Ubicado en las inmediaciones del poblado El Remolino, flanqueado por las sierras Morones y Nochistlán, el Cañón de Juchipila, en el estado de Zacatecas, ha sido hábitat propicio para el desarrollo de grupos humanos durante siglos, ejemplo de ello es el Cerro de Las Ventanas, espacio que este viernes 2 de agosto se convertirá en el cuarto sitio arqueológico abierto al público en ese estado de la República.

Altavista Chalchihuites, La Quemada y Teúl son los otros tres sitios arqueológicos zacatecanos que ha abierto el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y con Las Ventanas ya son 193 accesibles al público en todo el país.

La zona arqueológica toma su nombre por estar en la cima del Cerro de las Ventanas, a unos 1,439 metros sobre el nivel del mar, a su vez llamado así por la presencia de casas de acantilado que le son características.

Más que una visita, lo que se quiere lograr en Las Ventanas es una experiencia, aseguró Pedro Francisco Sánchez Nava, investigador titular adscrito a la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH y presidente del Consejo de Arqueología.

En entrevista para El Economista, explicó que abrir este espacio es como tener un hijo. “Pensarlo, gestarlo e inaugurarlo es muy bonito, mañana (este viernes) estaremos viviendo esa emoción, pero ahora tenemos la obligación de mantenerla”.

Lo más importante es que la gente vea que este es un espacio que permite una experiencia grata, que además genera conocimiento. “Es importante que la gente tome conciencia de la importancia que tienen estos vestigios y crear un sentido de pertenencia e identidad, hoy se ha logrado que la gente esté muy consciente y que ellos sean los principales involucrados en la conservación de estos sitios”.

Dijo que se trabaja en dotar a esta zona de las condiciones para que la gente realmente tenga una experiencia positiva. “Estas 120 hectáreas de la zona de Las Ventanas albergan pinturas rupestres, tumbas de tiro, pirámides, un juego de pelota; todo requiere trabajo de restauración y falta concluir algunas exploraciones que están todavía inconclusas, aún hay mucho trabajo, es una tarea permanente, para que el lugar se transforme en un verdadero espacio de conocimiento”, sostiene Sánchez Nava.

Sobre el sitio

“Desde el año cero de nuestra era, este sitio ya evidenciaba formas de vida humana. Fueron varios grupos los que a lo largo de 2,000 años se asentaron en ese espacio y lo fueron transformando, con unas elevaciones impresionantes adaptaron el cerro con terrazas y cortes, adecuándolo para la agricultura y el asentamiento humano”, dijo el investigador.

“También entendieron que era importante tener espacios de protección, de resguardo, simbólicos y cosmogónicos”.

Un ejemplo está localizado en la peña más alta: Un muro de piedra con recubrimiento de barro y algunos orificios o vanos que, a la lejanía, dan la apariencia de “ventanas”; asimismo, como decoración, tiene franjas alternadas de dos colores.

Recientemente se obtuvo un fechamiento por radiocarbono, asociado a la construcción de ese elemento arquitectónico, el cual lo sitúa alrededor del siglo VIII de nuestra era.

Otro ejemplo es un complejo arquitectónico monumental que abarca la totalidad de la cima. Es parte de un conjunto de edificios de uso ceremonial que estuvieron en funciones entre los siglos VII y XV de nuestra era.

“Los cambios en la topografía para adaptar la arquitectura fueron transformando la fisonomía del cerro hasta construir un paisaje cultural, el cual funcionó como lugar de culto por lo menos durante siete u ocho siglos”, abundan Laura Solar Valverde, Luis Martínez Méndez y Peter Jiménez Betts, arqueólogos del Centro INAH Zacatecas, quienes desde hace cinco años lideran la investogación.

Retomando la platica con el doctor Sánchez Nava, asegura que hoy los especialistas han entendido la complejidad del área; fue entre el 600 y 1200 después de Cristo que se dio el apogeo del sitio. “Es una evidencia sobre Zacatecas y cómo estos pueblos y sociedades defendieron su territorio hasta el final (la llegada de los españoles), pero a los conquistadores les costó mucho trabajo poder dominar estos pueblos habituados a condiciones inhóspitas, por lo que fueron un ejemplo de resistencia. Incluso se habla de suicidios cuando ya no había más salida que rendirse”.

Las investigaciones señalan que el sitio se ocupó en la úlltima etapa por los caxcanes, que fueron sometidos por los conquistadores en la Guerra del Mixtón, entre 1540 y 1551.

El futuro de la zona

A partir de esta apertura, el INAH tiene muchas expectativas y claridad para abrir nuevas zonas, explicó el presidente del Consejo de Arqueología, el órgano que norma y supervisa la investigación arqueológica en México. “Se está buscando garantizar la investigación, conservación y mantenimiento de estos espacios para las futuras generaciones”, dice Sánchez Nava.

“Aventuradamente pensamos que unas 300 mil personas por año estarán llegando a esta zona, pero el mismo conocimiento hará que la visita aumente”, dijo Sánchez Nava, “sobre todo si se crea un corredor en la parte sur del estado, en el Cerro de Teúl, que también es un espacio magnífico”.

“Sería una ruta que genere la experiencia de ir comparando los espacios y entender cómo las sociedades se fueron adaptando a distintos paisajes para su supervivencia y para desarrollar su cosmogonía”.

Sin embargo es cauteloso. Asegura que son herramientas de divulgación, pero muchas veces las zonas no se abren en las mejores condiciones.“Para nosotros es muy importante que: número uno, la tenencia de la tierra esté garantizada (a favor de la Federación, municipio o incluso del INAH) para evitar situaciones de conflicto. Que esté suficientemente investigado y que tengamos un discurso que ofrecer al visitante, si no la gente irá y verá un montón de piedras. (Queremos) que haya certeza para el visitante”, refiere el especialista, con el fervor de informar de qué se compone el sitio, de época proviene y qué cultura habitó el lugar.

Además, “que las zonas cuenten con servicios, que estén señalizadas y sean seguras para la gente y para los propios vestigios, con senderos bien definidos para evitar accidentes”.

Por último, adelantó que está por abrirse en este mes la zona arqueológica de Mixcoac, junto con una sala interpretativa. “Es emblemática porque se encuentra en medio de la urbe. Contado con el apoyo del Gobierno de la Ciudad de México para que ocurra”.

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