Uno de los mayores atractivos de Perú se encuentra entre las calles de su capital, Lima, y son una joya de la arquitectura colonial que sobrevive hasta nuestros días.

Declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los balcones de Lima son para los limeños lo que la Torre Eiffel para los parisinos: un sello de la casa que da unidad e identidad, con la ventaja de que estos son arquitectónicamente más bellos.

Construidos en las casonas de los ricos inmigrantes europeos entre los siglos XVI y XVIII, era tal la profusión de balcones que en calles como Jirón de la Unión y Conde de Superunda, daban el aspecto de ser verdaderas calles aéreas, sostenidas por vigas.

Otros ejemplos dignos se aprecian en las calles de Ucayali, Miro Quesada, Cusco y Camaná, además de los que albargan el edificio de la Municipalidad Metropolitana de Lima y el Palacio del Arzobispado en la Plaza de Armas.

Y es que los había de todos tipos: abiertos, cerrados, esquineros, la mayoría con celosías, es decir, varillas de cedro entrecruzadas, posteriormente algunas celosías dieron paso a los cristales.

Según algunas crónicas, era tal la ostentación de sus dueños que nunca, dentro de la ciudad, se repetía el mismo diseño de los balcones, lo cuales cumplían un objetivo: en la Colonia, era mal visto que las señoras de alcurnia salieran a pasear por las calles, así que los balcones permitían a éstas observar la vida cotidiana sin salir de sus casas. Las celosías ofrecían la discreción necesaria para observar sin ser necesariamente vistos.

Debido a su constante deterioro, desde 1996, el gobierno municipal lleva a cabo un programa tendiente a la restauración y conservación de los balcones, en el que participa de manera activa la iniciativa privada.

TIPS PARA MOCHILEROS

Aunque el Centro Histórico de Lima tiene una amplia oferta de hoteles y hostales, también puedes hospedarte fuera del primer cuadro. Como sugerencia te proponemos el Hostal Las Camelias, ubicado a una cuadra del Jardín Botánico y de las principales avenidas que cruzan la ciudad, lo que te permite llegar incluso caminando al Centro Histórico, haciendo paradas en el Parque Universitario, el Museo de Arte Italiano, la Plaza San Martín y la Iglesia de la Recoleta entre otros atractivos.

Por las noches, puedes disfrutar del espectáculo del Circuito Mágico del Agua, así como de los cafés cercanos a tu hostal.

Cruzando la avenida Arequipa, en sentido contrario puedes tomar un taxi o un autobús hacia Miraflores y disfrutar de un día de compras en Plaza Larcomar y caminar por su largo malecón.

El centro de Miraflores se impregna por las noches de un atractivo bohemio, no sólo por sus múltiples restaurantes y cafeterías, los pintores locales ofrecen en la pequeña plaza central sus obras a precios modestos.

Finalmente, lo primero que debes hacer llegando a Lima es conseguirte un mapa de la ciudad o del centro histórico, aunque éstos no son del todo confiables, siempre serán preferibles a que preguntes al taxista o al conductor del autobús por algún destino, y eso incluye a los encargados de los museos.

apr