La relación de la Universidad Panamericana con sus pares en Estados Unidos está en las estrellas, muy por encima de la coyuntura política generada en buena medida por la hostilidad de Donald Trump hacia México.

El proyecto para lanzar al espacio dos microsatélites en alianza con el Instituto Tecnológico de Massachusetts sirve como metáfora para ejemplificar la compenetración entre centros de enseñanza superior en la era Trump.

En los 18 meses desde que inició el actual gobierno de EU, el intercambio entre estudiantes y profesores mexicanos con sus homólogos en universidades estadounidenses no sólo no se ha debilitado, sino que se ha despertado una suerte de “mexicomanía” entre los alumnos y profesores visitantes.

“Siempre hemos tenido una extraordinaria relación con nuestros colegas y estudiantes de los Estados Unidos que nos visitan, pero desde la llegada de Donald Trump hemos notado una mayor empatía, un cambio de actitud, mayor esfuerzo por aprender el español y mucho mayor interés en nuestra cultura y nuestras costumbres”, detalla la doctora María de los Ángeles Padilla Lavín, vicerrectora Académica en Ciencias de la Universidad Panamericana (UP), Campus Ciudad de México.

“Si tuviera que hacer un balance, diría que esta coyuntura política nos ha favorecido. Si en algún momento la UP ha tenido buena relación con las universidades norteamericanas, es justamente en éste”, añade.

El MIT, gran apertura

En unos días, la Universidad Panamericana, de la mano con el Massachusetts Institute of Technology (MIT) pondrá en órbita dos microsatélites. “En el último año se han consolidado algunos convenios —desglosa Padilla Lavín—, quizá el más importante es con el MIT, porque en los rankings internacionales está en los primeros lugares. Indudablemente es un referente para nosotros, sobre todo en los ámbitos de las ingenierías, y se logró firmar un convenio que está cumpliendo un año y que nos va a permitir desarrollar varios proyectos y concretar estancias de alumnos nuestros para realizar estancias de investigación en áreas como inteligencia artificial, aeronáutica y, justo en junio, nos darán un curso de diseño de microsatélites que culminará con el lanzamiento de dos unidades”.

“Para nosotros era un sueño poner en órbita estos microsatélites porque más allá de que nos posiciona muy bien a nivel de marketing, lo relevante es la cantidad de habilidades que les dará a nuestros estudiantes, el panorama que abre a nuestros profesores y las posibilidades que proporciona en términos de desarrollo tecnológico, porque se van a emplear para recoger datos que servirán para desarrollar proyectos de robótica con un sentido social”, explica la directiva.

Padilla Lavín advierte que las universidades estadounidenses “afortunadamente no están en esta mentalidad segmentaria” que propone Trump. “Una de las cosas que más me llama la atención del MIT es su gran apertura, sin prejuicios, a todos los contextos que los puedan hacer aprender. Por eso buscamos que nuestros alumnos y profesores vayan allá y ellos vengan con nosotros, no sólo el intercambio de contenidos sino para entender y aprender contextos culturales del mundo global en que vivimos”.

La Universidad Panamericana también está iniciando relaciones con el Instituto Tecnológico de California (Cal Tech), en Pasadena, cuyo claustro de profesores ha sido distinguido con decenas de premios Nobel en ciencias. “Cal Tech, por política, no firma convenios con absolutamente nadie, pero nuestros alumnos entraron a concursar una estancia y ha sido admitida una estudiante nuestra para realizar investigación en aeronáutica”, informa.

“Tenemos también un convenio muy importante con la Universidad de Wharton, en Filadelfia, que permite que nuestros alumnos de la maestría en Finanzas Internacionales hagan una estancia de 15 días con profesores especializados para conocer en sistema financiero de Estados Unidos. Y en este momento estamos haciendo enlace con la Universidad de Chicago, para buscar un intercambio de profesores y de alumnos de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas, porque nos interesa formar líderes y profesionales que gobiernen el país en un futuro”.

