante cualquier cambio que ponga en entredicho su jerarquía doméstica. Por momentos invisible, por otros indispensable, Raquel es la chacha, que podría habitar cualquier hogar latinoamericano. Silva mira con humor y honestidad dentro del cuarto de servicio y descubre un panorama de lealtad, amor, resentimiento y dolor.

12. The American (Ocaso de un asesino) de Anton Corbijn

La decadencia del asesino profesional y su inevitable soledad han sido bien retratadas en una docena de películas. Lo que destaca de esta europea y elegante rendición de Corbijn es su juego con nuestras expectativas, desde la desconcertante violencia y crueldad del carismático Clooney, hasta la posibilidad de construir distintos subtextos, un complot detrás de otro, que no nos dejan ver más que lo aparente hasta que es demasiado tarde.

Menciones especiales:

12. X-Men First Class de Matthew Vaughn, 13. Limitless (Sin límites) de Neil Burger, 14. The Town (Atracción peligrosa) de Ben Affleck 15. Hereafter (Más allá de la vida) de Clint Eastwood, 16. Black Swan (Cisne negro) de Daren Aronofsky, 17. The fighter (El peleador) de David O’Russell, 18. Super 8 de J.J. Abrams, 19. Unstoppable (Imparable) de Tony Scott.