Hace unos días, la actriz mexicana Úrsula Pruneda fue premiada como mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Shanghai.

El certificado menciona que el premio se le otorga por la inteligencia de decidir trabajar con una tremenda honestidad. Mientras Úrsula recibía el premio en un teatro repleto de rostros orientales, miraba a Hari Sama, el director que la invitó a participar en la película El sueño de Lú (cinta por la que ganó el premio y que se estrenará en México en octubre), y quizás también recordó aquellas palabras con las que el director Hugo Arrevillaga la invitó a actuar en la obra teatral Bosques (próximamente en cartelera): para hacer esa obra tenían que ser muy honestos y muy comprometidos.

Ésa es mi apuesta en la vida, en el trabajo, hacerlo desde lo más profundo de la honestidad. Y sí, siento que esa honestidad genera claridad y genera pureza. Y entonces, creo que eso lo pudo ver el jurado. Y no sé. Sí, yo andaba con este sí a la vida, es como un refuerzo de ese sí a la vida… Y voy por el camino correcto… Ha valido la pena toda la necedad con la que he sacado adelante mi carrera como actriz en este país , comentó vía telefónica la actriz ganadora del premio.

La película trata sobre el difícil proceso del duelo. En estas horas, a Pruneda le duele también el país:

El resultado de la elección es el resultado de nuestro ejercicio cívico no de ayer, sino de la última década, de nuestra apatía, de nuestro desinterés, de nuestra desinformación, de nuestra ignorancia, de quedarnos en nuestra zona de confort del sistema paternalista en el que nacimos. Los que hacen fraude lo hacen porque nosotros lo permitimos. Necesitamos hacernos cargo de nuestra gente. Salir a alfabetizar, capacitarnos para salir a capacitar a otros, empoderarnos para ayudar a que otros se empoderen, aprender para enseñar. Nuestro país es nuestro. Necesitamos trabajar más , comentó.

Yo creo que los seres humanos estamos muy necesitados de que nos digan tú eres importante, tú me importas, quiero saber de ti, quiero saber quién eres. Estamos muy huérfanos, muy abandonados. Entonces cuando te encuentras con cualquier fenómeno artístico en el que tú te puedas sentir parte de la obra hay un cambio. Eso es lo que intento hacer en el teatro y en el cine .

ENTRE KIM KI-DUK ?Y CHARLOTTE RAMPLING

La importancia del Festival de Shanghai es incuestionable. De acuerdo con lo vivido por Úrsula, la industria cinematográfica china ha decidido tirar la casa por la ventana: los manteles largos, las alfombras de terciopelo, cines gigantes con un sistema de sonido impecable. Nunca habíamos escuchado ni visto la película tan bien y decíamos: ¡Órale! , afirmo. La película la presentaron el jueves 21 de junio. No sabían cómo iba a reaccionar la gente porque, allá, en las salas de cine todo el mundo contesta los teléfonos y se acompañan de sus niños. La película no es apta para menores de edad. De las pocas veces que se ha presentado en público, más o menos conocíamos las reacciones que tiene la gente cuando la mira, y los chinos, si bien no reaccionaban en las mismas escenas, sí lo hacían de una manera muy poderosa, bien fuerte. Pero, de cualquier manera, la barrera del idioma sí nos dejaba en ascuas , aseguró Úrsula.

Entre otras cosas, la actriz contó que tuvo el privilegio maravilloso de conocer a Kim Ki-Duk, un tipo de una sencillez tremenda .

El coreano presentó su última película, Arirang, un ejercicio de auto confesión, en donde el actúa, dirige y filma, y con la cual salió de una crisis en la que entró a partir de la fama. Él vivió tres años solo en una cabaña, cazaba y recolectaba; en la raíz de este ejercicio está la pregunta sobre a costa de qué se puede hacer cine, a costa de qué se busca la fama. Soy tu más grande fan en México , aseguró Pruneda que le dijo un lunes a las 7 de la mañana, cuando aún no lograba salir del jet-lag. Para Úrsula, por conocer al realizador, ya había valido la pena el viaje. Sin embargo, faltaría el día de la premiación:

Ahí vimos llegar a Charlotte Rampling (I Anna), con quien yo competía. Dijimos: ¡Nombre! La reina se va a ganar el premio, por supuesto. Y yo pensé: Qué manera más digna de perder.

Y sabes qué pasó: Me relajé. Ta’ bueno, ella va a ganar. Fui con ella y le pedí que nos tomáramos una foto, pues como mi mamá es muy fan de ella, ya le llevaba un regalo y mi mamá iba a estar feliz. Ya adentro, cuando estaban diciendo: ‘Y la ganadora como mejor actriz es…’ Yo apuntaba con mi cámara hacia ella, así de fan, fan, y que escucho: Úrsula Pruneda.

Tenía yo al lado a mi traductora y aventé la cámara, además, estaba yo sentada hasta el rincón, en tercera fila pero pegada a la pared, y el espacio era muy angosto, tenía que pasar por 15 personas. Era de risa loca , recordó Úrsula Pruneda.

aflores@eleconomista.mx

ACTUALIZACIÓN, 4 DE JULIO DEL 2012: La fotografía original que acompañaba esta nota mostraba a la actriz Gaby de la Garza y no a Ursula Pruneda. El error ya fue corregido. Ofrecemos disculpas a los lectores y a las involucradas.