Pega más la inseguridad que Trump

La vicerrectora comenta que, derivado de un convenio de vinculación con la Universidad de Purdue, en Indiana, alumnos y profesores de orígenes y procedencias muy diversas han venido a participar en una semana internacional con el tema de Robótica en Mecánica Serial y Paralela y posteriormente un grupo de la UP irá a Indiana. “Esta experiencia nos enriquece mucho y es muy significativa, porque a veces se nos dificulta mucho que alumnos de Estados Unidos vengan a México con nosotros por el tema de la inseguridad. Les da miedo venir a la Ciudad de México.”

“Nos afecta más la percepción de inseguridad que Donald Trump. Si recibimos este ciclo escolar a 45 estudiantes de Estados Unidos en el campus de la Ciudad de México, el de Guadalajara recibe el doble, 90 estudiantes extranjeros prefieren irse a Guadalajara”, detalla el maestro Antonio Castro, director adjunto a la Rectoría de la UP Ciudad de México.

“La percepción general del país en el extranjero le pega directamente a la capital, piensan que estamos aquí en fuego cruzado”, revela el funcionario.

El maestro Castro agrega que las universidades de Estados Unidos, a raíz de los señalamientos de Trump, se han acercado más a México y los académicos, en su mayoría, manifiestan rechazo y hasta pena por los exabruptos de su presidente.

Escenario geopolítico complejo

¿De qué manera contribuye la UP al análisis y a la crítica de este momento de tensiones entre México y Estados Unidos? ¿Están haciendo producción intelectual a nivel geopolítico?, le pregunto a la vicerrectora.

“Concretamente en ese tema no, y le voy a decir por qué: porque la UP trata siempre de buscar lo que une, motivar lo que puede permanecer, con un convencimiento de que la verdad existe, y de que hay cosas que por su propio peso caen.

Lo que sí estamos haciendo, desde la Facultad de Filosofía y del Departamento de Humanidades, es analizar cuáles son las tendencias mundiales —porque es verdad que el efecto Trump lo tenemos muy cercano, es muy fuerte y ha impactado a todo el mundo, y nos sorprende mucho, sobre todo porque Estados Unidos llevaba una inercia completamente en el sentido opuesto— pero tenemos muchos indicios en la cultura de Occidente de que algo está pasando con la democracia, y que al mismo tiempo hay una respuesta a la globalización como de cerrazón, de enclaustramiento, que nos tiene que hacer reflexionar, qué es lo que lo está causando; en Francia, por ejemplo, estuvieron a un paso de optar por un modelo similar al de Trump. Entonces nuestra reflexión va en el sentido de cuál tendría que ser la respuesta, a nivel social y a nivel político ante esta apertura de culturas particulares al mundo entero que de alguna forma pone en entredicho valores locales.

Ahora, respecto de la relación con Estados Unidos todavía estamos en la vorágine, es muy pronto para saber en qué va a terminar el fenómeno, es demasiado pronto para establecer un juicio en términos académicos”.

Vienen días difíciles

Acerca del panorama político de México, a unos días de la elección presidencial, Padilla Lavín expresa que “la UP no puede ser ajena al dato de que hay 53 millones de personas que viven en pobreza; nuestros estudiantes están muy sensibilizados ante esta realidad y la universidad apoya todas las actividades de los alumnos en términos de formar una opinión electoral libre, bajo la premisa de que la UP no puede tomar partido por nadie. Por ejemplo, la UP no recibe a candidatos en periodos electorales para no politizar el ambiente académico. Se respeta la opinión y la libertad de cada quién y animamos a profesores y alumnos a que voten de manera libre y responsable, tomando en cuenta el lugar privilegiado que ellos tienen”.

“Gane quien gane vienen días difíciles pero la misión de la universidad no va a cambiar y seguirá buscando que México sea un país mejor”, concluye.

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