El doctor Mario Alberto Martínez-Núñez fue recientemente seleccionado por la revista Nature Biotechnology como una de las 25 voces de la investigación biotecnológica a nivel mundial. La publicación genera cada 5 años un número especial  para festejar su aniversario. Dentro de este marco se hace una selección de investigadores que actualmente se encuentren trabajando en el campo biotecnológico y que marcarán el rumbo durante los próximos años. El académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue el único latinoamericano en ser distinguido como una de las voces influyentes en la disciplina.

“De alguna manera soy ejemplo de la continuidad de lo que se hace en la universidad y lo que genera, esto se ve reflejado en el trabajo cotidiano de quienes nos formamos y colaboramos con la UNAM. El recurso humano generado en esta institución impacta en sus respectivas áreas de trabajo”, dijo Martínez-Núñez en entrevista.

Hizo énfasis en que también se trata de trabajo en equipo, por ello no solo han sido reconocidos por Nature, el año pasado recibieron financiamiento de la Marina de Estados Unidos para desarrollar más investigación, “a pesar de muchas adversidades, hay un legado importante desde nuestro país y sus instituciones”.

El control de problemas medioambientales

El doctor Martínez-Núñez apuntó en esta publicación la importancia de la biotecnología para temas medioambientales y su control. “La unión y desarrollo de estos campos nos permitirá pasar de experimentos ex situ a implementaciones in situ (...) Esto permitirá regular no solo el comportamiento celular, sino también la producción de moléculas de interés”.

En este sentido el investigador explica que  con las nuevas tecnologías de secuenciación masiva se abre todo un mundo de posibilidades para poder conocer más a fondo y en un mayor espectro toda la diversidad bacteriológica que existe e implementarla. Un ejemplo es la biorremediación, donde en un futuro no muy lejano tendremos bacterias modificadas con herramientas de ingeniería genética y biología sintética que estén pensadas para llevar a cabo degradación de hidrocarburos, pensando en derrames, o para la biorremediación de metales pesados, para las actividades mineras que muchas veces contaminan los suelos donde se llevan a cabo.

En temas médicos por ejemplo, también podremos contar con bacterias modificadas que se tomen en capsulas y que funcionen como parte de nuestra microbiota, secretando o liberando compuestos con alguna actividad médica, esto en lugar de vitaminas o suplementos.

“Estamos empezando a conocer los metabolismos de estos organismos que no podemos cultivar en laboratorio, este entendimiento de cómo funcionan y cómo se regulan, nos hacen desarrollar herramientas para solo llegar al laboratorio a realizar la ingeniería genética o desarrollo de biología sintética, modificar ciertas rutas metabólicas o procesos de regulación y posteriormente regresarlas al lugar donde fueron tomadas”.

Un puma de corazón

Mario Alberto Martínez-Núñez es biólogo de profesión, orgulloso egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro y doctor en ciencias bioquímicas por la misma casa de estudios dentro del Instituto de Biotecnología (IBT).

Su incursión ha sido en el área de la bioinformática y la genómica con modelos de bacterias, fue miembro de la primera generación de Cátedras Conacyt 2014, donde colaboró en el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada (CIBA) del Instituto Politécnico Nacional.  Para 2015 se incorporó a la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Facultad de Ciencias de la UNAM, en la sede Sisal, Yucatán, primordialmente con investigaciones de las actividades microbianas en las zonas costeras, para conocer la diversidad de comunidades bacterianas y sus capacidades metabólicas, esta parte es el puente que lo enlaza a la biotecnología porque muchas de las funciones son en respuesta a los ambientes donde viven, así se trabaja en conocer las diferencias de sitios con actividades antropogénicas contra sitios conservados. Esto posteriormente se podrían convertir en herramientas de monitoreo ambiental y modificar bacterias para degradación de contaminantes.

¿Cuáles serán las áreas de investigación más importantes en biotecnología en los próximos años? ¿Qué tecnologías serán más importantes para promover el conocimiento y las aplicaciones en estas áreas? un grupo de profesores contribuyen con su visión, entre ellos un mexicano.

nelly.toche@eleconomista.mx