Mónica Herrero Subias, profesora de Marketing y Empresas de Comunicación en la Universidad de Navarra, no cede al desencanto y escepticismo que producen hoy en día las fake news  y  un mercado de la comunicación cada vez más influenciado por  youtubers; “yo amo el mundo que me ha tocado vivir”, dice, compartiendo su optimismo.

Tras una conferencia magistral en el Programa de Capacitación de Directores de Comunicación de Iberoamérica, PRADI, celebrado en la Universidad Panamericana Ciudad de México, la doctora charló con El Economista y abordó las necesidades de formación de los comunicadores del siglo XXI,  en la era de las redes sociales y la tecnología, y el gran reto de las universidades de hoy en materia de actualización: “deben estar con un pie en la realidad y otro en la teoría”, afirma la decana de la Facultad de Comunicación entre 2009-2017.

Asegura que más allá de las habilidades técnicas que puedan adquirir los estudiantes, la característica esencial que determina la pasión por la comunicación es el deseo de influir. “Un buen estudiante de comunicación desea transformar, en un sentido positivo, el mundo”.

“Estamos en un momento extraordinario porque en el ámbito de la formación, la comunicación tiene un nivel universitario que no tenía a mediados del siglo XX”, agrego.

“La perspectiva en ese sentido es extraordinaria. Hemos pasado de la profesionalización del periodismo a desarrollar las distintas dimensiones de comunicación. Distintas carreras, distintos grados, posgrados. La evolución tanto de la formación de los estudiantes como de la ciencia, y luego la gran evolución de la práctica de la comunicación”, dice.

¿Cómo han cambiado los medios con la irrupción de la tecnología digital?

“No diría que la tecnología es una anécdota, pero me parece que no debemos darle un valor tan determinante. Miremos el ahora y miremos el futuro, con las cualidades que tienen ahora nuestros estudiantes, con los peligros que tienen ahora, como los teníamos nosotros en otros momentos.

“Yo soy tremendamente optimista con el presente y con el futuro de la comunicación. Y veo la tecnología como una realidad”, afirma Herrero.

Intento problematizar el punto y le planteo a la doctora Herrero que la tecnología ha sido maravillosa, que ha transformado la producción de noticias, pero que también ahora tenemos más basura en las redes sociales, fake news, influencers.

“Por supuesto…pero a ver, quiero reforzar el discurso optimista, porque yo amo el mundo que me ha tocado vivir. Efectivamente hay mucha basura, pero antes había mucha desinformación, ahora puede haber desinformación en medio de una superabundancia de información. Por eso yo creo que es el momento de las marcas y el momento de la autoridad”, responde.

“Ahora, un influencer tiene mucho de artista; también tienes grandes artistas que nunca pasaron por una escuela de Bellas Artes. A mí me parece que la profesión lo que tiene que aportar es algo diferente, por ejemplo el periodismo, tiene que aportar rigor, análisis, capacidad de reflexión; el mundo de la ficción tiene que aportar grandes historia.

“El fake news debe tener un combate desde la base; los estudiantes en general acaban su primaria y su secundaria y nadie les ha explicado nada de una ciencia, de una práctica profesional, con la que más relación tienen en sus vidas, que es la comunicación.

¿Dónde poner el acento en la formación de los profesionales de la comunicación del siglo XXI?

Yo lo resumiría en tres bloques: Teoría de la comunicación, conocimiento del hombre y del mundo, y la dimensión práctica, aprender a escribir, por ejemplo.

Y también está el reto de la actualización, las universidades deben estar con un pie en la realidad y otra en la teoría. Y no son palabras bonitas… Las escuelas tenemos un reto muy importante.