Cuando escuché por primera vez alguna referencia sobre Los Soprano, me resistí a ver la serie. Conocía muy bien el mundo de los mafiosos de Jersey.

Como reportera en ciernes, cubrí en Newark un juicio a la mafia en los años 80 y escuché el nombre de mi prima en una de las cintas grabadas en secreto por el FBI. Incluso, había escrito un libro sobre el tema: Five-Finger Discount, con personajes reales de mi propia familia, incluido un abuelo asesino llamado Beansie. De manera inquietante, los perfiles son muy similares a los creados por el guionista de Los Soprano, David Chase.

¿Cómo podría una serie de televisión capturar el mundo que yo había conocido desde adentro hacia afuera?

Aunque era una gran fanática de El Padrino, odiaba las películas que se burlaban de los estadounidenses de origen italiano, como por ejemplo, My Blue Heaven e incluso Moonstruck, cintas que me fascinaron en su momento.

Por pura curiosidad comencé a ver Los Soprano. Desde la cortinilla de entrada de la serie, cuando Tony sale del túnel Lincoln en los terrenos urbanos donde crecí, me enganché.

Debido a mi propia vida y a la historia hilarante y trágica de mi familia, me identifiqué con el personaje de Tony en el momento en que le dice a su terapeuta: “Creo que tengo que ser un triste payaso. Riendo por fuera, llorando por dentro”.

Los Soprano fue un gran éxito entre críticos y espectadores: se trató de una serie dramática que no insultó nuestra inteligencia, que contó una historia en diferentes capas, y que fue llevada a la pantalla de manera inteligente.

Sus personajes, por muy tontos que fueran, siempre eran complejos y genuinos, con un reparto increíble liderado por James Gandolfini, quien caminaba en una línea entre lo brutal y lo sensible.

Cambios culturales

Durante la exhibición de Los Soprano, es decir, hace 20 años, el panorama de la televisión y la cultura general estadounidense, estaban cambiando ante nuestros ojos.

La televisión era en general un vasto páramo cubierto de pistas de risas y ocasionales dramas de final feliz. Pero Los Soprano elevó el nivel de la narrativa.

Las normas sobre la violencia televisiva cambiaron con profundidad.

Allanó el camino para espectáculos inteligentes y muy estéticos como Game of Thrones, Boardwalk Empire e incluso, éxitos internacionales como Berlin Babylon.

Hace 20 años la palabra “viral” únicamente se asociaba a la gripa. Sin embargo, parte del éxito de Los Soprano se debió al boca en boca del marketing viral.

Lo más importante de los cambios que detonó Los Soprano fue que las series de televisión desplazarían a las películas como nuestra principal plataforma de entretenimiento.

Celebración especial

Para celebrar el vigésimo aniversario, se están planeando festivales y eventos especiales, al igual que una precuela cinematográfica. También se acaba de publicar un libro sobre la serie: The Sopranos Sessions.

También comienzan a publicarse entrevistas con Chase, quien generalmente no habla con muchos reporteros. Uno de ellos, le pregunta de manera brillante: “Cuéntanos acerca de tu madre. (Chase admite que basó en su madre al personaje de la madre de Tony, Livia, interpretada por la actriz Nancy Marchand. “Mi madre estaba loca”, responde Chase, “y obviamente no tuvo una infancia feliz”).

Las series de televisión y la narración de historias en general son mejores gracias a Los Soprano.

Vale la pena unirse a las celebraciones de Los Soprano, porque 20 años después nos encontramos que su calidad narrativa no se encuentra con frecuencia en las miles de series de televisión.