Fauda es una palabra árabe que significa caos. También es el nombre de una exitosa serie israelí que gira en torno a una unidad de inteligencia antiterrorista judía que opera en territorio musulmán, haciéndose pasar por musulmanes.

Fauda, la serie, es una de las adquisiciones recientes de Netflix y no sólo tiene fama de ser de lo más popular en Israel, sino que también ha conseguido conectar a la gente con el lado humano de los musulmanes de aquella región, que se halla en medio del caos y el conflicto terrorista.

La serie fue creada por el periodista Avi Issacharoff, con experiencia en los asuntos palestinos, y por el actor Lior Raz, con experiencia militar, lo que hace que esta serie esté sumamente apegada a la realidad.

Los personajes centrales de Fauda son miembros de la unidad israelí conocida como Shin-Bet (dedicada a infiltrarse en el lado musulmán para prevenir atentados terroristas), llamado Doron (Lior Raz), y el feroz líder de una célula terrorista conocido como la Pantera (Hisham Suliman).

Cuando la serie comienza, Doron se halla disfrutando del retiro y de la compañía de su esposa en un hermoso viñedo. Las cosas cambian cuando un miembro de inteligencia le comunica que la Pantera no ha muerto como muchos había creído, sino que está vivo. Doron trabajó mucho tiempo detrás del terrorista; de hecho, creía que él mismo había acabado con él.

Lo mejor de todo es que se sabe que la Pantera estará presente en la boda de su hermano y que hay un operativo para atraparlo. En ese momento, Doron decide reincorporarse al equipo.

El día de la operación, las cosas salen mal y se genera un caos donde el hermano de la Pantera muere. Esto es el principio de una serie de venganzas y muertes de uno y otro lado.

La serie es emocionante de principio a fin , engancha desde los primeros minutos y así se mantiene hasta el final, con altas dosis de intriga y acción; por supuesto, también de violencia.

Pero más allá del entretenimiento, la serie se adentra a la compleja vida de los protagonistas donde no todo es blanco o negro, pero todos parecen estar cegados por el dolor y la venganza. Los terroristas tienen familias a quienes arrastran a su guerra, algunos miembros los apoyan otros sólo quieren estar en paz. Se habla de las tradiciones y se reza mucho a Dios, pero cuando se trata de matar, no se hacen reparos de uno ni otro lado.

Fauda se enfoca mas en el lado musulmán que en el israelí; hasta cierto punto, podría decirse que nuestra mirada está del lado judío, somos como esos agentes de inteligencia que debemos conocer al enemigo .

Al final, el veredicto no es sencillo: los vemos luchar, sufrir y desear un mundo mejor, pero tampoco podemos ponernos de su lado y muchas veces, podemos cuestionar nuestras acciones contra ellos.

Al final, todo parece indicar que es una guerra que no tendrá fin. El caos reina en el mundo de Fauda, quizá sólo Dios pueda poner orden, pero está claro que ese orden no debe estar impuesto a través de la violencia.

@faustoponce