La mañana de este jueves, durante la ceremonia virtual inaugural del vigesimoprimer Encuentro Nacional de Fototecas, convocado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, dos luminarias detrás de la lente se unieron a la pléyade de maestros que han sido distinguidos con la Medalla al Mérito Fotográfico, la presea más significativa en el país para este oficio, en reconocimiento al trabajo de toda una vida dedicada a aquel arte que para Henri Cartier-Bresson se trata de “colocar la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo eje”.

Los reconocidos fueron los maestros fotógrafos Patricia Aridjis Perea y Gabriel Figueroa Flores, ambos, herederos de familias de grandes creadores y ahora mascarones de proa del talante de su linaje.

Dedicatoria a las mujeres

Con un texto llamado “Soy Patricia Aridjis”, la premiada profirió una oda a su familia, empezando por su abuelo, Nicias Aridjis, un inmigrante griego que viajó a nuestro país a principios del siglo pasado, huyendo de una guerra sin fin próximo y sin noción alguna sobre las costumbres ni el idioma del país hacia el que zarpaba, pero con la promesa, después cumplida, del abrigo de nuestra cultura, misma a la que su familia ha sabido retribuir.

Con la voz entrecortada, notablemente conmovida, Aridjis dedicó la máxima distinción para el ejercicio fotográfico a las mujeres de su vida: su abuela Josefina Fuentes, quien procreó a cinco hijos, entre ellos el poeta Homero Aridjis, tío de la laureada; a su madre, María Luisa Perea, quien falleciera prematuramente; y a Imelda Elizondo, su “madre sustituta”, a quien agradeció los cuidados y el afecto tras el fallecimiento de su predecesora.

Asimismo, decidió brindar la medalla a las mujeres que ha fotografiado: “las que están o estuvieron en prisión, víctimas de un sistema penitenciario paradójicamente injusto. A las nanas amorosas que han dedicado su vida a los otros, algunas incluso renunciando a sus propios hijos; a las mujeres que rompen esquemas y llenan espacios amplios con su cuerpo y su empoderamiento, sin importarles que incomoden por ser grandes y por ser valientes. A las que han sufrido la pérdida subvertida de un hijo, por muerte o desaparición. Mujeres que viven con la esperanza de que algún día lleguen sus hijos a abrazarlas, a decirles que no pasa nada, que están bien, que sobrevivieron a la violencia que impera en México”.

Un destino marcado por el apellido

Gabriel Figueroa Flores, por su parte, reconoció en el quehacer de su ascendencia el destino sellado para sí mismo, puesto que haber sacado un duplicado a la llave del cuarto oscuro de su tío (Roberto Figueroa) para entrar en él cuando este salía de viaje le marcó un camino irrevocable. Entraba en ese lugar de penumbra, aseguró, para buscarse a sí mismo en una búsqueda que no ha cesado a lo largo de los años.

“He hecho un poco de todo, pero sí puedo decir que mi trabajo no es ni social, ni político ni de denuncia. Mi trabajo no es el foro para discutir. Pero sí puedo decir que tiene que ver con la forma cultural, cómo ve uno el mundo y cómo lo transmite en imágenes. Por otro lado, el misterio de ser parte y de vivir en un país tan trágicamente bello como México”, detalló.

Dijo que en su vida ha tenido la oportunidad de conocer a grandes fotógrafos, como Manuel Álvarez Bravo, con quien convivió cuando Gabriel era un niño y de quien elogió la fotografía “tan discreta y tan mexicana”; Ansel Adams, cuyos paisajes evocan a la sensación de pertenencia; Eikoh Hosoe, con su terrible sensualidad en blanco y negro. También elogió la sagacidad de Arnold Newman para fotografiar el carácter humano y, por supuesto, no desestimó el legado de su padre.

“Gabriel Figueroa me dejó muchísimo trabajo. Yo creo que en unos 20 años voy a poder superar esta cuestión de la figura paterna, pero, mientras tanto, lo que estoy haciendo es trabajar su legado, explorarlo, imprimirlo, divulgarlo. Eso ha sido para mí un honor y una labor de amor de la cual estoy muy orgulloso”, declaró.

A partir de ya ahora, Patricia Aridjis y Gabriel Figueroa Flores comparten la distinción junto a genios de la lente como Nacho López, Héctor García, Graciela Iturbide, Jesús Sánchez Uribe, Eniac Martínez, Lourdes Almeida, Javier Hinojosa , Pedro Valtierra y Antonio Turok.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx