Buscar
Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

Los tiempos ¿han cambiado?

El centenario de nuestra independencia se anuncia majestuoso, recordando los albores de la libertad. Los escritores independientes, los que amamos a la patria, ya no estamos solos . Francisco I. Madero en La sucesión presidencial en 1910

main image

En su temprana autobiografía Francisco I. Madero escribió que estaba resuelto a luchar con toda energía defendiendo la causa del pueblo, lo cual, anticipó me pondrá en condiciones de ser actor principal de muchos acontecimientos . De esa manera iniciaría un intenso y rápido proceso de politización que lo llevaría del idealismo electoral a la realidad de las armas.

El vertiginoso y contradictorio trayecto político, mental y hasta literario de Madero, estuvo marcado por dos puntos opuestos entre sí, y representados, por cierto, en dos documentos.

Por un lado, el Plan de San Luis, que indicaba de manera rotunda el hartazgo de una parte de la sociedad por el autoritarismo del sistema y la furia por la ausencia de libertades políticas elementales. Significaba, al final de todo, la toma de la justicia por asalto.

El otro documento –que hoy felizmente nos ocupa, una vez superado el hartazgo de vacías celebraciones y la furia de tener que vivir siempre pendiente de las centenas y bicentenas del calendario- es La sucesión presidencial en 1910, libro escrito por Francisco I. Madero en 1808 y que claramente respondía al impulso de vivir en democracia y justicia por la vía del diálogo y la fuerza electoral.

Los tiempos han cambiado, escribe Madero en su libro. El centenario de nuestra independencia se anuncia majestuoso, recordando los albores de la libertad. Los escritores independientes, los que amamos a la patria, ya no estamos solos .

Idealista, hombre de letras y de convicciones, educado pero fervoroso creyente de espíritus invisibles, Madero no tenía idea de que sus mundos opuestos colisionarían y que, a pesar de haber expresado en La sucesión presidencial en 1910 su repudio a la violencia y repudio el camino de las armas - porque no queremos más revoluciones, porque no queremos ver otra vez el suelo patrio ensangrentado con sangre humana, porque tenemos fe en la democracia - a pesar de todas sus buenas intenciones y la lumbre que a veces le brotaba de las entrañas, una nueva Revolución, sangrienta, despiadada, estallaría ante sus ojos y provocada por sus palabras. Y a la hora de su propia muerte fue el hombre más solo del mundo.

Pero su libro, como suele pasar –ya se sabe que la pluma es más efectiva que la espada- ha seguido vivo desde su primera aparición y revive hoy otra vez, pues será presentado con una nueva edición facsimilar de Miguel Ángel Porrúa – un genio editorial como ninguno- que hace las veces de celebración, homenaje, apacible festejo casi a destiempo pero muy a tiempo, del pasado Centenario de la Revolución y la muerte de Madero conmemorada hace dos días.

Y no sólo provoca alegría esta gran empresa editorial por su belleza, la introducción a la edición fuente de Agustín Yáñez, el estudio preliminar de María Teresa Franco y la mención al exhaustivo trabajo de Catalina Sierra para anotar el manuscrito original de La sucesión presidencial de 1910. Sino porque también, gracias a ella y comparando las tres ediciones previas del libro se pudieron apreciar las mutaciones que el texto sufrió, y gracias a su trabajo las peculiaridades de las palabras escritas por la mano de Madero y los avatares de su pensamiento. Todo fuera como eso, pensará usted.

Pero es mucho más. Porque Catalina Sierra- pido perdón y le presumo a mis lectores- no sólo fue una gran mujer que me enseñó todo lo que sé respecto a los libros y la Historia de México. También era mi abuela

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete