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“Los periodistas no podemos ser autolacerantes”: Cristian Alarcón

El editor y escritor chileno presenta su admiración para el trabajo de los periodistas mexicanos que insisten en denunciar lo impostergable en un país donde los asesinatos y desapariciones del gremio son otro efecto más de la impunidad.

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Cristian Alarcón. Foto: Eric Lugo.Foto: Eric Lugo.

“Tengo muchos amigos periodistas aquí y muchas veces he tenido miedo por mis amigos. Cuando vuelvo a escuchar que mataron a uno, que desaparecieron a otro, es estremecedor cada vez y vuelve a ser estremecedor”, declara con pesar el periodista, cronista, editor chileno y ganador del Premio Alfaguara de Novela 2022, Cristian Alarcón, quien ha hecho escala en nuestro país en su gira iberoamericana después de ser nombrado merecedor de uno de los galardones más codiciados para los novelistas en nuestra lengua por el libro “El tercer paraíso”.

Destacado cronista latinoamericano, residente porteño desde los años 70 y fundador de la revista Anfibia, Alarcón ha estado inmerso en el trajín periodístico desde antes de cumplir la mayoría de edad y no le son ajenas las amenazas deleznables espetadas desde el crimen organizado como una reacción a la profundidad de su trabajo periodístico en el cono sur del continente, cocinado entre sicarios y líderes de clanes de la droga, desde donde también ha gestado libros como “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia” y “Si me querés, quereme transa”.

“Siempre me pregunto cómo se puede vivir en el cotidiano de la muerte (como periodistas). Y me respondo que tampoco podemos ser autolacerantes, en el sentido de castigarnos por soportar. Es como levantarte todos los días y pensar que te vas a morir. No podemos vivir así, es imposible. Creo que hay múltiples modos de acompañar las luchas de los derechos humanos en América Latina, cada uno tiene el suyo y lo respeto. México tiene la fortuna de contar con periodistas que una y otra vez han intentado decir lo que hay que denunciar y tengo una profunda admiración por ese trabajo”, complementa.

Hay de jardines a jardines

Pero el Cristian Alarcón que escribió “El tercer paraíso” es un autor distinto al de su anterior trabajo con las palabras. A lo largo de 157 capítulos breves, divididos a su vez en tres bloques a los que llama “jardines” y con al menos dos narradores bien diferenciados por los tiempos verbales de su relato, Alarcón construyó un jardín de paisajes, paisajes de la memoria personal, la dolorosa y la plácida por igual; la memoria familiar, la memoria de las piedras de un pueblo al sur de Chile, memorias que se intercalan con un presente inmerso en una pandemia cuyas pausas permiten a su narrador crecer ese jardín que también es de palabras y de nuevos pétalos.

Porque así como un jardín se gesta desde que se hurga en la tierra, la memoria individual y compartida se hurgan hasta llegar a los recuerdos que nos amalgaman y los que nos parasitan. Solamente hurgando se descubren nuevas posibilidades afectivas: llámese jardinería, lectura, meditación o la decisión de ir de una vez por todas al psicólogo o al dentista. Esa es la esencia de la historia que presenta Cristian Alarcón y ese es el Cristian Alarcón que le permiten las licencias de la historia.

Esta ficción vertida, reconoce, “llega después de un proceso larguísimo de búsqueda personal, de autoconocimiento, pero también de haber puesto el cuerpo en una misión casi clásica de los años 70 en una búsqueda que me comprometía mucho con el modelo de Rodolfo Walsh (periodista argentino, emblema de las novelas testimoniales) y su ‘Operación masacre’. Yo activé por los derechos humanos, como periodista le hice daño a gente muy mala. A mí me gustaba dañar a los malos. Metimos preso al capo de un escuadrón de la muerte y le dieron 25 años. Ahora salió y me está buscando. Por eso me gané el premio, para salir de allá”, bromea y complementa: “pero ya está, ya no lo hago más, ya lo hice, y ahora juego a hacer ramos de flores con las palabras”.

Traicionar la novela familiar

El tercer paraíso”, complementa, “es una novela sobre la invención de la ciudad latinoamericana, en la tradición de la novela familiar de la que me alejé todo lo que pude y a la que traicioné del modo que alcancé a traicionar. En ese sentido, esta es una neonovela familiar latinoamericana; es profundamente no binaria, marica, que apuesta a un narrador masculino pero de otra sensibilidad que se aleja de lo que podríamos llamar ‘machirulismo’ literario latinoamericano”.

Finalmente, acota que esta también es una novela sobre la extinción, aunque en ningún punto de la narración se habla de ella. “Todo eso está debajo del iceberg”. Es a todas luces un cambio de ritmo en la vida creativa de Alarcón. “Es resultado de un proceso larguísimo, muy psicoanalítico, espiritual, que hoy me deposita en un lugar que está entre el arte y la literatura. Y es allí donde me quiero mover”.

Un extracto de El tercer paraíso

“Llevaba demasiado tiempo atrapada, se le habían deformado el cráneo y la cara en el esfuerzo de salir. La piel muy blanca en su hermano mellizo en ella se había puesto color azul. La meica preguntó si en el gallinero del inquilinato, junto a las letrinas, tenían una gallina quetre. Elías y Nadia corrieron. Había una, una gallina mapuche, con aretes de plumas cerca de los oídos, de las que ponen huevos azules. Nadia la cazó y la llevó agarrada de las patas cacareando hasta la pieza. La señora Isabel la tomó con una mano, y con la otra le puso el pico en la boca exangüe de la guagua. La gallina aleteaba. La respiración del animal entraba de a poco a los pulmones de Ivonne. En un segundo inmortal Ivonne lloró”.

El tercer paraíso

Autor: Cristian Alarcón

Edita: Alfaguara

Año: 2022

Páginas: 302 páginas

Libro impreso: 329 pesos

Libro digital: 149 pesos

Audiolibro: 279 pesos

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