Entrevista Juan Carlos Franco, dramaturgo y ensayista.

“Supongo que en este país para nadie está siendo fácil (estar en confinamiento) y para nadie lo será en los meses que vienen. Pero el problema de ciertos discursos es que se diga que los artistas somos privilegiados frente a otros trabajadores o bien que no merecemos apoyo público, porque lo que hacemos, precisamente como señala la diputada Ángeles Huerta, no tiene ningún valor social.”

Es Juan Carlos Franco (Ciudad de México, 1989), dramaturgo y ensayista mexicano; con una licenciatura en Filosofía y Letras por la UNAM, autor de más de 15 obras; una de ellas, Trilogía del Reino, la cual se transmite por capítulos, a través de Instagram, ante la imposibilidad de salir de casa.

Franco asegura que, para los creadores artísticos, la pandemia y el aislamiento social está siendo particularmente difícil, porque los teatros, los cines, las peñas, los bares de entretenimiento, las galerías de arte, las salas de concierto, y los talleres de lectura y escritura, llevan cerrados más de un mes. Y aclara que no es que los artistas no estén trabajando desde sus casas, si no que eso, en este momento, “no hay cómo venderlo”.

“El arte en este país —reflexiona— no ha encontrado todavía un mercado potente. No se ha vuelto una industria que tenga valor por si misma, excepto en contadas ocasiones, en parte porque pues, es un país con pocos recursos en general, con un gran número de pobres; pero por otro lado, porque no se le ha dado, constante y metódicamente, un valor a la cultura y las artes, como un bien que es apreciable y valioso para la vida.”

“Si a eso le sumas, expresiones tan desafortunadas como las de la diputada Ángeles Huerta, en el sentido de que el arte no tiene absolutamente ninguna utilidad para una sociedad, me parece sumamente peligroso, sobre todo viniendo de una diputada que pertenece a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, porque estimula a que la gente, incluido el gobierno, crea que lo que hacemos los artistas no vale la pena y entonces los apoyos públicos definitivamente no van a llegar a nosotros, y en nuestro caso es particularmente difícil, porque nuestro trabajo depende muchísimo de los apoyos y las subvenciones públicas”, lamenta Franco.

“Lo que aporta el artista o el arte a la vida de un país no se puede pensar sólo en términos económicos o tangibles, pero definitivamente está en el centro de una vida democrática”, sostiene.

Precarización del trabajo

El escritor y director teatral asegura que la pandemia del Covid-19 que nos tiene a la mayoría confinados en casa desde hace tres semanas, solamente vino a agravar la precarización del trabajo al que han estado sometidos los artistas y creadores mexicanos desde hace años.

“En México, los artistas sufrimos de pocos espectadores en las artes escénicas, pocos lectores, etcétera, y eso en última instancia se ve reflejado en pocas ganancias para quienes ejercen la vida artística. Eso es a lo que nos enfrentamos, no sólo durante la pandemia sino a lo que va a seguir después de ella, la crisis económica que muy probablemente va a seguir. Entonces, por eso los apoyos públicos, las convocatorias, etcétera, son sumamente importantes para nosotros. Y en un momento en el que se extinguen fideicomisos y detienen por completo los recursos, además de estar amenazados por los recortes presupuestales, la vida de los artistas en el país está completamente precarizada, sin un ingreso estable, sin seguridad social, sin la tranquilidad mínima que cualquiera requiere para trabajar, para crear”.

“Si a la actual situación, le sumamos además los recortes presupuestales que ha tenido la cultura, la vida artística, el arte en el país, están en una de las crisis más fuertes que ha vivido en toda su historia”, expresa el escritor.

Contigo en la Distancia

Respecto al programa Contigo en la Distancia, con el que la Secretaría de Cultura ha querido responder a la contingencia, Franco indica que es “insuficiente por muchas razones”. “Primero porque el alcance presupuestal de ese programa es limitadísimo. Si consideramos la cantidad de artistas que hay en el país y la cantidad de dinero que hay para Contigo en la Distancia, el desbalance es enorme. Para decirlo más claramente, no sólo no alcanza para todos, no alcanza ni para un porcentaje mínimo”.

“Es importante desmentir eso. Que digan que con eso están apoyando a la comunidad cultural es una verdad a medias. Es una buena idea la convocatoria, que vale la pena tener en cuenta, que vale la pena replicar, porque está tratando de asumir la situación actual del distanciamiento y del resguardo, pero cuyos alcances presupuestales, y sobre todo los alcances para el bienestar de los artistas, son sumamente limitados. Y, por otro lado, tenemos las limitaciones formales, digamos las limitaciones técnicas que presenta cualquier convocatoria que nos limite a una cámara o a una plataforma digital. Eso no hay mucha forma de solucionarlo ahora que estamos en un resguardo”.

Por amor al arte

Para Juan Carlos Franco “es sumamente desesperanzador pensar qué va a suceder con nosotros, sobre todo los que trabajamos en artes escénicas, porque todo lo que haces sucede en el teatro y eso está completamente detenido y probablemente estará detenido mucho más que cualquier otra actividad productiva.

“El teatro y, en general las expresiones culturales, van a quedar hasta el último. Fuimos los primeros que paramos y seremos los últimos que reanudaremos, tras la contingencia”, señala.

“Estamos pensando en otras opciones. Una obra mía está ahora mismo siendo montada, entre comillas, en Instagram, por Alan Uribe Villarruel y un amigo suyo, desde su casa; Trilogía del reino, se llama. Se está presentando por capítulos. Es una posibilidad increíble y que genera potencias creativas muy distintas a las de la escena”.

“La gente está interesada en ver estas cosas y creo que puede funcionar muy bien. Pero eso sigue teniendo el problema de cómo se vende. Eso no genera dinero, porque no se puede vender por Instagram”.

“Sin embargo, queremos que sea una especie de piloto para presentárselo a la Compañía Nacional de Teatro y ver si en las semanas que restan del resguardo, podemos replicar esto con otros textos, con otros actores, en otras casas, y se puede volver un movimiento interesante”.

“También le estamos pidiendo a la Secretaría de Cultura, que asuma su responsabilidad frente a una comunidad cultural que ha sostenido el trabajo artístico durante mucho tiempo en situación precaria. Ahora que está en esta crisis, pues que nos echen la mano; de entrada, que paguen los compromisos que están atrasados desde hace mucho tiempo y, por otro lado, que paguen los compromisos que habían hecho para este año, a pesar de que esas funciones o esos compromisos no se están presentando”, refiere el dramaturgo, impulsor de la iniciativa #NoVivimosdelAplauso e integrante del Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte en México.

“Y por otro lado, que haya una serie de estrategias de programas de estímulos que ayuden a los artistas a pasar este tiempo difícil en que no existe absolutamente ninguna otra opción. Porque si nos dejan a nuestra suerte, la vida cultural del país se va a mermar considerablemente”, concluye.

francisco.deanda@eleconomista.mx