Hace un año, Bill Morrison comenzó a tener una vida de locura justo cuando tomó el mando de la legendaria revista Mad.

Durante tres décadas, John Ficarra dirigió la nave tripulada por una pandilla de idiotas, integrada por Al Jaffee, Sergio Aragonés y Mort Drucker. Pero como Mad se mudó recientemente a California, desde su antigua casa en Nueva York, Morrison —quien cofundó Bongo Comics en el sur de California con tres compañeros, incluido el creador de los Simpsons: Matt Groening— se hizo cargo de los cambios.

“Vemos lo que sucede en el mundo, desde el ámbito político hasta el entretenimiento y las modas”, dice Morrison en la sección The Comic Riffs del periódico The Washington Post “y cuando vemos algo que merece ser ridiculizado, nos ponemos a trabajar”.

Para el número de agosto, Mad presentará una parodia del juego Whac-A-Mole que incluirá las cabezas de Roseanne Barr, Bill Cosby, el presidente Trump y Harvey Weinstein.

“Queríamos hacer una portada de ‘diversión veraniega’, por eso, para inspirarnos, buscamos hacer algo parecido a fiestas en la playa, ferias del condado y salas de juegos”, asegura Morrison respecto a la portada ilustrada por Mark Fredrickson.

el editor dice: “Entonces, buscamos noticias y decidimos que criticar a algunas celebridades famosas no sólo sería divertido sino también terapéutico”.

Morrison busca ampliar el alcance de la revista, un producto cultural muy importante para los adolescentes pertenecientes a la generación Baby boomer.

Durante la época del Watergate, el tiraje de Mad rabasó los 2 millones de ejemplares. La revista se vendía en  todo el mundo.

“Nuestro principal objetivo es ampliar el número de lectores y llegar a grupos de edad y sexo que actualmente no leen Mad”, dice Morrison. “Estamos tomando decisiones editoriales diseñadas para atraer a los millennials”.